24 oct 2020

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CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE EL CLIMA

La lucha contra el cambio climático no se frena

Las 190 delegaciones nacionales presentes en Marrakech acuerdan seguir juntas en la senda del Tratado de París

"Si Washington se retira, el gran perdedor será el pueblo estadounidense", advierte la ONU

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

La lucha contra el cambio climático se ha despedido de la cumbre de Marrakech (COP22) reforzada por la unanimidad de las delegaciones, convencidas de que hay que seguir avanzando hacia una sociedad descarbonizada, aunque sea con una lentitud exasperante, pero también con la incertidumbre generada a raíz de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Estados Unidos no es solo el segundo emisor mundial de gases de efecto invernadero, solo por detrás de China, sino que aspiraba a convertirse en el líder económico de la transición energética.

La cumbre concluyó -en la madrugada de este sábado, como es tradicional en este tipo de reuniones-, pero no el trabajo. La diplomática mexicana Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC), emplazó a los negociadores a seguir trabajando a partir del lunes "porque queda mucho por hacer". "La amenaza del cambio climático es real, como también lo debe ser nuestra respuesta", añadió. 

Las 190 delegaciones presentes en Marrakech han mostrado sin ambages su objetivo de mantener los acuerdos de París, que ya han sido ratificados por 111 países que suman el 70% de las emisiones mundiales, y algunas incluso han aprovechado la ocasión para presentar planes para la reducción de gases a largo plazo, incluyendo apuestas decididas por las energías renovables. También ha sido muy destacable el anuncio de que 47 países aspiran a conseguir en un tiempo prudencial un suministro 100% renovable, algo que por ahora solo ha conseguido Costa Rica.

LAS PERSPECTIVAS CON TRUMP

"Las posibilidades de que el mundo pueda compensar una retirada de Estados Unidos, tanto en reducción de emisiones como en financiación, son prácticamente nulas -ha declarado Mohamed Adow, de la oenegé Christian Aid-. Y eso es terrible". Pero probablemente aún lo pasarían peor sus propios ciudadanos. "Si Washington se retira, el gran perdedor será el pueblo estadounidense -ha advertido Erik Solheim, director del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP), en declaraciones a la agencia France Presse-. Todos los nuevos puestos de trabajo se irán a otra parte. Y la posición de liderazgo dejada por Estados Unidos la asumirán China, Europa y otros". De hecho, EEUU ya es el primer productor mundial de electricidad de origen renovable y se abastece en un 14% por esta vía.

La presencia en Marrakech de más de 350 empresas estadounidenses es un claro síntoma de las enormes oportunidades de negocio que se vislumbran en la actual transición verde. En la COP22, los negociadores de Estados Unidos, todavía bajo la Administración de Obama, han querido mostrar una imagen de tranquilidad: "Estados Unidos siempre ha mantenido sus promesas financieras, incluso Bush". "Trump quiere reactivar el carbón, pero ¿qué inversor querrá invertir en ello", considera Teresa Ribera, directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) de París y exsecretaria española de Cambio Climático.

Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el Clima, ha asegurado que la cumbre "ha enviado un signo fuerte de que los países siguen comprometidos con el Acuerdo de París", si bien ha asumido que el desarrollo del texto no estará listo hasta el 2018.

FONDO DE ADAPTACIÓN

Entre otros aspectos, los delegados han acordado dar continuidad más allá del 2020 al Fondo de Adaptación -la ayuda financiera para los más desfavorecidos- e incorporarlo al Acuerdo de París. Eso sí, han dejado pendiente de decidir para próximas reuniones cómo se va a dotar ese fondo, que en estos momentos se nutre de donaciones de los países desarrollados, España entre ellos.

Los países ricos se han comprometido, además, a aumentar progresivamente más allá del 2020 los 100.000 millones de dólares anuales que se van a movilizar, tanto con fondos privados como públicos. Hasta el momento, las contribuciones públicas prometidas para esos 100.000 millones de dólares alcanzan casi 70.000 millones.