PROYECTO DE CONSERVACIÓN FORESTAL

Los últimos bosques de tejo

La ancestral conífera mantiene apenas 65 hectáreas en buen estado en Catalunya

Un programa Life apoya la conservación por su valor ambiental y patrimonial

Aspecto de la tejeda de Cosp, en el municipio de Rasquera, uno de los bosques de tejo mejor conservados de Europa.

Aspecto de la tejeda de Cosp, en el municipio de Rasquera, uno de los bosques de tejo mejor conservados de Europa. / JORDI BAS

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Antonio Madridejos
Antonio Madridejos

Periodista

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Debido a la elevada toxicidad de sus hojas y a su extraordinaria longevidad, con ejemplares aislados que pueden superar los mil años de vida, los tejos han sido considerados desde tiempos remotos árboles cargados de misterio, incluso símbolos venerables de la muerte y la supervivencia, y por este motivo ha sido habitual que a su vera se levantaran iglesias y cementerios. Sin embargo, los bosques de lo que una vez fue una especie de amplia distribución en Europa han quedado reducidos a la mínima expresión debido a la presión ganadera, a la competencia de otras especies forestales y al expolio como planta ornamental y médica. En Catalunya quedan menos de 300 hectáreas de tejedas, de las que solo 64 pueden ser consideradas rodales con elevada densidad y buen estado de conservación, según muestran los resultados provisionales de un inventario realizado por el Centre Tecnològic i Forestal (CTFC) en Solsona.

El tejo europeo o 'Taxus baccata' es una conífera de carácter primitivo, dioica (hay árboles masculinos y femeninos), que en Catalunya aparece de forma espontánea en ambientes de media montaña y a resguardo de la luz. Pueden observarse pies sueltos en hayedos y encinares, por ejemplo, o bien formar bosques más o menos densos, a veces en compañía de acebos, arces, mostajos y robles. "Hemos inventariado 230 hectáreas con presencia de tejos, de las que en 186 se observan pies juntos y solo en 64 la densidad es elevada", dice el coordinador del programa.

Las principales masas se encuentran en cuatro enclaves: Sierra de Cardó, Sierra de Llaberia, Montañas de Prades y Alta Garrotxa. En la primera zona, concretamente en el municipio de Rasquera, se encuentra una de las tejedas más espectaculares de Europa, con 220 pies centenarios de grandes dimensiones y un valor paisajístico extraordinario.El inventario se ha realizado dentro el programa Life Taxus, un plan de ayuda auspiciado por la Unión Europea que pretende "mejorar la preservación de las pocas tejedas que quedan en Catalunya", explica uno de sus responsables, el biólogo Jordi Camprodon, investigador del CTFC. "No es extraño encontrar tejos aislados y también son comunes las variantes ornamentales para jardinería, pero los auténticos bosques se han convertido en una rareza en toda Europa", dice Camprodon. El programa no pretende recuperar el terreno perdido en los últimos 10.000 años, sino mantener los últimos bosques supervivientes. Aunque no es una especie catalogada en peligro de extinción, las tejedas sí son consideradas por la UE hábitats de interés prioritario.   

PRESIÓN GANADERA

Actividades para colegios

Además de las actuaciones sobre el terreno para consolidar las poblaciones existentes, el programa Life impulsa también diversos proyectos de educación ambiental que quieren dar a conocer el valor natural e histórico del tejo. Por ejemplo, la escuela de naturaleza El Refugi, en colaboración con la Universitat de Girona, ha elaborado material divulgativo para colegios y organiza visitas a las tejedas de la Alta Garrotxa, como explica su responsable, Miquel Alemany.

Uno de los problemas de los tejos es que necesitan unas condiciones muy específicas para reproducirse, con presencia de tordos, mirlos y otros pájaros que dispersen las semillas, y luego también para crecer, sin competencia de otros árboles y sin una presión excesiva por parte de los ungulados que se alimentan de sus hojas. Como recuerda Camprodon, pese a que tomar una simple infusión de tejo puede ser mortal para los humanos -así se suicidaron los numantinos ante el asedio romano en el siglo II antes de Cristo-, las cabras, las vacas y los corzos pueden digerir las hojas sin problemas porque sus estómagos degradan la texina, el principio tóxico. El investigador del CTFC explica también que el aislamiento de los últimos bosques de tejo está ocasionando un empobrecimiento genético, a lo que se suma el riesgo de incendios y las temperaturas más altas derivadas del cambio climático.

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Como refuerzo para ayudar a su consolidación, el proyecto Life Taxus incluye el cultivo de plantones en viveros especializados y su posterior traslado a la naturaleza, con la colaboración de la empresa pública Forestal Catalana, así como la tala selectiva de otros especies que pueden frenar el desarrollo de las tejedas y aumentar la carga combustible en caso de incendios. También se han podado algunos ejemplares para fomentar el crecimiento, se han colocado pequeñas vallas que frenan el acceso de las cabras y se ha retirado troncos muertos para evitar la progresión del hongo parásito 'Armillaria'. 

Como la mayor parte del terreno es privado, se han firmado 64 acuerdos de custodia por 25 años entre los propietarios de las tejedas y diversas asociaciones locales que se comprometen a velar por la conservación. "Nuestro objetivo es asegurar la conservación a medio plazo de las tejedas -concluye Camprodon-. No son solo un hábitat de gran interés natural, sino patrimonial".

Árbol milenario

Toxicidad: todas sus partes salvo el característico arilo o baya roja que recubre el fruto.