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ESTUDIO CIENTÍFICO

Mosquitos al volante

El interior de los coches es un medio propicio para la expansión del mosquito tigre

Biólogos y mossos realizan análisis en carreteras

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

Control aleatorio de los mossos en busca de mosquitos tigre en el Baix Llobregat.

Control aleatorio de los mossos en busca de mosquitos tigre en el Baix Llobregat. / ROGER ERITJA

Aunque los vuelos del mosquito tigre no superan los 500 metros y su expansión natural avanza poco a poco, normalmente a partir de zonas aledañas donde se acumula agua estancada, el molesto insecto ha encontrado en los automóviles un medio propicio para recorrer grandes distancias. Se cuela cuando el usuario abre la puerta, viaja escondido -y en ocasiones picando- y desembarca en su nuevo destino. Y si esto último no es posible, puede resistir en el habitáculo varios días hasta que se presenta la ocasión.

Este trasiego artificial de los mosquitos tigre, que se suma al transporte de neumáticos u otros objetos que pueden acumular agua, explica por qué se han detectado colonias del insecto en municipios alejados de los núcleos emisores y, de forma recurrente, en estaciones de servicio de las autopistas. También explica la dirección rectilínea de algunas colonizaciones. Sin embargo, los científicos no conocen con exactitud el alcance de esta dispersión.

Aspirar las alfombrillas

Ahora, en colaboración con los Mossos d'Esquadra, especialistas del Servicio de Control de Mosquitos del Baix Llobregat están efectuando con este fin muestreos al azar en carreteras de la comarca dentro del programa Atrapaeltigre.com, coordinado por el CREAF y el Centro de Estudios Ambientales de Blanes (CEAB-CSIC).

Aprovechando controles viarios en que los agentes solicitan la documentación del vehículo, los científicos preguntan al conductor si pueden examinar el interior del vehículo en busca de mosquitos. Si las sospechas son fundadas -por ejemplo, cuando el conductor cree haber sufrido picaduras durante el viaje-, pueden llegar a analizar las alfombras con unos aspiradores entomológicos. «Pueden estar en cualquier rincón, aunque está claro que les gustan más los lugares bajos, húmedos y oscuros», explica el biólogo Roger Eritja, codirector del servicio. Los controles, que se realizan cinco días por semana, duran apenas dos minutos, añade Eritja.

Según Frederic Bartumeus, investigador del CEAB con un contrato ICREA de la Generalitat y coordinador de Atrapaeltigre.com, conocer con qué frecuencia el mosquito tigre se cuela en los coches es primordial para estimar el impacto de este medio de transporte. «Este dato también puede ser clave desde el punto de vista epidemiológico ya que, como potencial vector de enfermedades, cuanto mayor sea su capacidad de dispersión, mayor es el riesgo para la salud pública», comenta. «Saber si hay muchos mosquitos tigre viajando en coche -añade- nos puede ayudar a mejorar el seguimiento y control de la especie».

Según extrapolaciones obtenidas a partir de datos enviados por colaboradores del programa, en uno de cada 100 coches viajan mosquitos tigre camuflados, lo que significa que hasta 800.000 individuos podrían desplazarse a lo largo del verano por las carreteras españolas, señalan con cautela los científicos. Por supuesto, ni todos los insectos sobrevivirán al viaje (el aire acondicionado es un enemigo) ni todos, pese a que muchos son hembras que ya viajan embarazadas, tendrán capacidad para reproducirse en su destino. Sin embargo, concluyen los científicos, sí que es una muestra de la magnitud de la posible expansión.