RECUPERACIÓN DE UN ENTORNO NATURAL

Deconstrucción en la costa

L'Estartit inicia los trabajos para desurbanizar y restaurar las marismas de la Pletera

El proyecto prevé la demolición del paseo marítimo y la extracción de montañas de escombros

Vista aérea 8 El terreno que ahora se restaurará, con el Ter al fondo.

Vista aérea 8 El terreno que ahora se restaurará, con el Ter al fondo. / ICONNA / JOAN CASTRO

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FERRAN COSCULLUELA / TORROELLA DE MONTGRÍ

Entre las últimas casas de L'Estartit y la desembocadura del Ter hay un paseo marítimo fantasma con glorietas absurdas y viales a ninguna parte, donde las placas de cemento descompuesto, las montañas de escombros y algunas columnas sin sentido contrastan con unas preciosas vistas de las islas Medes. Tras años de reivindicaciones y las promesas incumplidas del Gobierno central, ese terreno abandonado y yermo volverá a ser lo que era. La Unión Europea, a través de uno de sus programas Life, junto con el Ayuntamiento de Torroella de Montgrí (Baix Empordà), la Generalitat, la Diputación y la Universitat de Girona (UG), ha iniciado las obras para proceder a la desurbanización y restauración de ese entorno privilegiado.

El alcalde, Jordi Cordon (CiU), recuerda que la recuperación de la Pletera es «la culminación de una vieja aspiración municipal» que comenzó con una revisión del plan general urbanístico en el 2002, por el cual se impidió la construcción de cinco urbanizaciones previstas en la zona. En ese trámite administrativo, el ayuntamiento rectificó una decisión del primer consistorio democrático de Torroella, que en 1983 aprobó la urbanización de aquel paraje. Visto ahora, resulta chocante que se permitiera semejante despropósito el mismo año en el que las islas Medes se declararon reserva marina por primera vez o cuando los Aiguamolls se consideraron paraje natural.

Barra libre urbanística

Pero, aunque parezca mentira, el plan que se impulsó en 1983 (que limitaba a seis las islas de casas previstas en la Pletera) suponía un gran avance respecto al plan general anterior, aprobado en pleno franquismo (1967) y que permitía la barra libre urbanística en primera línea de mar entre L'Estartit y las playas de Pals. «Se trataba de un documento absolutamente inflacionista, que proponía la transformación de todo el frente litoral en un gran complejo turístico, tomando como modelo Platja d'Aro y Montecarlo, que eran los paradigmas del turismo de sol y playa en esos momentos», señalaba en un artículo el arquitecto Ricard Pié, que participó en la revisión del plan general del 2002, galardonado con el Premi Catalunya d'Urbanisme.

Con la clasificación del suelo de la Pletera como no urbanizable, y tras un litigio con la promotora que no había construido en su momento cinco de las seis islas de casas previstas, se inició el proceso para recuperar ese espacio natural en el que se había construido una pequeña urbanización, un paseo marítimo de 800 metros de largo y unos viales aposentados sobre miles de toneladas de cascotes con el fin de elevar la cota del terreno sobre el nivel del mar. En el 2006, el Ministerio de Medio Ambiente se comprometió a llevar a cabo un proyecto de restauración, pero la crisis del 2009 echó por tierra el intento.

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El año pasado, la Comisión Europea confirmó que se haría cargo del 75% de los 2,7 millones de presupuesto de los trabajos de des-urbanización y restauración. Xavier Quintana, director científico del proyecto y director de la cátedra de Ecosistemas Litorales del Mediterráneo de la UG, explica que las obras consistirán en la demolición del paseo marítimo y la extracción de la escollera y los cascotes que sepultaron el terreno original. En la segunda fase se procederá a la creación de lagunas de diferente profundidad y a la recuperación de las comunidades de marismas. El objetivo es crear un sistema ideal para especies en regresión como el fartet (un pequeño pez), en el que haya zonas de inundabilidad permanente y otras efímeras, rodeado de vegetación de marisma asociada y con un frente de dunas bien conservado.

La semana pasada se inició una prueba piloto con la retirada de 6.000 metros cúbicos de escombros para determinar cómo reacciona el terreno y la vegetación tras la extracción de las capas acumuladas. Pasado el otoño, se llevará a cabo el grueso de las obras, que durarán unos 9 meses, y posteriormente se dispondrá de otro año para llevar a cabo las modificaciones que se consideren necesarias.