Desigualdades intermunicipales

La segregación urbana se acentúa en las grandes ciudades del arco metropolitano

  • Los municipios reclaman una mayor “cogobernanza” y una distribución de recursos más equitativa

Imagen de archivo del barrio de Ca n’Anglada de Terrrassa.

Imagen de archivo del barrio de Ca n’Anglada de Terrrassa. / ACN / Estefania Escolà

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Àlex Rebollo

La segregación urbana, entendida como la distribución de la población en un territorio en función de su nivel socioeconómico, ha crecido en las dos últimas décadas en la región metropolitana de Barcelona. Además, las grandes ciudades de la segunda corona se encuentran infradotadas a la hora de prestar servicios sociales a sus vecinos en comparación con los municipios de su entorno, por lo que se da así la paradoja de que las ciudades del arco metropolitano “sostienen, con recursos limitados, servicios imprescindibles para el conjunto del territorio”.

Estas son algunas de las principales conclusiones que se extraen del estudio Segregación urbana y desigualdades intermunicipales, elaborado por el Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOP) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) por encargo del Ayuntamiento de Mataró (Maresme) y que se ha presentado este miércoles 9 de junio.

El informe expone la realidad del fenómeno de la segregación residencial en la región metropolitana, poniéndolo en relación con el gasto que realizan y los recursos de los que disponen las ciudades del arco metropolitano. Ismael Blanco, director del IGOP, ha remarcado que esta segregación no responde a una coyuntura de crisis, si no que se trata de un fenómeno estructural y “consustancial al proceso de urbanización capitalista”.

Blanco ha explicado que, aunque la segregación en la región es más baja que en países de nuestro entorno, esta se ha “incrementado significativamente” en las dos últimas décadas, lo que comporta “una mayor polarización de las condiciones de vida”. Así, el estudio muestra que la segregación ha dado un salto de escala y que esta ya no solo se da dentro de los municipios, sino también entre municipios. Es decir, las personas y familias con rentas bajas marchan a municipios con menos recursos, donde el nivel de vida es más asequible. No obstante, los responsables del informe han determinado que lo mismo ocurre con las rentas altas, las cuales se concentran en municipios con más recursos.

Ante esta situación, las ciudades del arco metropolitano consideran “imprescindible” emprender un debate sobre su contribución al desarrollo y al bienestar de la región metropolitana y del conjunto de Catalunya y, entre otras cuestiones, reclaman una mayor “cogobernanza” entre municipios y una mejor redistribución de recursos a los organismos supramunicipales para poder afrontar “todos a una misma velocidad” los distintos retos sociales y urbanos. Piden así una redistribución que contemple las realidades sociales de las ciudades, más allá del volumen poblacional.

Conocer el problema para poner remedio

El estudio se ha centrado en el caso de Mataró, comparando la situación de la capital del Marsme con la de los otros municipios de la comarca, aunque desde el IGOP insisten en que existe un patrón y grandes similitudes entre los grandes municipios del arco metropolitano. De este modo, el informe ha determinado que la renta media en Mataró es “unos 5.000 euros inferior” respecto a la comarca del Maresme y de la región metropolitana de Barcelona. Mataró concentra un 10% de población con ingresos inferiores a 5.000 euros anuales, una cifra también superior a la de la media de la comarca (8%). Este patrón se repite en ciudades similares como Terrassa o Sabadell, donde las rentas medias también son inferiores a las de otras urbes vecinas.

Además, la ciudad de Mataró, en contraste con los municipios de su entorno, tiene: menor capacidad presupuestaria –un 9% menos de ingresos por cápita que los demás municipios de la comarca-; menor autonomía financiera, es decir, menor capacidad recaudatoria a través de impuestos propios; y menor capacidad fiscal, “que hace referencia al volumen de ingresos por cápita derivados de tributos propios”, explica Ismael Blanco. Unas diferencias que se han incrementado durante los últimos años.

Así, el alcalde de Mataró, David Bote, ha afirmado que, aunque no guste reconocer estas carencias, es “importante reconocer cual es nuestra realidad”. “Es necesario un punto de inflexión. Ver las similitudes que tenemos nos permite hacer fuerza conjunta para reclamar políticas de forma conjunta”, ha añadido Bote en un debate con otros representantes de los gobiernos locales del arco metropolitano que se ha celebrado tras la presentación del estudio.

El alcalde mataronense ha insistido en la necesidad de “políticas de reequilibrio y redistribución” y ha reclamado una intervención de los distintos organismos supramunicipales para “poder hacer frente a las transformaciones urbanas. 

Un lobi municipalista

“Nos estamos uniendo para trabajar mucho en pro del arco metropolitano, pero también para hacer de lobi”, ha aseverado la teniente de alcalde de Terrassa (Vallès Occidental) del área de Territorio y Sostenibilidad, Lluïsa Melgares. “Nuestras ciudades ayudan mucho a nuestra población y a la que llega y esto provoca un ‘efecto llamada’; la gente va a donde sabe que la atenderán mejor”, ha añadido Melgares en su intervención. “Para ser iguales necesitamos unos recursos equivalentes”, ha concluido la representante de Terrassa, cuyo alcalde, Jordi Ballart, ya manifestó hace dos meses que los municipios de la segunda corona quieren “dejar de ser el patio trasero de Barcelona”.

En la misma línea se ha expresado la alcaldesa de Sabadell (Vallès Occidental), Marta Farrés, quien ha afirmado que los grandes municipios del arco metropolitano tienen “una parte importante de la complejidad, pero no de los recursos”. Así, Farrés ha insistido en la importancia de que los distintos municipios de la región metropolitana de Barcelona vayan a la misma velocidad, para lo que ha reclamado que se pongan en marcha “políticas activas”.

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En el acto, también han intervenido algunos otros de los alcaldes firmantes de la Declaració de Martorell, en la que se presentó la Associació de Municipis de l’Arc Metropolità de Barcelona, como la alcaldesa de Vilanova i la Geltrú (Garraf), Olga Arnau, el alcalde de Granollers (Vallès Oriental), Josep Mayoral, y el alcalde de Vilafranca del Penedès (Alt Penedès), Pere Regull.

Además también han acudido al acto, aunque sin participar, representantes de otros municipios de la segunda corona, como la alcaldesa de Rubí (Vallès Occidental), Ana María Martínez, y el concejal Raúl Broto, en representación del Ayuntamiento de Mollet (Vallès Oriental), dos consistorios que también firmaron la Declaració de Martorell.