Comparecencia de inicio de año del alcalde Bote

Mataró se prepara para la “próxima generación”

La economía circular, la economía de los cuidados, la sostenibilidad y la formación permanente, ejes de las propuestas que el Ayuntamiento presentará a las ayudas de la Unión Europea

El alcalde de Mataró, David Bote, en la última fila, en el centro, durante la comparecencia virtual que ofreció este martes.

El alcalde de Mataró, David Bote, en la última fila, en el centro, durante la comparecencia virtual que ofreció este martes. / El Periódico

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Mataró quiere su trozo del pastel de los 750.000 millones de euros que la Unión Europea movilizará en el marco del programa Next Generation, el gran hito de la reconstrucción europea pospandemia que empezará a aplicarse este 2021.

No en vano, en los últimos años el Ayuntamiento de la ciudad ya ha conseguido una nada desdeñable cifra de quince millones de euros provenientes de las arcas europeas y ahora aspira a obtener algunos más básicamente con los cuatro proyectos que el alcalde David Bote repasó este martes en la tradicional comparecencia de inicio de año, donde apuntó a la necesidad de plantear no ya políticas de recuperación sino de transformación de la ciudad al mismo tiempo que se llevan a cabo acciones de emergencia.

“Tenemos que levantar la mirada”, reclamó, conocedor de que probablemente la mejor manera de paliar de forma profunda la hecatombe económica que está generando el coronavirus es pensar a varios años vista y en proyectos que realmente puedan implicar un cambio profundo en algunos temas y ámbitos territoriales.

¿Cuáles son los proyectos que el gobierno local de Mataró, a través probablemente de distintos ministerios, presentará en las próximas semanas para tratar de conseguir fondos europeos? Hay, de momento, cuatro, que atienden a la economía circular, la economía de las curas, la reutilización de aguas y la formación permanente.

En todos ellos el parque tecnológico TecnoCampus, que este 2020 celebró el décimo aniversario de su concreción física en El Rengle, está llamado a actuar de elemento aglutinador, además de otras entidades con participación municipal como la Fundació Hospital, el Consorci de la Brossa –de carácter comarcal- o Aigües de Mataró. “Tenemos que encontrar nuevos proyectos transformadores como en su día lo fue –y lo sigue siendo- el TecnoCampus”, contextualizó David Bote.

Nuevo parque de Economía Circular

El alcalde, que en algunos momentos tuvo que recurrir al gerente municipal Toni Merino, verdadero artífice de estos proyectos estratégicos y las "aplicaciones europeas", para aterrizar las explicaciones de los mismos empezó hablando del parque de economía circular, que se pretende instalar en el polígono de Mata-Rocafonda, ahora sin un relato específico y de hecho un tanto desvencijado.

En este proyecto que supondrá una inversión de entre 100 y 200 millones de euros y que se lleva a cabo de la mano del Consorci de la Brossa –de momento ya se han invertido casi veinte millones-, no se trata solamente de edificar un nuevo edificio municipal, operación que ya está en marcha por valor de 6,5 millones de euros en el antiguo solar de Cristalleries de Mataró, sino de generar un parque empresarial –como un TecnoCampus 2- de empresas de la economía circular, es decir, aquella que ayuda a mejorar la eficiencia de los procesos de reciclaje, intentando que lo que se lleva a quemar sea lo mínimo imprescindible.

De hecho, en el edificio principal habrá una planta de reciclaje de los voluminosos industriales que ahora la planta del Consorci de la Brossa ubicada en la entrada sur de Mataró no puede tratar por falta de espacio y el Espai Refer, que ofrecerá servicios gratuitos a la ciudadanía pensados en la reducción de residuos y la reparación, preparación y reutilización de todo tipo de objetos.  Es el espíritu del ‘zero waste’ –“residuos cero”- aplicado a una ciudad, un proyecto de gran envergadura donde el TecnoCampus participa a través de la Cátedra de Economía Circular.  

Economía de los cuidados, sostenibilidad y formación permanente

El ‘Mataró, Ciudad Cuidadora’ es un proyecto enmarcado dentro de lo que se denomina “economía de los cuidados” y en el cual están implicados esencialmente el Ayuntamiento, la Fundació Hospital -que ya ofrece servicios complementarios a los de la cartera pública de salud- y el TecnoCampus, que cuenta con una cátedra de Envejecimiento Activo. “Aquí buscamos desarrollar tecnologías para evitar la pérdida total de autonomía de las personas frágiles, que son aquellas que están en proceso de perderla, precisamente. Contribuir, en suma, a un envejecimiento activo y a una mejora de la calidad de vida”, explicó el alcalde Bote. También aquí se habla de generar un hub de empresas del ámbito sanitario, otro proyecto que el TecnoCampus tiene entre ceja y ceja desde hace tiempo, cuando abrió sus estudios de enfermería y ocupó una parte del edificio de El Rengle para hacerlo posible.   

El tercer proyecto, menos desarrollado que los dos ya mencionados, es la reutilización de las aguas fluviales y del subsuelo presentes en la zona del Sorrall para usarlas en el sector agrícola de Cabrera de Mar mediante la creación de una planta de gestión del agua específica. Esta idea, muy vinculada también con el concepto de Economía Circular en el sentido de “reaprovecharlo todo” y de la sostenibilidad –otro pilar de las ayudas europeas del Next Generation-, nace como una sinergia de la construcción del megadepósito de agua que se está levantando en la Ronda Bellavista, en Cerdanyola Norte, y que tiene que garantizar la distribución de agua en la ciudad. Y se enmarca dentro de la ampliación conceptual que Aigües de Mataró acaba de consignar en su plan estratégico, recientemente aprobado: la compañía –formalmente privada pero de capital cien por cien municipal- quiere ir mucho más allá del compromiso de distribuir agua corriente.

Además, Aigües de Mataró absorbió en 2020 la sociedad municipal MESSA –que gestionaba el Tub Verd, el mecanismo de generación de agua caliente a través de la energía que se genera en la planta de la basura al quemar los residuos que no se reciclan-, de manera que ahora dispone de una “división dedicada a la energía” y también quiere abrir este melón. Una primera idea es ampliar la idea de utilizar las cubiertas de los edificios municipales –como en 1996 se hizo con la biblioteca Pompeu Fabra- para generar electricidad, que se destinaría a los afectados por la pobreza energética. Otra es ampliar el Tub Verd y hacer que genere agua fría además de la caliente, su sello de identidad.

Finalmente, el proyecto de Formación permanente. Incluye las mismas siglas –FP- que la Formación Profesional, pero no tiene nada que ver. Aquí, según explicó el alcalde y confirman fuentes del TecnoCampus, de lo que se trata es de crear, otra vez vinculado al TecnoCampus, un centro de formación continua para gente que está –precisamente- trabajando, no para insertarlos en el mercado laboral. Facilitar los procesos de reciclaje profesional, podríamos decir, que serán cada vez más necesarios en un contexto donde las personas que se incorporan ahora al trabajo se calcula que tendrán unos siete trabajos distintos durante su vida laboral.

Este centro tendría que construirse en la zona del Rengle, en el denominado Distrito del Conocimiento, que no es otra cosa que una idea de extender la vocación del TecnoCampus mucho más allá de sus límites actuales y esparcir su apuesta por todo el suroeste de la ciudad, desde el Edifici de Vidre hasta la zona de Iveco-Pegaso. 

“Son cuatro proyectos ambiciosos, con vocación de territorio porque necesitan de otros municipios de la comarca o de la región metropolitana, proyectos ilusionantes, que pueden atraer inversión y que tienen la voluntad de incrementar la prosperidad de la economía local y generar puestos de trabajo, sin descuidar las cuestiones sociales y medioambientales”, relató el alcalde David Bote.

¿Qué pasa si no se consiguen las ayudas europeas del Next Generation? “El caso del TecnoCampus nos demuestra que muchos veces hay que ir varios años atrás antes de que algo se inaugure. Los Fondos Europeos puede ser un catalizador, para hacer crecer más rápido el proyecto, porque hay que ejecutarlos el 21, 22 y 23, pero si no se consiguen  ya tendríamos los deberes hechos para ir a buscar más financiación donde sea”, concluyó el alcalde, explicando por ejemplo que el proyecto de ciudad cuidadora figura también en una próxima aplicación de nuevos fondos Feder.

No bajar la guardia contra el virus

Evidentemente, el esfuerzo que el Ayuntamiento de Mataró está haciendo para contrarestar los efectos de la pandemia ocupó una parte importante de la edición de 2021 de la comparecencia que el alcalde acostumbra a hacer justo cuando el año empieza.

De hecho, David Bote recordó que justo ahora se cumplen nueve meses de la llegada del coronavirus y que era hora de empezar a hace balance. Durante este tiempo unos siete mil mataroneses han pasado la enfermedad, habiendo muerto 170 de ellos a raíz de la misma, y por el momento 340 personas han sido vacunados.   

En términos económicos el paro ha subido tres puntos en la ciudad –ahora está en el 16,43%- y hay 2.600 trabajadores afectados por un ERTE, que hay que ver cómo acaban. Más datos, en términos sociales: se ha más que doblado el número de gente que acude a las instituciones a pedir comida, pasando de 3.000 a 8.000 euros el apoyo directo del Ayuntamiento, y en todo el 2020 hasta 5.000 familias acudieron a El Entorn –versión local del Banco de Alimentos-.   

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“Estamos ante una crisis sanitaria, económica y social. Es una situación compleja, delicada, que requiere unidad, solidaridad y esperanza para ser abordada”, dijo Bote después de asegurar que la Mesa para la Reconstrucción, formada en 2020 por todos los partidos y los agentes económicos y sociales, seguiría trabajando de la misma forma que lo ha hecho hasta ahora. El alcalde asegura que para este 2021 se dedicará un millón de euros del presupuesto municipal a las políticas de choque contra el virus.

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