29 oct 2020

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PLACAS 'STOLPERSTEINE'

Un recorrido contra el olvido de los mataronenses asesinados por el nazismo

La organización local en favor de la memoria histórica ha promovido la instalación de unas placas en recuerdo de los vecinos que sufrieron el régimen alemán

"Es escalofriante pensar que mataron a un hombre solo por luchar por unos ideales de libertad, igualdad y justicia social", señala una familiar de las víctimas

Esteve Vallmajor

El acto de presentación de las placas ’Stolpersteine’ en el paseo del Callao

El acto de presentación de las placas ’Stolpersteine’ en el paseo del Callao / Joan M. Labrador

Los 15 vecinos de Mataró que sufrieron, algunos hasta la muerte, el régimen del nazismo vuelven ahora a su ciudad natal. Lo hacen mediante unas placas conmemorativas que se han instalado en distintas calles de la ciudad, conformando así un recorrido contra el olvido de los mataronenses asesinados en los campos nazis. En ellas se puede leer los datos de nacimiento o el año de su exilio y asesinato.

El artista Gunter Demnig fue el promotor de los adoquines Stolpersteine cuando se enteró de que su padre había sido aviador de la Legión Cóndor. La palabra tiene un significado muy claro: una piedra en el camino que puede hacer tropezar al caminante. En contra de la ideología que representaba el padre, Demnig decidió impulsar esta iniciativa que se ha expandido a lo largo del mundo, con más de 75.000 adoquines, y también en algunas poblaciones catalanas.

Mataró es la ciudad catalana número 31 en poner estas placas, y lo hace después de cuatro incansables años de trabajo, impulsado por el Grup de Recerca de la Memòria Històrica de Mataró (GRMHM) que ha tirado adelante la iniciativa conjuntamente con el Memorial Democràtic, el Amical de Mauthausen y la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Laura Gutiérrez, Maria Salicrú, Gemma Soriano y Bernat Aranyó han sido los encargados de llevar la búsqueda e investigación de estas 15 personas.

150 personas en el Callao

El pasado domingo 20 de septiembre frente las casas del Callao a las 11h, entre ciclistas y bañistas de fondo, se acercaron unas 150 personas para iniciar la colocación de las placas por las distintas calles de la ciudad. Francesc Verdalet Guardiola vivía en el número 4 del paseo y ha sido el nombre y la historia con la que ha dado comienzo la ruta, que ha culminado sobre las 14h en la Muralla de Sant Llorenç con la colocación de la Stolpersteine de Pere Guillaume.

El recorrido por las distintas calles donde se han instalado las placas Stolpersteine. / GRMHM

De los 15 adoquines, dorados y con un tamaño de 10x10cm, 12 van dedicados a personas asesinadas, 2 a hombres que fueron liberados y 1 que consta como desaparecido. A estas cifras hay que sumarles 3 vecinos más que, según el GRMHM, han sido ilocalizables. Pero sin lugar a duda, el mataronense más conocido es Joan Peiró, exministro anarquista, que también tendrá su lugar de memoria en El Rierot 21, la última residencia donde Peiró vivió antes de su exilio y la posterior deportación en Alemania.

La ‘consellera’ de Justicia del Govern, Ester Capella (ERC), y el acalde de Mataró, David Bote (PSC), han tomado la palabra para agradecer el trabajo hecho y recordar a los fallecidos, poniendo énfasis en la lucha por la libertad y la justicia social. Bote ha destacado la importancia de esta iniciativa para que los vecinos de la ciudad puedan “ver y saber lo que sucedió”. Capella, por su parte, ha afirmado que los represaliados del nazismo suponen “un símbolo que no debe morir nunca y que debemos preservar para las generaciones futuras”. Deming, impulsor de las Stolpersteine, había manifestado el deseo de asistir, aunque las restricciones del covid-19 han impedido finalmente su presencia.

Extender el proyecto 

Bernat Aranyó, historiador y una de las personas encargadas de la investigación, explica a este diario que uno de los objetivos del proyecto es “concienciar, hacer reflexionar y dar a conocer lo que supuso el fascismo y el nazismo”. Por eso, las Stolpersteine no terminan con su colocación.

La intención del GRMHM es “hacer partícipes a los centros educativos”, mediante rutas guiadas, charlas o soporte pedagógico. Aranyó relata que a finales de este año se harán públicas las biografías de los mataronenses para que “estén al alcance de todo el mundo”. 

Terminar el proceso de duelo

Por otra parte, el investigador cuenta que lo mejor de todo el proceso ha sido “el agradecimiento de todas las familias”. Muchas desconocían que habían tenido antepasados asesinados o deportados, y ha sido “emotivo” reencontrarse con todas estas historias, así como terminar el proceso de duelo con un acto de reconocimiento, explica Aranyó.

La placa Stolperstein de Francesc Verdalet Guardiola en las casas del Callao / acn

Assumpta Aniento, familiar de Ramon Aniento, uno de los asesinados, relata a través del teléfono tras horas de la finalización del homenaje que mantiene las “emociones a flor de piel”. A diferencia de otras familias, ellos sí tenían conocimiento que el hermano de su abuelo había muerto el 22 de octubre de 1941 en los campos de concentración nazis de Gusen, en Austria. “Es escalofriante pensar que mataron a un hombre de 36 años, solo por luchar por unos ideales de libertad, igualdad y justicia social”, relata Aniento.

Uno de los lemas repetidos por los miembros del grupo de memoria histórica local es que “una persona solo es olvidada cuando se olvida su nombre”. Miles de ciudadanos que cruzan la ciudad ajetreados día tras día, ahora tropezarán con las Stolpersteine y, tal vez, no olvidarán nunca más sus nombres y las historias que hay detrás.

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