18 sep 2020

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DAÑO POR LA ACTIVIDAD HUMANA

Un estudio demuestra por primera vez el descenso de la comunidad de peces en la costa catalana

La investigación se ha llevado a cabo en la pradera de posidonia oceánica de Mataró

Se han detectado siete especies menos que en 2001, lo que supone un total de catorce

ACN

La costa de Mataró, justo encima del área protegida donde está la posidonia.

La costa de Mataró, justo encima del área protegida donde está la posidonia. / ACN

Un estudio en la pradera de posidonia de Mataró ha revelado un descenso significativo del número de peces en este espacio de la costa catalana. En comparación con una investigación llevada a cabo en 2001, se han detectado siete especies menos, lo que supone un total de catorce, y se han observado 153 seres vivos.

Entre las ausencias, sobresale la de seis representantes de la familia de los lábridos, unos peces muy característicos de los fondos de roca y también de las zonas de herbazales, que residen en la pradera de Mataró. El trabajo ha sido realizado por Jordi Gispert, periodista, oceanógrafo y miembro activo de la ONG ADDA, que ha contado con el apoyo de la Associció Posidònia 2021.

El trabajo compara el único censo ictiológico realizado en el lugar hasta el momento, elaborado por Antoni Garcia Rubies y por Jordi Corbera en 2001 y publicado en el número 10 de la revista de divulgación científica ‘L’Atzavara’.

Empobrecimiento de la comunidad

Para minimizar posibles errores se ha seguido la misma metodología empleada en aquella ocasión. Se han tomado los datos en los mismos dos puntos de muestreo y se han trazado siete líneas de 50x5 metros de largo, separadas por un mínimo de diez metros cada una.

Encima de ellas se han ido identificando todos los peces observados que se han clasificado posteriormente según su especie y su tamaño estimado.

Las conclusiones reafirman e incluso van más allá, de la hipótesis inicial. Las medidas denotan que la mayoría de los peces observados no han llegado aún a la edad adulta o que rozan el umbral. Este hecho, más allá de establecer la importancia de la pradera como zona de cría y desarrollo de juveniles, implica un empobrecimiento de la comunidad por su escasa capacidad reproductiva. La disminución de medidas, por otra parte, es también un indicador del daño causado por la actividad humana.

Pesca de arrastre

El estudio, que muy probablemente podría extrapolarse a otros puntos del litoral, apunta algunas causas del descenso. A partir de datos facilitados por la Dirección General de Pesca y por la Cofradía de Pescadores de Arenys de Mar, se observa claramente un descenso en las capturas de las embarcaciones de artes menores en la zona desde el año 2000. Se sabe que muchas de estas embarcaciones faenan en concreto sobre la pradera.

También se ha documentado la pesca furtiva, sobre todo de barcos de arrastre y de cerco, que trabajan a menos de 50 metros de profundidad, el límite establecido por la ley.

La pesca submarina, por otro lado, tiene también especial presencia. Muchas competiciones no están ni siquiera reportadas, y la mayoría se efectúan sobre la pradera de posidonia. Las capturas concretas de estos concursos, en los que hay muchos intereses económicos de la Federació Catalana d’Actividades Subacuáticas, coinciden con especies de mayor tamaño, como los sargos, el tordo, las corvinas o las doradas, que no han sido observadas y que cada vez son más difíciles de ver.

El anclaje incontrolado de embarcaciones y también otras presiones como el dragado, las obras costeras y el mismo calentamiento global, son también efectos negativos que contribuyen a la degradación general del ecosistema.

La acción antrópica es pues la principal responsable de la regresión de las comunidades de fanerógamas marinas, plantas superiores que hacen flores y frutos y proporcionan cobijo, alimento y hábitat permanente u ocasional, en muchas especies de invertebrados y de peces.

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