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RESPETO VECINAL

Mataró lleva a cabo un proyecto piloto para mejorar la convivencia en el barrio de Rocafonda

Varios mediadores y mediadoras pasean por las plazas y calles del barrio hasta medianoche para pacificar la zona y asegurar el descanso de los vecinos

ACN

 Mediadores cívicos del barrio de Rocafonda de Mataró hablan con los vecinos en la plaza Colombia

 Mediadores cívicos del barrio de Rocafonda de Mataró hablan con los vecinos en la plaza Colombia / Joan Pujolar / ACN

La llegada del buen tiempo y de la época estival ha hecho llegar de nuevo a Mataró el eterno debate entre el derecho al ocio y el derecho al descanso. Especialmente afectados por él se sienten los vecinos y vecinas del barrio de Rocafonda, para los cuales el consistorio ha decidido poner en marcha una prueba piloto para intentar mitigar los ruidos y la presencia de menores en las calles hasta altas horas de la madrugada.

Con este objetivo, varias personas mediadoras velan por garantizar el cumplimiento de los derechos y deberes de la ciudadanía en el espacio público, también por la noche. Esta primera fase está dirigida al público en general, pero se prevé implantar una segunda en la que se trabajará directamente con familias o colectivos en los que se detecte que estas actitudes impropias persisten.

El centro neurálgico del barrio de Rocafonda de Mataró, uno de los que cuenta con mayor densidad de población en la ciudad, es desde este verano la plaza Joan XXIII. Un espacio recientemente remodelado y en el que, como en otras del barrio -como la de Colombia-, infantes y jóvenes se concentran para jugar y pasar los días hasta bien entrada la madrugada. 

Una situación que ha alterado el descanso de los vecinos y vecinas, especialmente el de las 150 familias que viven sobre la plaza, que se quejan de que en verano y teniendo las ventanas abiertas, el ruido que sube de la plaza les imposibilita descansar adecuadamente.

La presidenta de la asociación de vecinos de Rocafonda, Maria Majó, ha pedido ante esta situación que se tomen acciones para asegurar el descanso de los vecinos y vecinas que residen junto a esta plaza que, asegura, “es el único lugar de ocio para muchos niños y niñas del barrio” de edades comprendidas “desde los 8 a los 16 años” y que, aunque no causan “problemas graves” responden de manera “maleducada” a los avisos de los vecinos.

Vigilancia hasta medianoche

Unas quejas que abalan los responsables municipales que trabajan sobre el terreno para buscar soluciones. Este verano, por primera vez, el equipo de mediadores del barrio ha alargado su horario y cubre también un turno nocturno desde las ocho de la tarde hasta media noche, manteniendo además las actividades de dinamización que se suelen llevar a cabo en las plazas.

Quim Medina, uno de estos mediadores en el barrio de Rocafonda, asegura que aunque la situación “no es alarmante” y “puede tener solución”, es cierto que a veces varios colectivos, que “suelen ser reincidentes” pueden ocasionar molestias a los vecinos. Algo que, según comenta “está empezando a desaparecer” gracias al papel que desarrollan estos mediadores.

Fundamentalmente, actúan como ‘pacificadores’ del lugar, “muchas veces es ir y llamar la atención”, dice Medina, e intentar hacer entender “que hay niños pequeños y gente trabajadora que empieza la jornada a las 5 de la mañana y que con el ruido no puede conciliar el sueño”, algo que a veces impiden los niños y niñas que juegan en la plaza hasta bien entrada la madrugada.

Menores sin supervisión

La técnica municipal de Igualdad y Ciudadanía de Mataró, Laia de Balanzó, asegura que el problema principal derivado de esta situación es “un problema de ruido”, al que se suma la preocupación por la presencia de “menores solos sin responsables familiares”. En este sentido, el consistorio trabaja para que, en una segunda fase y una vez terminado el verano, se puedan detectar las familias en las que se repiten estas actitudes incívicas para hacer un trabajo más directo con ellas.

Si la experiencia resulta exitosa, el Ayuntamiento podría replicarla en otros barrios demográfica y urbanísticamente similares, como el de Cerdanyola, según ha apuntado la regidora de Ciudadanía y Convivencia, Marisa Merchán, quien ha recalcado la ambición de este proyecto de que “todo el mundo salga ganando y disfrute de las plazas, el entorno y las calles de la ciudad”.

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