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Entrevista

Manuel Cusachs: "Dedicarse al arte es un acto de humildad"

La muestra 'Manuel Cusachs. El pas del temps 1947-2017' se puede ver en el Ateneu Fundacio Iluro de Mataró hasta el 4 de marzo

Maria Coll

Manuel Cusachs, escultor.

Manuel Cusachs, escultor.
Exposición Manuel Cusachs. Exposició retrospectiva (1947-2017) en Mataró.

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El escultor Manuel Cusachs (Mataró, 1933), especialmente conocido por sus retratos, ha inaugurado en el Ateneu Fundació Iluro de  su ciudad natal una exposición retrospectiva de los últimos setenta años de su carrera. Una muestra de 140 obras que sintetizan el mundo y el carácter conceptual del artista: emotividades, cultura, país, familia y espacio.

‘Manuel Cusachs. El pas del temps 1947-2017’. ¿Qué representa para usted esta muestra?

Esta exposición inicialmente debía ser un homenaje, pero cuando la Associació Amics de Ca l’Arenas, sus organizadores, vieron la cara que yo ponía frente la propuesta la convirtieron en un reconocimiento y posteriormente en una antológica; una antológica de setenta años de oficio. Es una antológica de toda una vida profesional. Un homenaje no a mi figura, sino al paso del tiempo. En ella se puede ver  desde mi primera obra que hice cuando tenía catorce años hasta la última, cuando ya tengo más de ochenta.

¿Por qué no le gustan los homenajes?

Porqué los homenajes que se hacen actualmente son tristes. A mí me gustan los homenajes que se hacían a finales del siglo XIX y principios de siglo XX cuando se organizaban comidas impresionantes, con cien persones invitadas, se lanzaban aceitunas por la cabeza y se hacían discursos. ¡Aquello sí era divertido! Y es que en el fondo...  ¿Para qué sirve un homenaje?

¿Qué queda hoy de aquel joven que en 1941 empezaba en la Escuela de Dibujo de Mataró?

A mi edad la vida es un recuerdo. De aquel Manuel Cusachs queda nostalgia, pero no es una nostalgia triste porque durante todos estos años me he dedicado a lo que realmente me gusta y he llegado a una buena edad. Estoy contento de mi vida.

¿Y qué ha aprendido durante este camino de setenta años?

Que dedicarte al arte, a parte de interpretar tus sentimientos y dejar un testimonio, es un acto de humildad. El arte es un servicio basado en la observación y la interpretación de la vida y para hacer esto se necesita un punto de humildad.

Su obra es conocida por los bustos de personajes famosos (Porcel, Pla, Flotats, Terricabras...). Pero en esta exposición també se exponen dibujos y pinturas. ¿El dibujo es la base de todo artista?

Aunque hoy sin el dibujo se puede hacer todo, la raíz de la plástica siempre es el dibujo. Se puede dibujar de muchas maneras: con un lápiz y un papel, con un trozo de barro en las manos... Personalmente siempre he tenido un gran respeto y afición al dibujo. De hecho quería ser ilustrador de libros, seguramente por la influencia de mi profesor, el maestro Manuel Cuyàs, pero después me decanté por los volúmenes.

¿Quiénes han sido sus maestros?

Manuel Cuyàs, mi profesor de dibujo y de humanidades – fue un gran demócrata en una época en que la democracia estaba prohibida-;  el maestro cantero Pere Barbany, él me enseñó los secretos del granito, la piedra de nuestra tierra; y posteriormente Josep Pla y Salvador Espriu, maestros del pensamiento y de la concepción de la literatura recreada en el arte. Además, los museos también han sido para mí otro método de formación. Siempre he entrado a ellos con ganas de dejarme sorprender.

Me habla de grandes maestros. ¿Hoy tenemos una pérdida de referentes culturales?

Yo tengo miedo a la globalización. Y no creo en la globalización porqué la cultura siempre es local. Aunque desde la Meseta nos quieran hacer entender que España es una, el arte no es uno. El arte, la gastronomía, la literatura... siempre es local. Por ejemplo, solo en la Península Ibérica, el gótico manuelino de Lisboa no tiene nada que ver con el gótico catalán de Santa Maria del Mar de Barcelona. Y hoy, a causa de la globalización, perdemos identidad.

Un tema de referencia de su obra es el país y su simbología, destaca el grupo escultórico “12 senyes de Catalunya”. ¿Qué valoración hace de la situación política actual?

Estamos en un momento sensacional de transición y creo que la historia nos dará la razón. Ya son trescientos años de resistencia. No sé por qué nuestra personalidad ha sido perseguida - porque la tendencia del catalán es ser tolerante- pero a pesar de todo, no la hemos perdido. En este sentido, los catalanes nos parecemos al pueblo judío.

¿Hoy falta compromiso por parte de los artistas?

Ha habido de todo. No todos los artistas pensamos igual, pero creo que los artistas hemos hecho un gran papel en este momento y muchos artistas se han jugado su prestigio haciendo ciertas declaraciones.

¿Y cree que el país y sus instituciones han defendido correctamente sus artistas y su arte?

La cultura siempre ha sido marginada en todos los niveles administrativos. La cultura estaba más nivelada cuando su competencia eran los toros, pero ahora es el futbol. Hoy la cultura no es residual, pero casi. La cultura siempre rema contra el oleaje, pero un pueblo sin cultura está muerto. Y si como artista he podido poner mi granito de arena, yo ya me conformo.

Le hacen antológicas, pero usted continua activo. ¿En qué trabaja ahora?

Con árboles. Hace muchos años trabajé la transformación de la cepa en formas humanas y también  la madera con travesías de vías de tren, pero ahora interpreto los árboles. Intento que cada árbol, todos diferentes, tenga una aproximación a la figura humana.

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Temas: Arte