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Mataró multará con hasta 750 euros a los propietarios que no rieguen los orines de sus animales

La aprobación inicial de la nueva ordenanza municipal endurece la normativa imponiendo la obligación de salir con una botella de agua para diluir tanto deposiciones como micciones

Otra de las novedades es la regulación de las colonias de gatos ferales que viven en la ciudad

MANUEL ARENAS / JOAN SALICRÚ / MATARÓ

Una mujer rociando con agua el orín de su perro

Una mujer rociando con agua el orín de su perro / ALBERT BERTRAN

Los propietarios de animales domésticos de Mataró tendrán que salir a pasear a sus mascotas con una botella de agua a cuestas. La capital del Maresme quiere ir un poco más allá en lo que se refiere a las medidas de limpieza que se exigen a los propietarios de animales de compañía. Si hasta ahora lo único que estaba penado era el hecho de que un perro defecara en la calle, a partir de ahora también se perseguirá a quien no limpie con agua los orines de sus mascotas. Una medida que ya se adoptó en Granollers el año pasado. Si no lo hacen, pueden recibir una multa de hasta 750 euros.

La "exigente petición" del gobierno municipal de Mataró está en boca de todo el mundo en la ciudad. Es tema de conversación en muchas terrazas, en un momento en el que estas se llenan ya a rebosar a cualquier hora del día.

De hecho, se detecta una cierta alarma entre la gente, aunque en realidad lo único que se ha hecho hasta el momento es la aprobación inicial, en el pleno municipal del mes de junio, de la nueva ordenanza sobre tenencia de animales. Con toda seguridad, afirman fuentes municipales, no será hasta el mes de octubre que la nueva norma se aprobará de forma definitiva, después del preceptivo periodo de alegaciones.

MESA DE TRABAJO

Esta medida, obviamente, no es la única que incluye la nueva normativa, trabajada durante meses en una mesa específica que el gobierno municipal puso en marcha en octubre del 2016, aunque se lleva el 90% de los comentarios. En la mayoría de los casos se percibe una cierta sorpresa ante la demanda que se hace a la ciudadanía.

Un pH ácido que corroe el metal

Los orines –de cualquier animal, incluidos los humanos- no solo ocasionan olores y manchas en las paredes, además de ser un problema de salubridad, sino que pueden actuar como elemento corrosivo y acelerar el envejecimiento del mobiliario urbano hecho de metal, debido a su pH ácido, y en menor medida de la piedra, de los objetos de madera tratada e incluso de los troncos de los árboles. El Ayuntamiento de Terrassa, que ha editado un folleto sobre el problema, pone como ejemplo que una señal de tráfico a la intemperie dura unos 15 años, pero que el efecto continuo de los orines puede destrozar la base en solo cinco. Y un árbol con una longevidad de 100 años puede morir al cabo de cinco si es víctima de habitual de los perros y sus dueños incívicos. Existen varios pinturas con efecto repelente que impiden -o al menos frenan- la penetración de los orines en los materiales.

“A mí la medida no me parece mal del todo pero si nos obligan a ello, entonces exijo que también se controle a la gente que hace sus necesidades en la calle”, reclama Núria, que junto a dos amigas estaba comentando la cuestión en un banco de la plaza de les Tereses precisamente cuando se le pregunta sobre ello, mientras su perro presencia la escena.

En el mismo sentido se manifiesta Adrián Pagés, mientras pasea su mascota: “En esta ciudad, donde se pagan impuestos por tener un animal en casa, se está discriminando a la gente que tenemos perros y en cambio no hay ninguna acción contra los niños o gente adulta que hacen sus necesidades en un árbol, en plena calle”, afirma.

Por su parte, la presidenta de la Societat Protectora d'Animals de Mataró, Sílvia Serra, valora positivamente que el ayuntamiento haya tomado cartas en el asunto: "Para nosotros es un hecho positivo, no es tan habitual". A partir de esto, hay puntos que ven con buenos ojos y otros que no tanto: "Estamos de acuerdo, por ejemplo, en que se regule al máximo la tenencia responsable y todo lo que sea un freno al abandono, de que los que actúen de forma irresponsable sean sancionados y de llevar a cabo medidas de protección", comenta.

MEDIDA CONTUNDENTE

Respecto la medida estrella, Serra admite que el gobierno municipal ha tomado una decisión contundente. "El tema del agua es muy controvertido, casi me parece una ‘frikada’. Lo veo complicado; si quieren que la gente lo haga... Tendría que regalarse un modelo de botella a tal efecto... Algo que incentive a cumplir a la gente", propone.

A Helena Escoda, voluntaria del SPAM y de la asociación El Somni dels Gats de Argentona, le parece muy bien la idea pero recalca que el problema de fondo “es la falta de educación de la gente y también la falta de ‘pipi-cans’ en la ciudad y áreas para los perros. Hay algunos pero habría que mejorarlo". En referencia a las quejas que han surgido, afirma entenderlas pero recuerda que hay gente que “ni tan solo recoge las defecaciones. Es gente que no ama a sus animales, porque los que sí los aman, lo hacen".

SORPRESA ENTRE LOS VECINOS  

En el mundo vecinal la medida también ha causado sorpresa. "En nuestro barrio no hay mucha gente con perros, pero si quieren que la gente sea más limpia, habría que ayudarla con la habilitación de una zona de ‘pipi-can", afirma Marc Jiménez Marzo, vicepresidente de la Asociación de Vecinos. De hecho, Marzo explica que los vecinos que tienen perro están usando el espacio que tiene que albergar próximamente el nuevo Instituto Les Cinc Sénies como lavabo para perros, lo que demuestra la necesidad de un espacio así en esta zona de la ciudad.

El concejal de Salud, Joan Vinzo, destaca la necesidad de llevar a cabo un cambio cultural en relación a la tenencia de animales: "Ya hay mucha gente que, de forma espontánea, en los últimos tiempos lleva consigo una botellita de agua; estoy seguro de que en poco tiempo todo el mundo lo verá como algo normal y seremos un referente en relación a eso", apunta.

Vinzo niega que haya un afán recaudatorio detrás de la medida, y recuerda que, de hecho, esta propuesta la hizo llegar un ciudadano al ayuntamiento después de ver una experiencia parecida en Austria. También señala que en una encuesta reciente las problemáticas asociadas a perros eran uno de los principales motivos de preocupación de la ciudadanía.

"Lo que me planteaba en su momento era: ‘¿Qué percepción de Mataró tendrá un ciudadano que venga de fuera de la ciudad?’ Y llegué a la conclusión de que había que ofrecer una imagen positiva de la ciudad y de su ciudadanía", concluye.

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