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El turista cultural, ávido de experiencias

El turismo cultural ha crecido exponencialmente en las dos últimas décadas. Los turistas culturales buscan por doquier experiencias patrimoniales memorables y, en ese sentido, la interpretación del patrimonio es la técnica clave

JOSÉ MARÍA DE JUAN ALONSO. PROFESOR AFILIADO DE ESCP EUROPE

El turista cultural, ávido de experiencias

LLUIS GENE

El crecimiento cuantitativo y cualitativo del turismo cultural es uno de los fenómenos más intensos y significativos de la industria turística mundial en las últimas dos décadas, aunque especialmente visible y diverso en Europa. Ello genera grandes problemas, como el llamado 'overtourism' y la consiguiente turismofobia en algunas ciudades turísticas; y al mismo tiempo grandes oportunidades para los territorios rurales menos desarrollados y más despoblados de España y de Europa, pero que cuentan con grandes recursos patrimoniales culturales y/o son atravesados por itinerarios culturales de todo tipo; como pueden ser buenos ejemplos: la ruta del Cid, el camino de Santiago, las rutas de la Trashumancia, la ruta de Carlos V. En torno a estas rutas y a muchas otras en España y Europa, crece sin para una demanda de experiencias turísticas de alto nivel, superando el concepto tradicional de circuito turístico. Esta tendencia del turista en general hacia lo experiencial se visibiliza más intensamente en el turista cultural, que busca por doquier experiencias patrimoniales memorables: visitas teatralizadas, animaciones históricas, prácticas con artesanos en vivo.

Al mismo tiempo, y gracias a fenómenos imparables como los vuelos 'low cost', los 'short city breaks' o escapadas urbanas se popularizan en España y en Europa como modelo de turismo cultural corto e intenso en sensaciones.

Para conseguir estas experiencias, el turista busca en cualquier destino el apoyo de las innovaciones tecnológicas, como la realidad virtual y la realidad aumentada; así como el apoyo de las infraestructuras interpretativas como los centros de interpretación, la señalización interpretativa y los senderos patrimoniales. La interpretación del patrimonio es la técnica clave en esta búsqueda de la experiencia; y aunque puede apoyarse en las citadas estructuras interpretativas, necesita contar con la figura del intérprete del patrimonio, que es imprescindible para que se puedan dar las experiencias de turismo cultural más especializadas.

La figura del intérprete cultural

La superabundancia de tecnología ligada a la creación de experiencias turísticas que ha inundado el mercado turístico en los últimos años, no ha ido acompañada del necesario cultivo de las especialidades profesionales turísticas ligadas a la puesta en valor, dinamización e interpretación del patrimonio; sea natural o cultural, tangible o intangible.

Esta necesidad que tiene el turista cultural de experiencias profundas hace necesario estimular la consolidación y las especializaciones de la figura profesional del intérprete del patrimonio, especializado tanto en los patrimonios culturales como naturales, ya que esto se presentan con frecuencia entrelazados en la oferta turística. En el mundo real de los destinos turísticos el paisaje cultural se mezcla con el paisaje natural, y así lo hace también en el imaginario y en la motivación de los turistas. La tecnología se pone en estos casos al servicio de las personas, tanto intérpretes como turistas.

Es importante recalcar en este contexto que la tecnología sí tiene un papel esencial en el disfrute del turismo cultural por parte de los colectivos con diversidades funcionales y necesidades especiales, tanto si se trata de diversidades físicas como psíquicas o cognitivas. La extensión del disfrute del turismo cultural a los colectivos con dichas necesidades especiales o en riesgo de exclusión social por cualquier causa, es uno de los grandes retos de la industria del turismo cultural; este reto paralelamente genera nuevas oportunidades de negocio y de especialización profesional en los destinos de todo el mundo.

Asignatura pendiente

España tiene aún como destino de turismo cultural la interpretación del patrimonio como asignatura pendiente, que le llevaría a un mayor posicionamiento en el mercado emisor internacional del turismo cultural y a ‎ser capaz de satisfacer a los nichos de mercado más exigentes.  

Por su propia especialidad, el turismo enogastronómico es ‎especialmente sensible y agradecido a la interpretación del patrimonio, que es capaz de transmitir de forma coordinada e intensa la pasión de los productores, el paisaje productivo y las recetas tradicionales, la sabiduría del cocinero y el amor por el territorio. La innovación que aporta la ciencia de la interpretación del patrimonio al turismo enogastronómico lo convierte en un referente universal que puede orientar a otros campos patrimoniales. La interpretación del patrimonio se materializa para el turista gastronómico, 'foodie' o gastronómada, en actividades de conocimiento del territorio y de los productores; ya que este perfil de turista no solo quiere comer bien, sino que desea de corazón conocer el origen y la tipología de cada uno de los productos que llegan al plato.

La interactividad y la relevancia al ego que la interpretación del patrimonio genera en el turista han conseguido que abunden las escuelas de cocina y todo tipo de eventos donde el turista se pone manos a la masa en cualquier país y lugar.

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