Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La economía rusa crece pero se aleja de la UE

Rusia parece haber superado la última crisis económica. Pero el país sigue sin afrontar seriamente las reformas estructurales para corregir los problemas de gobernabilidad y de corrupción. Urge también una mejora de las infraestructuras

La economía rusa crece pero se aleja de la UE_MEDIA_2

La economía rusa crece pero se aleja de la UE_MEDIA_2

JAUME GINÉ. PROFESOR DE ESADE LAW SCHOOL

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Vladimir Putin visitó el pasado 14 de marzo la ciudad portuaria de Sebastopol para celebrar el cuarto aniversario de la anexión rusa de Crimea que tuvo lugar el 18 de marzo del 2014. Cuatro años después, el nuevo zar del siglo XXI ganó ampliamente, sin apenas oposición política, las elecciones presidenciales del pasado domingo 18 de marzo y permanecerá un cuarto mandato a la cabeza de un país que dirige desde hace 18. Putin reforzó su poder político aprovechando, como ya hizo con ocasión de los conflictos en Chechenia en el 2000 y Georgia en el 2008, el creciente sentimiento nacionalista de la sociedad rusa. Incluso anunció, en plena campaña electoral, un programa de rearme militar capaz de discutir la supremacía nuclear de EEUU. Putin sabe que, a pesar de los enormes sufrimientos durante la larga y dura etapa soviética, la mayoría de los rusos añoran el poder imperial de la URSS que colapsó en 1991. Desde entonces crecieron los recelos contra Occidente y el país empezó a girar hacia Oriente y China. Y las sanciones comerciales de EEUU y la UE son presentadas por los controlados medios de comunicación como otro intento occidental dirigido a desestabilizar Rusia.

El debate político omnipresente durante la campaña electoral relegó las discusiones del programa económico de Putin. La economía creció durante los primeros mandatos de Putin una media del 7% entre el 2000 y el 2008. Pero se frenó tras el primer impacto de la crisis financiera mundial. El presidente interino Dmitri Medvedev, con Vladimir Putin como primer ministro, propuso una modernización de la estructura económica que no llegó a concretarse y una lucha contra la corrupción que fue utilizada para reforzar el poder centralizado del Kremlin y a un enriquecido entorno oligárquico empresarial que apoya el régimen. Putin volvió a la presidencia en el 2012 para potenciar una endurecida política exterior para desviar la atención sobre una compleja situación económica acentuada por la brusca caída de los precios del petróleo en el 2014. Y afrontar las sanciones occidentales adoptadas por EEUU y la UE tras la anexión de Crimea. Rusia entró en dos años de recesión económica (-2,8% en el 2015 y -0,2% en el 2016).

Escalando posiciones

Pero Rusia parece haber superado la última crisis económica y volvió a crecer un 1,5% en el 2017. Un porcentaje inferior al 2,5% logrado por la zona euro y el 2,3% de EEUU y muy lejos de otras economías emergentes como China India que crecieron un 6,7%. Pero el marco macroeconómico mejoró gracias a un repunte de los precios mundiales del petróleo, la principal fuente de ingresos del país. El déficit presupuestario se redujo al 1,4% del PIB en el 2017 frente el 3,6% en el 2016, la inflación se situó en un 2,5% frente al 16% en el 2015 y la tasa de paro cayó hasta el 5,2% en enero. El Banco Central de Rusia, tras lograr controlar la inflación y recuperar las reservas de divisas, pudo bajar las tipos de interés para facilitar el acceso al crédito a las empresas y particulares y potenciar la inversión y el consumo interno. Y en el informe 'Doing Business 2018' publicado por el Banco Mundial, Rusia pasó a ocupar el puesto 35 en una lista de 189 Estados. En el 2012 estaba en el puesto120.

El PIB ruso podría crecer otro 2% en el 2018. Pero el país sigue sin afrontar seriamente las reformas estructurales para corregir los problemas de gobernabilidad y de corrupción. Y urge mejorar unas infraestructuras deficientes e insuficientes necesarias para diversificar una estructura financiera y económica excesivamente dependiente de la exportación de sus enormes recursos naturales. Además, el país sufre una crisis demográfica provocada por el rápido envejecimiento de la población. En el 2017 sumaba 144 millones de habitantes pero, si no se corrige el bajo índice de fertilidad por mujer, podría seguir cayendo.

El sector público, el 70% de la economía

El problema de fondo radica en las especiales características del régimen político. En los años 90, la economía se abrió y se privatizaron varios sectores cerrados durante la etapa comunista. Pero tras el acceso de Putin, el proceso se revirtió gradualmente. Hoy el sector público vuelve a representar el 70% de la economía en detrimento de un sector privado muy controlado por el rígido aparato burocrático. El Gobierno nacionalizó determinadas empresas para crear campeones nacionales capaces de competir en los mercados globales. Pero los conglomerados rusos siguen siendo internacionalmente poco competitivos mientras van monopolizando la economía rusa. Hay excepciones, como Gazprom, que incrementó un 30% sus exportaciones de gas en los últimos tres años y copa el 34,7% de un mercado europeo dependiente del grifo ruso.

La última crisis diplomática abierta entre Londres y Moscú también puede envenenar aún más las relaciones entre la UE y Rusia. Y endurecer unas sanciones comerciales que provocan divisiones entre los propios miembros de la UE y perjudican a todos, también a nuestras empresas. El cierre ruso sigue afectando especialmente a los exportadores de frutas y hortalizas provocando unos excedentes que se traducen en bajadas de precios. Una situación que obliga a buscar nuevos mercados en un contexto mundial con crecientes tendencias proteccionistas.

TEMAS