13 ago 2020

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save the children

"No forcéis a vuestras hijas a casarse, haced todo lo posible para que vayan a la escuela"

Kadiatu, de 17 años, fue forzada a contraer matrimonio y cuenta su experiencia en España

Beatriz Tejada

Kadiatu, de 17 años, fue forzada a casarse cuando tenía 14.

Kadiatu, de 17 años, fue forzada a casarse cuando tenía 14. / SAVE THE CHILDREN / PABLO BLÁZQUEZ

A sus 17 años, Kadiatu (nacida en Sierra Leona) forma parte de los 12 millones de niñas que cada año contraen matrimonio en contra de su voluntad. 34.500 cada día. Dos años después de verse obligada a casarse con un hombre mayor que ella, ha estado en Madrid para hacer alegato contra el matrimonio infantil forzado y lanzar un mensaje a las familias del mundo.

Háblanos sobre Pujehun, la zona en la que vives. ¿Cómo es la vida allí para las niñas?

Yo vivo en una aldea pequeña. Allí las niñas se casan pronto, tienen hijos y dejan la escuela. Muchos padres casan a las niñas porque tienen muchos hijos, son pobres y no pueden mantener a todos. Si casan a una hija ya no tienen que hacerse cargo de ella y puede que reciban dinero a cambio que les ayude a cuidar al resto de niños.

En tu caso, ¿desde cuándo estás casada?

Cuando tenía 14 años mi padre murió y tuve que dejar la escuela porque no había nadie que me pudiera apoyar para pagar mis estudios. Cuando iba a la escuela era feliz. Al morir mi padre mi vida cambió radicalmente. No hacía nada. Estaba todo el día en la calle o estaba lavando, cocinando, haciendo tareas de casa... Todo se volvió muy difícil para mí. Poco después, me quedé embarazada y con 15 años tuve que casarme con el padre del bebé. Me sentí muy mal, vacía, como si no valiera nada. Yo no quería casarme, ni siquiera tener novio. Tuve que hacerlo por mi familia.

¿Qué querías hacer?

Quería estudiar para ser alguien en el futuro. Mi plan ahora es volver a la escuela y convertirme en enfermera o abogada. Y no quiero tener más hijos.

¿Cómo está tu hija? 

Mi hija está muy bien. Ya tiene tres años. Ahora tengo otro bebé de un año. Cuando sean mayores hablaré con ellos para que no repitan mi historia. Quiero que estudien. Me gustaría que la niña estudie ciencias y que el niño sea abogado.

¿Cómo te sientes siendo madre?

Ser madre es una preocupación. 

¿Cómo es tu día a día?

Cuido a mis hijos y estoy aprendiendo confección para hacer mi propia ropa y poder trabajar como modista, ganarme la vida por mí misma. Save the Children me está enseñando la profesión. Voy al taller de costura y también al 'espacio seguro' de la oenegé.

¿Qué es el 'espacio seguro'?

Es un espacio donde vamos las chicas que hemos tenido que casarnos o hemos sido madres muy jóvenes para hablar sobre nosotras y darnos apoyo mutuo. También allí nos dan consejos sobre cómo alimentar a nuestros hijos, cómo cuidarnos o cómo llevar nuestra vida.

Ahora eres Campeona del proyecto El Derecho a Ser Niña (The Right To Be a Girl). ¿En qué consiste ese título? 

Como Campeona por el Derecho a Ser Niña me encargo de hablar con otras chicas. Les cuento mi historia para que no la repitan. Les animo a que sigan estudiando. Les explico que el matrimonio es muy malo para las niñas y que, si no se cuidan y se quedan embarazadas, tendrán que abandonar la escuela y, además, como su cuerpo no está preparado para acoger a un bebé, pueden morir en el parto. Pero si se cuidan, tendrán un futuro.

¿Y qué les dices a los padres de las niñas, puesto que son ellos quienes deciden sobre sus vidas?

"Pido a los políticos que sigan financiando proyectos para sacar a las niñas de la calle"

Kadiatu

17 años. Sierra Leona

Hablo con sus familias y con los líderes de las comunidades y les pido: no forcéis a vuestras hijas a casarse siendo aún niñas porque eso solo les traerá violencia, especialmente si es con un hombre mayor. En su lugar, haced todo lo posible para que vayan a la escuela.

Has venido a España a contar tu historia. ¿Qué le pides a la gente y a los representantes políticos?

Les pido que sigan financiando proyectos para sacar a las niñas de la calle, para que puedan seguir estudiando o realizando algún tipo de formación, que aprendan una profesión. Y les pido que no permitan que haya más matrimonios de niñas.

¿Cómo te sientes ahora?

Me siento fuerte, segura. Estoy concentrada en mi formación como modista y mi marido me respeta. Cuando acabe mi formación, volveré a estudiar.

¿Cómo regresas a Sierra Leona después de esta visita fugaz?

Me voy muy feliz. He hecho muy buenas amigas aquí y he contado a mucha gente mi historia. Espero que sirva para que no haya más niñas casadas.

No al matrimonio infantil: las niñas tienen derecho a ser niñas

Cada día 34.500 niñas en el mundo no pueden decir “no quiero”. Son casadas contra su voluntad antes de cumplir 18 años. A veces porque sus padres carecen de recursos para mantener a todos sus hijos de modo que al casar a sus hijas obtienen un ingreso a cambio. Si no es así, al menos tienen una boca menos que alimentar. Otras veces porque las adolescentes se quedan embarazadas y es necesario proteger el supuesto honor de su clan. En otras ocasiones el motivo es que el hombre que las ha violado, agredido sexualmente o secuestrado pueda evadir la justicia, pues bajo el paraguas de ser su esposo, todo o casi todo estará permitido.

Sean estas u otras las razones, el matrimonio de niñas forzado es una forma de violencia sexual y de género contra las mujeres. La tortura física, psicológica y emocional que acarrea deja secuelas irreparables en la vida de quienes lo padecen: 12 millones de niñas cada año.

En situaciones de conflicto armado o desastres naturales aumenta la cifra ya que las familias creen erróneamente que de esta manera están protegiendo a sus hijas.

Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, el matrimonio expulsa a las niñas de la escuela para que asuman responsabilidades domésticas. Y es la pescadilla que se muerde la cola, ya que las niñas que completan la educación secundaria son seis veces menos vulnerables al matrimonio infantil.

En segundo lugar, ser casadas siendo menores de edad las introduce en un círculo de violencia, maltrato, contagio de enfermedades de transmisión sexual y del VIH por parte de sus maridos. Es, por tanto, una vulneración de sus derechos reproductivos, de salud, de educación, de no discriminación o de información, entre muchos otros.  

Mujeres y niñas de todo el mundo se rebelan cada día contra esta grave violación de sus derechos. Desde Save the Children exigimos marcos regulatorios en todos los países que prohíban, persigan y penalicen el matrimonio de niñas antes de los 18. En esto incluimos a España, donde se permite a partir de los 16 años. 

Ahora bien, de nada sirve prohibir si las costumbres, creencias y tradiciones hacen ver a las familias que la mejor salida para sus hijas es el matrimonio. Se necesitan proyectos -y la financiación para llevarlos a cabo- que sensibilicen a la sociedad sobre la vulneración de derechos que supone casar a las niñas antes de los 18 años, así como programas para atender a las niñas y adolescentes que ya son víctima de matrimonio infantil forzado.

Programas así son los que desarrollamos en países como Sierra Leona, Jordania y República Dominicana bajo el nombre 'The Right To Be a Girl' (El Derecho a Ser Niña). Con ellos defendemos a las niñas del matrimonio infantil y las violencias que esta práctica conlleva y aseguramos su derecho a una educación y atención médica.

Porque ser niña es un derecho. Escuchemos y permitamos cuando dicen: Quiero estudiar, quiero jugar, quiero poder ser lo que soy: una niña.