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ATENCIÓN A LA VULNERABILIDAD

Afecto y dignidad 'kilómetro 0'

La Fundació Roure es una de las entidades con las que colabora el Banc dels Aliments

Carme Escales

Actividades en el centro de día de la Fundació Roure, donde se ofrece atención integral a personas mayores.

Actividades en el centro de día de la Fundació Roure, donde se ofrece atención integral a personas mayores. / ROBERT RAMOS

A principios de los años 90, cuando Barcelona preparaba sus Juegos Olímpicos, en un comercio del barrio de la Ribera, en Ciutat Vella, otros propósitos entraban en juego. Una farmacéutica se había fijado en las personas mayores del barrio, que entraban en su farmacia a sentarse en una silla y conversar un rato. Soledad, precariedad de recursos y vulnerabilidad en la salud iban aflorando en aquellos ratos de compañía.

En la sensibilidad de aquella farmacéutica que vio la necesidad de atención más próxima a esos mayores está el origen de la Fundació Roure, una de las 125 entidades de la ciudad de Barcelona que recibe fruta y verdura fresca y otros productos canalizados por el Banc dels Aliments. Con ellos, y los que reciben de otras entidades y empresas, benefician a 762 personas desde su economato. Cuentan también con un comedor y duchas sociales en las que facilitan jabón y toalla, y si es necesario, ropa limpia.

Humanidad integral

La fundación está en todo. Abrió una lavandería solidaria que emplea a personas procedentes de entidades sociales y a otras que hacen trabajo en beneficio de la comunidad, favoreciendo así su proceso de integración y aprendizaje, abriéndoles posibilidades de ser contratadas por cualquier empresa.

     

762 personas se benefician de comida que llega del Banc dels Aliments y otras empresas y entidades donantes

El currículo de muchas personas en busca de una segunda oportunidad tiene su 'kilómetro 0' en entidades como la Fundació Roure. Un taller de costura, el propio economato solidario, donde se sirven de manera muy digna los artículos facilitados por el Banc d’Aliments a quienes los necesitan, una tienda de segunda mano, y un centro de día al que llegan a diario 30 personas son algunas de sus herramientas. Todo muy cerca, y con mucha humanidad. Es una mano de proximidad a los vecinos en situaciones precarias. «Dotar a las personas de dignidad y ayudarlas a que devengan autónomas es nuestra meta», señala la presidenta de la Fundació Roure Llum Delàs.

Empiezan por cubrir las necesidades asistenciales básicas de higiene y alimentación de vecinos y vecinas de la Ribera. «La mayoría son personas mayores. Muchas no tienen familia o no la tienen cerca. Hay quien hace años que no sale de casa por problemas de movilidad, y vamos nosotros», explica Delàs. Diez personas con contrato y formación acuden a 84 domicilios para hacer la compra y supervisar necesidades», añade. «Somos los cuidadores de quien está solo». La fundación también puso en marcha el programa Vivir y Convivir, un intercambio de compañía por parte de un estudiante universitario a cambio de alojamiento que ofrece una persona mayor. El pasado año hubo 95 alianzas.

   

"Nuestra meta es dotar a las personas de dignidad y ayudarlas a que devengan autónomas”

  Pero el contacto tan directo con la gente del barrio ha ido ampliando el acompañamiento de la fundación a familias y personas con dificultades añadidas como trastornos mentales, que precisan de un seguimiento de la toma de su medicación, por ejemplo. El equipo de la Fundació Roure lo forman 44 personas contratadas, 220 voluntarios comprometidos, además de otros tantos esporádicos. A parte, los que cumplen penas con servicio a la comunidad en una entidad social. La fundación recibe a un centenar de ellos al año. «Algunos, al acabar su medida, se quedan de voluntarios y, si tienen más recursos, se hacen socios», puntualiza Llum Delàs.

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