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SAVE THE CHILDREN

"Lo bueno de un campamento es que te conocen por tus valores, no por lo que tienes"

Miguel, Sheila y Neil nos explican su experiencia en los campamentos de verano que organiza Save the Children

Irene Santos

Miguel, Sheila y Neil han participado en campamentos de verano de Save the Children.

Miguel, Sheila y Neil han participado en campamentos de verano de Save the Children. / LA PINZA FOTO / SAVE THE CHILDREN

Miguel, Sheila y Neil, de 15 y 17 años, empiezan nuevo curso, pero antes recuerdan como ha sido su verano. Son de València y pasaron unos días en Córdoba en uno de los campamentos de verano que organiza Save the Children. Nos cuentan su experiencia y qué les ha aportado.

-¿Cómo ha ido el verano?

-Neil: En general un poco de aburrimiento. Debería haber más cosas dedicadas para jóvenes en verano, sitios de ocio donde pudieran acudir cuando no tienen nada que hacer. Como por ejemplo, los campamentos.

Sheila: Sí, como el que hemos estado en Córdoba. Ha sido genial.

-¿Si no hubierais estado en el campamento, que hubierais hecho?

Neil: Pues levantarme tarde, estar con los amigos, pasar el tiempo más que hacer algo productivo.

Miguel: Este campamento es una distracción de nuestro día a día muy repetitivo

Sheila: Además te olvidas del móvil.

-¿Os ayuda a romper con vuestra rutina?

-Sheila: Sí, porque, como estás distraído, no piensas en nada más porque estás todo el rato haciendo cosas. En mi caso ni necesitaba el móvil.

-Neil: Lo que hace que necesites el móvil o no es que la gente te hable, que esté contigo. Si no tienes comunicación con tus compañeros es cuando realmente necesitas las cosas que te distraen. 

-Miguel: Esto ayuda mucho a desengancharnos de muchas cosas que son nocivas para nuestra propia vida, aunque no lo parezcan.

-¿Qué actividades os han gustado más? 

-Sheila: A mí me encantó la piscina.

-Neil: Los deportes y los juegos de pensar.

-Miguel: Para mí, sobre todo, es que haces amigos.

-¿Es vuestra primera vez en un campamento? 

-Sheila: Sí, y me lo imaginaba peor. Pensaba que me iba a aburrir, pero todo lo contrario.

-Miguel: Yo nunca había estado en un campamento. Al principio pensé que no haría amigos y que sería el típico que se queda separado del grupo. 

-Neil: Yo ya hace 3 años que vengo. 

-¿Qué creéis que os aporta una experiencia como esta? 

-Sheila: Como es un entorno tan diferente a mí me han ayudado a calmarme y a no hablar mal.

-Miguel: Nos educan, básicamente. En mi caso, a no estar tan pendiente del móvil porque me gusta mucho, al igual con el ordenador y, la verdad, estar en un entorno como el del campamento es genial. Incluso me siento mejor conmigo mismo. 

-Neil: Sirve para salir de tu burbuja ya que haces más cosas y diferentes. Sales de los hábitos a los que estás acostumbrado. Conoces gente nueva y diversificas tus amistades. Si tus amistades son solo de un grupo, de básquet, por ejemplo, pues aquí conoces gente que hace voleibol, tenis., futbol…

-Sheila: Y también gente que no es de tu mismo lugar, de diferentes sitios.

-Neil: Eso es. Diversidad de gente, estar con diferentes nacionalidades, convivir y que todo el mundo se respete sin que nadie se ría de nadie.

-¿Qué habéis podido aportar los mayores del campamento a los más pequeños? 

-Neil: Yo creo que sí. Intento enseñarles lo que es el respeto. Lo bueno de un campamento es que te conocen por tus valores, no por lo que tienes. Destaca la persona que hace algo para los demás. Esta experiencia podría servir un montón a las personas que se dedican a aparentar para ver que puedes destacar por tu forma de ser, no por tu ropa. La ropa te puede representar algo, pero al final solo es tela. 

-¿Cambia una experiencia así?

-Sheila: Por supuesto.

-Miguel: Sí.

-Neil: Mi madre me lo dice cada vez que regreso. Además, siempre hago un cambio radical de algo que no me gustaba. Ahora he dejado el tabaco, en anteriores años dejé la Play de golpe y empecé a hacer deporte. 

-¿Os veis haciendo de monitor/a más adelante?

-Miguel: Yo no lo tengo claro, me cuesta un poco tratar con niños, pero ¡quién sabe!

-Sheila: Yo sí, a mí me encanta estar con niños y así podemos devolver lo que nos han enseñado. 

-Neil: Para que ellos aprendan de ti tienes que ser un referente para ellos. No puedes decir tienes que hacer esto porque está bien y tú hacer todo lo contrario. El niño va a hacer lo que te vea hacer. 

-¿Cómo se plantea el próximo curso?

-Sheila: Yo voy a empezar un título profesional básico en Peluquería y Estética. Son dos años, y después quiero hacer un grado medio de lo mismo. Y ya luego el superior o intentar meterme en alguna peluquería para trabajar.

-Miguel: Yo voy a repetir 3º de la ESO y después quiero terminar la ESO y entrar en una FP de informática porque me fascina. La informática son muchas más cosas que el vicio de estar con el ordenador o el móvil. Me gustaría ser programador o arquitecto de redes.

-Neil: Yo quería entrar en el grado de Comercio y Márketing, pero no me han cogido, así que voy a formarme por mi cuenta. Me gustaría ser emprendedor de programación, márketing, publicidad y ventas. Quiero hacer algo para solucionar los problemas, si una empresa no tiene valor vital no tiene sentido para mí.


 

Dejando atrás un verano lleno de nuevas experiencias

Pronto comienza un nuevo curso escolar que vendrá de la mano de nuevas experiencias y retos para los niños y niñas. Será un momento de reencuentros y conversaciones interminables sobre las vacaciones de verano, pero también harán nuevos compañeros de clase, se enfrentarán a nuevas asignaturas, nuevos profesores… Una etapa ilusionante a la vez que llena de cambios y desafíos. 

El período estival es un momento muy importante que influye considerablemente en el desarrollo de los niños y niñas. Cómo pasen sus vacaciones de verano afectará a su aprendizaje y a la manera en la que enfrentarán el nuevo curso académico. Pero la cruda realidad es que, en España, el 28,3% de los niños y niñas están en situación de pobreza o exclusión social, lo que significa que, entre otras limitaciones, muchos no pueden ir de vacaciones. En Save the Children organizamos campamentos de verano y colonias urbanas donde evitamos, precisamente, que estos niños pasen esta época del año en casa solos mientras sus padres y madres trabajan o que estén en la calle todo el día. Nuestro principal objetivo con esta campaña es favorecer la inclusión social de estos menores, evitando que puedan sentirse discriminados respecto al resto de sus compañeros durante las vacaciones escolares.

Miguel, Sheila y Neil son tres de los más de 220 niños y niñas que han pasado este verano por la granja escuela de Fuente Redonda, en La Carlota, localidad ubicada en la campiña cordobesa. Los tres rebosan de alegría cuándo nos cuentan la gran cantidad de amigos que han hecho y lo bien que se han sentido rodeados de tanta naturaleza. Y es que los campamentos son eso y mucho más. Suponen pasar unos días fuera del hogar, en un entorno distinto, realizando actividades lúdicas y educativas al mismo tiempo, accediendo a nuevas realidades… Por unos días rompen con lo cotidiano, están en otro lugar y con otras personas. Eso hace que desarrollen habilidades que en otros contextos no desarrollarían como la colaboración, la cooperación, el respeto y el compartir.

Miguel confiesa que ha sido la primera vez que sale de campamento y que lo que más le ha aportado esta experiencia es a no estar pendiente del móvil. “A mí me ha enseñado a como despegarme del móvil porque me gusta mucho el móvil y estoy todo el rato con él, igual con el ordenador y, la verdad, estar en entorno como el del campamento es genial. Incluso me siento mejor conmigo mismo”, explica.

Sheila y Neil valoran la oportunidad de conocer a personas procedentes de otros lugares. “Diversidad de gente, estar con diferentes nacionalidades, convivir y que todo el mundo se respete sin que nadie se ría de nadie”. 

Los tres miran el mes de septiembre con ilusión, pero desde distintas perspectivas. Alguno repetirá curso, otro entrará en un módulo de peluquería y estética y otro se formará de manera autodidacta en el mundo del emprendimiento. Distintos sueños, distintas realidades. En lo que sí coinciden los tres es que, después de los campamentos no son los mismos. En su equipaje han traído nuevas amistades, conocimientos y valores.