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INICIATIVA DE LA COMPAÑÍA DE CORREOS EN FRANCIA

Carteros que reparten apoyo para ancianos en soledad

La compañía pública nacional de correos francesa, La Poste France, se vale de su red humana de carteras y carteros en el país para dar servicios a domicilio a personas mayores. Más de tres millones y medio de franceses superan ya los 80 años

Carme Escales

Una cartera de La Poste visita a una señora.

Una cartera de La Poste visita a una señora. / LA POSTE FRANCE

El ancestral oficio de cartero siempre significó mucho más que repartir cartas. Antiguamente, sin teléfono, automóviles, ni vías de comunicación rápidas, el correo era la primera fuente de información de un pueblo a otro. A caballo o a pie, el cartero cruzaba montañas por caminos de pastor llevando documentos y paquetes de pueblo en pueblo, al tiempo que pasaba la voz sobre sucesos, buenas y malas noticias. El cartero era esperado por mucho más que como portador de correo. Es algo que en los pequeños pueblos de todo el mundo se ha conservado. La visita del cartero significa para muchas personas el único saludo o la única conversación en persona con alguien, en muchos de sus días. Especialmente en invierno, en hogares donde solo viven personas mayores, y en zonas aisladas.

    En Francia, 3.600.000 personas tienen más de 80 años, una cifra que los demógrafos avanzan que en 20 años se doblará. Es la tendencia que también siguen países como Bélgica, Gran Bretaña o España. «La media del coste de una plaza en una residencia geriátrica en Francia es de 2.800 euros al mes. Y la media de las pensiones de jubilación ronda los 900 euros», precisa Eric Beaudrillard. Él es el responsable del programa Veiller Sur Mes Parents (Velar por mis padres), una iniciativa de la compañía pública nacional francesa de correos, La Poste France (www.laposte.fr), que se vale de la red de carteras y carteros (51% y 49%, respectivamente, y con igual salario, según precisa Beaudrillard) por todo el territorio del país para ofrecer servicios de apoyo a personas mayores que viven solas. «El 80% de esas personas mayores prefieren envejecer en su hogar, y en muchos casos, los hijos viven a una media de 220 kilómetros de distancia», expone Beaudrillard.

  

El 80% de las personas mayores prefieren envejecer en su hogar y en muchos casos sus familiares viven a más de 220 km

  De ahí que La Poste France haya decidido articular un sistema de atención a esos mayores que habitan solos, aprovechando la confianza que ya tienen esas personas con el personal de correos. A través del programa, el cartero o la cartera visita de manera fija a las personas que lo demandan una, dos, cuatro o seis veces por semana, excepto domingos.

A partir de 19,90 €

En función de las necesidades de cada usuario, se establece la frecuencia de visitas. A partir de 19,90 euros, el servicio ofrece una visita a la semana de una media hora y el informe a posteriori que llega al smartphone del familiar o persona de contacto. Y cada mes, la persona mayor recibe de manos del cartero un diario personalizado que recoge mensajes y fotografías de hijos, nietos o amigos y sus actividades, que a través de la aplicación del programa, la familia de la persona mayor envía a La Poste France.

    Se ofrecen cuatro posibilidades de tarifa (29,90, 99,90 y 139, 90€ al mes) y diferentes coberturas. En la segunda opción –29,90€, por ejemplo, además de visita, informe y contacto con la familia, y el diario de noticias e imágenes familiares, la cuota incluye el servicio de teleasistencia, a través del cual la persona mayor está provista de un botón de aviso de emergencias activo las 24 horas todos los días de la semana.

    «Es un enlace que tranquiliza», explica Sophie, hija de una usuaria. Ella vive a cientos de kilómetros de su madre y contrató primero el servicio básico y actualmente tiene contratado el servicio de seis visitas a la semana. «Si le hace falta alguna cosa, o si constatamos alguna anormalidad en el domicilio de la persona, lo comunicamos de inmediato al familiar de contacto», explica Michel Cantdoras, que presta su servicio como cartero en diversos pueblos próximos a la ciudad de Perpinyà. Michel tiene 60 años, 40 de los cuales ha trabajado como cartero, y hoy es uno de los que sirve sus visitas a mayores en el programa Veiller Sur Mes Parents.

Los 75.000 carteros y carteras de La Poste France atienden ya a más de 5.000 usuarios del programa de atención en casa

    «Nuestras visitas permiten mejorar la vida de las personas mayores en su domicilio, porque ante cualquier necesidad de mejora en el hogar o lo que precise el usuario o usuaria nosotros informamos a la familia o contactamos con quien pueda solventar un problema. Además, promueve el contacto personal, la presencia en lugares donde hay gente mayor que vive muy aislada», añade el cartero que, en su caso, visita semanalmente a una señora de 95 años en Céret. «Repartimos cada vez menos correo, pero la gente espera igualmente nuestra visita», afirma. «Yo tenía 20 años cuando empecé a trabajar de cartero y elegí precisamente este oficio por esa vertiente humana, por el contacto con las personas que supone la visita del cartero», expresa Michel.

   

Puerta de confianza

Los 75.000 carteros y carteras de La Poste France atienden ya a más de 5.000 usuarios a través de este programa de acompañamiento a personas mayores. Ellos mismos se ocupan de pasar la voz sobre él en las casas a las que llevan a diario correspondencia.

    «Nuestra idea es aprovechar la confianza en la figura del cartero para hacer de ellos el único punto de entrada de supervisión de las necesidades de las personas mayores», declara el responsable de Veiller Sur Mes Parents. Eric Beuadrillard explica que a través de los profesionales, médicos y psicólogos de Gérontopôle, compañía especializada en servicios para mejorar la calidad de vida de personas mayores, se ha formado a carteras y carteros que prestan sus visitas y acompañamiento a personas mayores dentro del programa Veiller Sur Mes Parents.

Médicos y psicólogos han ofrecido formación específica a los carteros sobre la atención a las personas mayores

 

    Aurore Raguet ejerce de cartera en la región de las Ardennes y los sábados, además de su ruta cotidiana de reparto, hace parada en casa de Jeanine Titeux Thiry, una escritora de 88 años, en plena forma. Su último libro publicado, 'Un âme en détresse' (ed. Vérone) es «la historia de una vida en la que todo es cuestionado». La escribió en la soledad de sus días en su casa. Tiene tres hijos pero viven en otras regiones de Francia. Así que a diario, la única visita segura, prácticamente es la de Aurora. Jeanine es viuda desde hace 10 años. «Poco a poco, he visto irse a muchos amigos», dice. «Hasta hace poco conducía, pero con la edad te vas dando cuenta de más peligros, también en la casa, por eso decidí apuntarme al programa de visita semanal de mi cartera. «Conversamos, cocinamos o me ayuda a maquillarme. Me parece un servicio genial, que me hace sentir más tranquila».

"Se trata de prestar una atención especial humanamente, pues hay muchas personas mayores que están solas”, explica Quentin Vetier, un cartero de 28 años que trabaja en París. Dos veces por semana visita a una señora de 75 años que solo cuenta con un hermano. Él vive a 45 minutos en coche, pero sin muchas posibilidades de visitarla a menudo, por eso fue el propio hermano quien contrató el servicio de La Poste.

Un gran servicio de proximidad

Ante las perspectivas de evolución demográfica, con un mayor envejecimiento paulatino en Francia, La Poste France se ha propuesto que esa puerta de entrada de confianza en los hogares a través de su programa Veiller Sur Mes Parents lo sea también de cualquier servicio que contribuya a la mejora de vida de los usuarios del servicio. De ahí que haya establecido alianzas con Asten Santé y Axeo, líderes franceses en prestación de servicios de salud a domicilio y atención a las personas, para canalizar a través de los carteros del programa entrega de medicamentos, realización de prediagnósticos energéticos o cualquier mejora en casa de limpieza, jardinería, bricolaje o cocina. Así La Poste quiere convertirse en un actor global de servicios a domicilio. El cartero se convierte en asesor fiable para hacer llegar a los hogares el servicio de profesionales de confianza. "Los carteros somos muy apreciados en Francia, es una de las profesiones mejor valoradas", señala Quentin Vetier, cartero en París.