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SAVE THE CHILDREN

Educar en la igualdad y en la no violencia

1.200 chicas menores de 18 años denunciaron violencia machista en Catalunya en 2018

Más de 1.200 chicas menores de 18 años denunciaron casos de violencia machista en Catalunya en 2018, según datos de los Mossos d’Esquadra. Una cifra que parece no reducirse. Aunque puede ser un indicador de que las campañas de sensibilización favorecen que las víctimas no se lo callen y denuncien, los datos siguen lanzando un mensaje muy preocupante sobre la dimensión de la violencia machista que sufren las adolescentes hoy en día.  

La violencia machista en adolescentes es doblemente grave porque tiene dos vertientes, la de género y la que se ejerce contra la infancia. Un 25% de las chicas de entre 16 y 19 años que han tenido pareja en alguna ocasión manifiesta haber sufrido violencia de control por parte de su pareja. Esto significa que, aunque la violencia más extrema cada vez es más rechazada por las chicas, existen violencias más sutiles que aún son altamente toleradas como, por ejemplo, ridiculizar a la chica delante de otros, controlar el móvil y las redes sociales, controlar donde está y con quien, aislar socialmente, imponer cómo se tiene que vestir, etc. Algo que ahora Laia sabe muy bien pero que antes ni se planteaba que pudiese ser violencia machista.

De hecho, las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como "todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, incluso las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada".

Prevención con la educación

Ante estas situaciones, la respuesta debe centrarse en la prevención. Por eso la ley integral de violencia contra la infancia que está prevista que se apruebe este año – el Gobierno presentó el anteproyecto el pasado 28 de diciembre - debe contemplar la inclusión de una asignatura obligatoria de educación afectivo-sexual en las escuelas en todas las etapas educativas. Necesitamos colegios que eduquen en la igualdad y en la no violencia, que no perpetúen roles de género y que promuevan relaciones afectivas y sexuales igualitarias y seguras. La educación afectivo-sexual es inevitable, necesaria e insustituible y por eso es necesario empezar cuanto antes.

La futura ley contra la violencia infantil debería incluir una asignatura de educación afectivo-sexual

Los niños y niñas necesitan herramientas para conocerse y respetarse, tanto a sí mismos como a los que les rodean, a tener autonomía y gestión de su cuerpo y sus emociones. Una educación que debe estar adaptada a su edad y a cada etapa educativa para que entiendan poco a poco, pero de manera profunda la igualdad de géneros, el respeto hacia los demás, el consentimiento libre. De ese modo podrán tener relaciones positivas y, a la vez, distinguir y detectar las que no lo son.

Pero para ello es imprescindible que todas las personas que rodean a los niños y niñas, tanto los profesionales como la familia, cuenten también con formación para poder transmitir todos estos principios. Solo con educación podremos romper esta lacra que sigue persiguiendo la sociedad actual: la violencia hacia las mujeres; solo con educación podremos cambiar el presente y el futuro de los niños y niñas.