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Compromiso social

Las entidades de ocio fomentan la cohesión social en los barrios

Un estudio impulsado por la Fundació Pere Tarrés demuestra cómo las organizaciones contribuyen a la mejora social

Rosa Mari Sanz

Niños en un centro educativo de la fundación Pere Tarrés

Niños en un centro educativo de la fundación Pere Tarrés

No hay duda de que las actividades promovidas por las entidades de ocio y socioculturales favorecen el desarrollo de la cohesión social, especialmente porque fomentan la participación, desarrollan el compromiso social y contribuyen a tejer redes de apoyo, entre otros múltiples pros. Lo tienen claro, por comprobarlo sobre el terreno, las organizaciones que trabajan con niños, adolescentes y jóvenes en estos campos, pero a veces son necesarios estudios que lo demuestren y que permitan a estas entidades poder contar con un mayor apoyo por parte de las Administraciones para seguir impulsando sus proyectos, así como para tener un mayor reconocimiento social y educativo por su gran labor.  Y una de estas investigaciones que demuestran que las entidades de ocio fomentan la participación vecinal y la cohesión social de los barrios donde actúan es la que han llevado a cabo el Grup d’Investigació, Innovació i Anàlisi Social (GIAS) de la Facultat d’Educació Social i Treball Social Pere Tarrés–URL.

El estudio, titulado 'Ocio, acción sociocultural y cohesión social', se centró en el barrio de la Prosperitat de Barcelona, en el de Bellvitge de L’Hospitalet y en los bilbaínos de La Peña y Otxarkoaga, en los que se analizó cómo las actividades dirigidas a niños, adolescentes y jóvenes que desarrollan estas organizaciones contribuyen a la mejora social. Los responsables de la investigación eligieron estos territorios por estar sometidos a cambios demográficos y sociales relevantes, donde las dinámicas comunitarias son claves para frenar procesos de exclusión social, pero los resultados del trabajo son extrapolables a cualquier zona en la que actúen entidades de ocio y socioculturales.

El estudio constata, por ejemplo, que los barrios donde la mayoría de la población tiene orígenes diversos, la entrada de vecinos en este tipo de entidades suele ser a partir de la participación de los niños en sus actividades, ya sea un 'casal', una entidad deportiva o en la fiesta del barrio. "Esta implicación genera un sentimiento de pertenencia y un espacio idóneo y relajado donde poder trabajar aspectos relacionados con la prevención de conductas negativas, como las relaciones afectivo-sexuales o el consumo de tóxicos", añaden los autores del estudio.

Mayor conciencia

En la misma línea, la investigación detalla cómo los espacios de ocio y acción sociocultural promueven relaciones de amistad.  Estas relaciones, aunque coincidan en otros espacios como la escuela o el instituto, en el caso de la infancia y la adolescencia, cobran un valor especial al ir un paso más allá de las relaciones escolares. Según los autores, se trata de “relaciones más profundas, que generan un mayor compromiso interpersonal y de confianza”.

Otro de los grandes beneficios de participar en estas entidades es que los jóvenes que han pasado por estas son más conscientes de las necesidades de su barrio y de las responsabilidades que hay que tomar para mejorar el entorno y la calidad de vida de las personas.

El estudio también habla de desigualdad social. En el actual contexto de crisis económica y financiera los autores concluyen que es básico poner en marcha políticas activas destinadas a evitar la exclusión social en el ámbito del ocio y de la acción sociocultural.