Entrevista

Amelia López: "Cambiemos de una vez el 'si te pegan, pega' por 'si te pegan, dilo"

Entrevista sobre acoso escolar con la coordinadora de los programas educativos de Aldeas Infantiles SOS

Aldeas Infantiles SOS ha puesto en marcha con el inicio del curso una nueva edición de sus programas educativos 'Abraza tus valores', destinado a niños de Infantil y Primaria (de 4 a 12 años), así como 'Párate a pensar', para los de  Secundaria (de 12 a 16 años). Gracias a ellos, 350.000 alumnos de 3.500 centros de enseñanza pueden trabajar el valor de la igualdad y prevenir, por ejemplo, fenómenos como el acoso escolar. Estos programas educativos se pueden descargar gratuitamente de la página de la oenegé.

 

Amelia López, la coordinadora de los programas educativos de Aldeas Infantiles SOS, en la sede barcelonesa de la oenegé.

Amelia López, la coordinadora de los programas educativos de Aldeas Infantiles SOS, en la sede barcelonesa de la oenegé. / ÁLVARO MONGE

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Aldeas Infantiles SOS lleva 20 años elaborando programas de educación en valores para las escuelas. ¿Cómo ha cambiado el fenómeno del 'bullying' desde que empezaron?

Hace dos décadas ya se hablaba, pero no había la alarma que hay ahora. En realidad, está pasando lo que pasa en la sociedad en general, y se refleja en el mundo infantil. Cuando se habla de 'bullying' estamos hablando también del 'mobbing' en las oficinas, de violencia machista, de un contexto, en definitiva, con mucha violencia. Hace 40 años el profesor te podía hasta pegar y nadie decía nada y ahora no se aceptaría de ninguna manera. Por una parte, hay una falta de sensibilización ante la violencia y algunos piensan que pueden hacer lo que quieran, y por otra se alza la voz porque ya no lo podemos considerar normal.

Ustedes hablan de que en cada aula hay al menos un niño acosado. Las cifras varían porque no hay datos oficiales ni suficientes estudios. Algunos nos dicen que no hay tanto acoso escolar como se dice. Pero es que bailan mucho: van desde el  3,8% que dice el Gobierno, sobre denuncias reales, al 24% según un estudio de proyección de la Universitat Politècnica de València. Si cogemos la media es entre un 8 y 9%. Pero aunque fuera un número reducido, el problema es grave.

Ante esta realidad, los puntos clave que defienden son la prevención y la educación en valores.

Efectivamente. Tenemos una base de conocimiento de todos los niños que tratamos en Aldeas Infantiles SOS, menores que vienen de situaciones muy duras,  y desde esta experiencia hemos constatado que la solución pasa por prevenir, ante todo, y ayudar a los niños a ser resilientes. Y esto vale para los que tienen infancias terribles y para los que viven una infancia más normalizada. Queremos personas resilientes, si pasa algo capearás y tendrás la seguridad de que se arreglará y si se han metido contigo tendrás la confianza de que podrás decirlo y se solucionará y seguirás adelante aunque sea con otros amigos.

¿Cómo distinguir un acoso de un conflicto entre niños?

Acoso es una cosa muy compleja, es un abuso continuado en el tiempo siempre a la misma persona, no es una pelea, es un hecho denunciable. Hablamos de acoso cuando una figura está por encima de otra con intención de hostigarle, cuando uno socava a otro la moral y tiene cómplices que le ayudan o le ríen las gracias. Hay muchas variedades, físico, psicológico, social, por la orientación sexual… y pueden coincidir más de uno.

¿Podemos hablar de un perfil de víctima y de acosador?

No hay. Lo que está claro para el que acosa es que siempre hay una base de yo me siento superior. Y tanto uno como otro tienen en común una baja autoestima. Al hostigador le refuerza su poder acosar a otro y siempre se siente superior. No tiene por qué ser culpa del entorno, aunque evidentemente si hay violencia en casa es más fácil que la traslades, pero no necesariamente lo harás. En el 'bullying' hay un factor clave que es la persistencia, si sistemáticamente atacas a un niño acabará siendo víctima.

Traslades o no lo que vives en casa, el ambiente familiar influye en los niños, acosadores o acosados. Los expertos alertan, por ejemplo, del peligro de la sobreprotección, tanto para unos como para otros.

Así es. Si siempre estas defendiendo a tu hijo no se defenderá solo ni creerá que pueda hacerlo. Siempre esperará que alguien le ayude.  La actitud de los padres es muy importante, antes dejábamos hacer, los padres eran ajenos a la escuela y a lo que pasaba, y quizás ahora hay demasiada alerta.  Y por otro lado ante un hijo hostigador lo primero que hacemos es negarlo. Nadie quiere decir que su hijo es conflictivo. Si estamos sensibilizados con el problema lo hemos de estar en los dos lados.

¿Cómo reaccionan los padres cuando saben que su hijo es un maltratador?

Es como todo en la vida, quieres oír o no quieres oír lo que te lo cuenten. Lo primero es negarlo. Los padres que se enteran de que su hijo acosa no pueden defenderlo de entrada, que es lo que pasa habitualmente. Muchos lo justifican con un ‘algo habrá hecho’ la víctima. O ‘normal, es rarito’. Se tiende a culpabilizar a la víctima. Es básico, por otra parte, cambiar ciertas conductas del pasado que no se han superado del todo, como decirle a tu hijo ‘si te pegan pega’…  ¿pero dónde vas?, si te pegan dilo, haz algo, comunícalo a tu tutor.

La mayoría de veces las víctimas están muy solas. Dos de cada tres estudiantes que son testigos de un caso de acoso escolar prefieren mirar hacia otro lado y guardar silencio. ¿Cómo cambiar esto?

Insisto, con mucha prevención, y explicando a los niños cuáles son sus derechos, como el derecho a no ser maltratado. Si el niño sabe que tiene ese derecho eso le empodera. Hemos de trasladar el mensaje de tolerancia cero a la violencia. Los niños cada vez lo tienen más asumido. Cada vez hay más denuncias de otros alumnos. La  masa silenciosa es el gran poder oculto en todo: han de ver que eso no está bien y sentirse en el derecho a recriminarlo.

También se habla de que la mitad de los padres de niños víctimas de acoso desconocen ese maltrato. ¿Cómo detectarlo a tiempo?Los padres muchas veces nos limitamos a preguntar a nuestros hijos cómo te ha ido el día, con una pregunta abierta, y así la respuesta es ‘bien’, sin más. Cambia las preguntas, pídele que te cuente una cosa buena que ha hecho, con quién ha jugado, qué es lo que más le ha gustado del día, sin que sea un interrogatorio, creando una relación de confianza. Así puedes detectar señales de alarma, aunque hay niños que se camuflan muy bien, sobre todo el que acosa. Es más fácil ver al que se va hundiendo que no al que abusa.

¿Los profesores están preparados para afrontar el acoso?

Hemos de pensar que sí. Se forman y en las escuelas cada vez hay más programas de mediación. Todos los profesores conocen a los niños. Pero aquí volvemos a la necesidad de que la masa silenciosa colabore, porque el acoso no se da en medio de la clase, se da  en el patio en las escaleras…  y no todos los profesores participan del patio. Si no hay un cambio importante de carácter en la víctima puede pasar desapercibido.

¿Acosan diferente los niños que las niñas?

Sí, hay diferencias. El hostigamiento es más psicológico en las niñas y más de exclusión, de marginar, de dejar de lado a otra. Las niñas, por lo general, acosan a las niñas, y los niños, que acosan de manera más física, se enfrentan a los niños. Ellas, además, se esconden mejor.

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Es el cambio más brutal que he visto en los 20 años que llevamos en escuelas.  Y aquí podemos encontrar centros que se desentienden porque no pasa en el ámbito escolar. Habría varios debates, como a qué edad se tiene móvil, qué se le permite a un chaval con el móvil… Todo pasa por la educación, pero pensemos también en que muchos ven todo el día a los padres con el móvil, en chats, redes, incluso jugando, y luego le dices al tuyo que no juegue. Esto ya es un tema de la sociedad no de la escuela.

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