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OCIO EDUCATIVO

Colonias que son un tesoro

Los casos de las gemelas Carla y Laura y de Marc constituyen sendos ejemplos de las extraordinarias vivencias de este verano con Fundesplai

Núria Valls

Marc, con sus compañeros de colonias.

Marc, con sus compañeros de colonias. / Jordi Play

Acaba un periodo de 81 días de vacaciones para miles de niños y adolescentes. Un espacio en el que la dinámica del curso escolar se sustituye por la posibilidad de vivir nuevas experiencias y vivencias enriquecedoras, como las colonias, 'casals', campamentos y campos de trabajo. Estos días a las entidades de ocio nos toca hacer la valoración de cómo ha ido la campaña de verano. Un balance del que, a menudo, solo trascienden las grandes cifras. Cuando acabamos de sumar todos los datos pronto podremos dar la noticia de que desde Fundesplai hemos organizado más de 1.300 actividades, con unos 65.000 participantes y que, para garantizar la equidad, hemos otorgado unas 5.300 becas para niños en situación de vulnerabilidad. Pero detrás de estos números se esconden un montón de vivencias que, en muchos casos, marcan las vidas de los niños y jóvenes. Ahora, que todavía tenemos vivos los recuerdos de este verano, querría aprovechar para compartir dos de estas experiencias concretas, vividas por niños y jóvenes con nombres y apellidos.

Laura (segunda por la derecha) y Carla (quinta). / FUNDESPLAI

El primer ejemplo es el de Carla y Laura Quero, dos hermanas gemelas de 20 años de Cornellà de Llobregat. Este pasado mes de julio lo recordarán por siempre porque, por fin, han cumplido su sueño de hacer de monitoras en un 'casal' de verano. Y es que, además de haber nacido el mismo día y de ser prácticamente idénticas, Carla y Laura también comparten una pasión: la educación de los niños. Explican que esta vocación los vino hace años, cuando su familia las apuntó al Esplai Fontsanta Fatjó-Fundesplai, donde pudieron participar en los talleres durante el curso, ir a las colonias de verano, incluso en un intercambio internacional...

Los padres de Carla y Laura pidieron una beca, y así pudieron participar en todas las actividades

Recuerdan ahora que en aquellos primeros años, en plena crisis, la situación no era fácil para una familia numerosa como la suya (tienen una hermana mayor). Pero los padres pidieron una beca a Fundesplai, y así pudieron participar en todas las actividades. Así, poco a poco, se fueron implicando con el 'esplai', estudiaron el ciclo formativo de grado superior de Educación Infantil y el curso de educadoras de ocio. Finalmente, este julio, ya han podido hacer de monitoras: una experiencia muy especial para las dos, con un montón de aprendizajes y anécdotas, como el hecho de que los primeros días los niños las confundían pero que, al final, ya sabían perfectamente quién era Carla y quién Laura.

Coinciden al destacar dos aspectos, el aprecio de los niños y niñas y el reconocimiento que recibieron por parte de los responsables, una confianza que se concretó en la propuesta que los hicieron a las dos para que este próximo curso trabajen como monitoras de comedor en la Escola Espai3. Mañana mismo empezarán a trabajar en este nuevo trabajo, que les permitirá ganar un dinero y, además, compaginar con el inicio del grado de Educación Infantil en la Universitat de Barcelona. ¡Una carrera que, obviamente, también harán juntas!

En silla de ruedas

El segundo ejemplo es el de Marc Calderón, de 9 años, que este verano ha vivido sus primeras colonias. En concreto las que se celebraron la segunda semana de julio en Vilanova de Sau, organizadas por EL PERIÓDICO y Fundesplai. 

Si algo caracteriza a Marc es que siempre luce una sonrisa. Le encanta interactuar con los otros, bañarse, e ir en todo tipo de vehículos: coches, motos... y sillas de ruedas. Y tiene parálisis cerebral

A pesar de haber participado anteriormente en 'casals' con su escuela, el Ateneu Instructiu de Sant Joan Despí, nunca había pasado más de una noche fuera de casa. Aspectos como los problemas de movilidad, las dificultades en el habla o aspectos tan cotidianos como comer solo –que en casa Marc aún no había logrado– desaconsejaban a los padres apuntarlo en unas colonias. Su madre, Meritxell, explica que el tiempo de ocio es uno de los ámbitos donde resulta más difícil conseguir la plena inclusión. Este año, sin embargo, no se resignaron y llamaron a Fundesplai.

Marc engatusó a todos ral decir que su cumpleaños eran durante las colonias. Consiguió que le hicieran una fiesta

Se hizo una reunión previa donde se valoró cuál podía ser la mejor opción y se acordó apuntarlo al turno de Can Mateu, en Vilanova de Sau, un equipamiento que se caracteriza por su gran accesibilidad, no solo de la casa de colonias, sino también de todos los caminos del entorno natural de la finca y las piscinas. De este modo Marc disfrutó de la semana de colonias como un más de los 50 chicos y chicas que participaron. Con el apoyo necesario del equipo de monitoras y monitores, pudo bañarse a la piscina, echarse por la tirolina, hacer tiro con arco... Pese a las dificultades en el habla, se hizo entender con todo el mundo. Incluso, al fijarse en que si alguno de los compañeros cumplía años durante las colonias se hacía una pequeña celebración, engatusó todo el mundo diciendo que era su aniversario... e hicieron una fiesta. ¡Solo más tarde descubrieron que, en realidad, nació el mes de diciembre!

Pero la actividad que le gustó más fue el 'vivac'. El hecho de dormir una noche al raso, con el resto de los compañeros y compañeras, todos estirados en tierra dentro del saco, sin distinciones, es algo que nunca olvidará.

Los padres

Si para Marc esta experiencia ha resultado excepcional, no lo ha sido menos para sus padres. Lo resumen con dos observaciones: la sorpresa de que, al volver de las colonias, Marc empezó a comer a solas en casa y el hecho de que el día que lo fueron a buscar, la silla de ruedas tenía una rueda pinchada y otra colgando. “Para nosotros, era la evidencia de que Marc había vivido aquellos días con la máxima intensidad", nos explicaba emocionada la madre.

Los veranos de las germanas Quero, y de en Marc Calderón son solo dos ejemplos. Dos, de entre las miles de experiencias vividas en las actividades que hemos organizado, que nos vienen a demostrar que las colonias, 'casals', campamentos y campos de trabajo no son ningún lujo. Son un derecho y un tesoro para cada uno de los niños, jóvenes y familias, y también para los monitores y monitores que participan. Por eso, desde Fundesplai, seguiremos trabajando para promoverlas, buscando la colaboración de toda la sociedad, para conseguir –tal como decimos en el lema de nuestra campaña– que cada verano sea 'Un verano para todo el mundo'.

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