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SAVE THE CHILDREN

"Un niño sin jugar no es niño"

Hablamos del juego con Lince, de 17 años y Ayaa, de 18. Ambos quieren ser monitores.

Mireia Recasens

Lince y Ayaa, chicos que han participado en casales de verano y ahora quieren ser monitores.

Lince y Ayaa, chicos que han participado en casales de verano y ahora quieren ser monitores. / SAVE THE CHILDREN

Jugar, divertirse y pasar un verano en grande rodeado de amigos. Eso es lo que todos los niños y niñas deberían vivir ahora que están de vacaciones. Entramos en un campamento de verano, una casa de colonias en medio del bosque, y hablamos con Lince, de 17 años y Ayaa, de 18. Ambos han participado en los casales y campamentos de verano desde hace años y ahora los dos tienen muy clara una cosa: quieren ser monitores.

-Empezasteis en los casales y campamentos de verano hace años, ¿qué aprendisteis?

-A: Yo empecé en primero de Primaria y tengo que decir que me han aportado muchísimo. Me han permitido desarrollar habilidades que quizás en la escuela no había desarrollado como son la creatividad, el jugar como si no hubiera un mañana, abrir la mente, y aprender a soltar mi timidez, ya que de pequeña era más cerrada. Sin las experiencias que he vivido aquí no sería quien soy hoy.

-L: Yo hace cuatro años ya que estuve en mi primer campamento. Aparte de llevarme muchas amistades y muy buenos recuerdos también he adquirido mucha experiencia en el trato con la gente, con otros niños…. Porque esto es lo que necesitamos, sociabilizarnos. Además de jugar, divertirnos y hacer actividades al aire libre. ¡No podría imaginarme no haber venido a campamentos porque me encanta salir!

"Venir unos días al campo a desconectar, a hacer juegos, mirar las estrellas, sienta de maravilla"

Lince, 17 años

-¿Por qué creéis que son necesarias este tipo de experiencias para un niño?

-L: Porque si un niño o adolescente está totalmente encerrado y no tiene contacto con el exterior no tiene esa felicidad que le da el conocer a gente, el pasárselo bien, y también el confiar en otras personas. Por eso el ocio es muy importante, un niño sin jugar no es niño, por así decirlo. Y estar en contacto con la naturaleza también es muy importante para ver el mundo desde otra perspectiva, porque estar siempre en la ciudad con tanto ruido acaba cansando. Venir unos días al campo a desconectar, a hacer juegos, mirar las estrellas, sienta de maravilla.

-A: Todos tenemos que poder jugar, y desgraciadamente hay niños que viven situaciones que no se lo permiten, ya sea por la situación económica en casa o porque son niños que tienen responsabilidades que no les corresponden. Los niños tienen que ser niños.

-Y ahora queréis seguir involucrados a este mundo.

-A: Sí, yo quiero poner mi granito de arena en la sociedad y dar lo que yo también he recibido. De pequeña tuve monitores y monitoras que han sido referentes para mí, que me han escuchado y me han apoyado. Una recuerda todo lo que ha estado experimentado y dice, vale, ahora me toca a mí. Por eso ahora estoy haciendo las prácticas del curso de monitora.

-L: Hay chicos y chicas de mi edad que quizás no les gustan este tipo de actividades pero a muchos otros sí. Yo quiero seguir involucrado a este mundo con 17, 18, 19 años…. A mí me gustan mucho los niños y tratar con ellos y por eso sé que eso es lo que quiero hacer. Ahora estoy estudiando para tener todos los títulos necesarios para ser monitor. Aunque en este campamento ya soy un poco más monitor que niño ya que apoyo a los monitores con las distintas actividades que hacemos a diario.

-¿Qué creéis que podéis aportar a los niños y niñas como monitores?

-A: Pues todas estas herramientas que yo también he recibido; es como una cadena de favores. Si ahora estoy aquí, como monitora en prácticas es por todo lo que me han dado los casales. Me gusta estar con ellos, jugar con ellos y ser una más. Además tú has recibido todas estas experiencias que luego  puedes tener en cuenta cuando estás con niños, y además ellos te dan muchísimo: sonrisas que te hacen feliz todo el día, respuestas que te hacen reflexionar… Si estás con ellos y lo haces con ganas y con entusiasmo ellos responden del mismo modo. En definitiva, si das, recibes.

-L: Pues yo poco a poco he ido ganando experiencia, aprendiendo qué hacer con los niños y niñas, a escucharles si tienen algún problema e intentar hablar con ellos para encontrar una solución, hablarles sin ofenderlos. Es muy interesante haber estado al otro lado, porque ahora quiero darles todo lo que a mí me han dado.

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