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Atrapados en la deuda

La sociedad tiene que encontrar una salida en una situación de endeudamiento familiar en los hogares más empobrecidos

Josep Oriol Pujol y Humet

Protesta contra un deahucio en Barcelona.

Protesta contra un deahucio en Barcelona.

No poder permitirse el acceso a una vivienda o las dificultades para asumir los incrementos en los alquileres y cuotas de la hipoteca es desde hace demasiado tiempo una preocupación con la que conviven muchos hogares catalanes, y que acontece angustia para muchas familias cuando se convierte en órdenes de desahucio por deudas. Cuando hay inseguridad en la vivienda las consecuencias para las personas pueden ser devastadoras: salud mental con desequilibrios agravados que facilitan la rotura familiar, niños que sufren precariedad en la escolarización, en la alimentación, la salud, el ocio, situaciones de indigencia, hogares que sufren pobreza energética.

Querríamos poner el foco en cuál es la deuda hipotecaria por la adquisición de vivienda habitual en familias en situación vulnerable atendidas por Càritas Diocesana de Terrassa en las comarcas del Vallés de Barcelona a partir de un estudio realizado por la Fundación Pere Tarrés con apoyo de FOESSA.

Los resultados muestran que el 61% de las 14.200 familias estudiadas tienen deudas que suponen una media de 7.800 por hogar. Hasta el punto, que 14% de las familias con las que trabaja Càritas de Terrassa tienen una deuda que supera el 100% de sus ingresos anuales. Una deuda que incluye gastos como hipotecas, alquiler, consumo, suministros, escuela. Si tenemos en cuenta solo la deuda hipotecaria y lo sumamos nos damos cuenta de que las familias del Vallès Oriental y Occidental atendidas por Càritas Terrassa deben, en conjunto, al sistema bancario únicamente 800.000 euros. Si hacemos una extrapolación "ligera" en toda Catalunya, la deuda por hipoteca de las familias catalanas en situación más vulnerable ascendería a 4,68 millones de euros.

¿Son cifras imposibles de asumir por un sistema financiero que presenta trimestralmente unos resultados multimillonarios? ¿Y por un presupuesto público con tantas sociedades mercantiles domiciliadas en paraísos fiscales, donde hay tantas fugas y exoneraciones? Y evitamos la demagogia de mencionar las cifras que, por corrupción, han salido de las arcas públicas. 

A menudo se tiene la impresión que el sistema financiero peligra por las deudas de las familias. Hay que asegurar la continuidad de los bancos con fondos públicos. ¿Qué cantidad se ha transferido a las instituciones financieras? Y de esta cifra, ¿en qué parte el causante son las familias empobrecidas y qué la especulación, la mala gestión, fraude o ciclicitat económica que afecta las grandes compañías?

¿Qué costaría rescatar las economías domésticas de los hogares que tienen que recurrir a Cáritas para vivir?

Los datos divulgados en este primer estudio del Observatorio de la Realidad Social de Càritas de Terrassa, realizado por la Fundación Pere Tarrés con cifras referidas en 2017 nos da un argumento sólido para reivindicar una economía al servicio de la persona y no del sistema financiero. ¿Qué costaría 'rescatar' las economías domésticas de estos hogares que tienen que recurrir a Càritas para vivir, bajo una angustia indescriptible y en unas condiciones de vida verdaderamente duras? ¿800.000 euros toda la deuda viva del Vallès Oriental y Occidental? ¿4,68 millones todas las familias más vulnerables catalanas? Si las sociedades mercantiles y sus promotores tienen segundas oportunidades cuando las empresas quiebran, ¿no las tendrían que poder tener las familias? ¿Cuál es el valor de unos días de caída en la bolsa de las acciones de compañías participadas por el sistema bancario? “Si hemos rescatado en los bancos, ¿cómo no rescatamos a las personas?”, era la pregunta que se formulaba en la presentación del estudio a Càritas de Terrassa. 

La sociedad tiene que encontrar una salida en una situación de endeudamiento familiar en los hogares más empobrecidos que no representa ninguna cifra inabarcable. Los hijos no pueden heredar en su vida ordinaria un problema de deuda de los padres. Sin haber tomado ninguna decisión, ni estar a su alcance, no los podemos condicionar la infancia ni la vida futura. 

 

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