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Un paso más allá

Es urgente que los menores en riesgo de exclusión social accedan a una alimentación saludable

Hace falta mantener las ayudas tanto en la etapa secundaria como durante el verano

Marta Segú, directora de la Fundació Probita

Colinas organizadas por Probitas.

Colinas organizadas por Probitas.

El Programa Mundial de Alimentos asegura que “los programas de alimentación y nutrición escolar son clave para que los niños disfruten del derecho universal a la alimentación, la educación y la salud”. Esta es una afirmación que en la Fundación Probitas hemos hecho nuestra y hemos materializado en uno de nuestros grandes proyectos: el programa de Refuerzo a la Alimentación Infantil (RAI), que creamos en 2012 para dar respuesta a una problemática creciente en Catalunya, y que luego hemos ampliado a otras zonas de España.

A partir de las colaboraciones que mantenemos con entidades sociales, constatamos que, como consecuencia de la crisis económica, existían familias que, de un día para otro, habían reducido considerablemente sus ingresos a causa de la pérdida de trabajo de uno o ambos cónyuges y que muchos de ellos se encontraban fuera del circuito de servicios sociales, por lo que estas familias pasaban desapercibidas para la Administración. Sin embargo, su difícil situación afectaba de forma muy directa a los hijos, a quienes les empeoraba la calidad de vida y quedaban en situación de vulnerabilidad.

Nuestra voluntad de ir un paso más allá y complementar la labor de la Administración nos animó a crear el programa RAI, estableciendo una red de colaboración muy estrecha con escuelas y servicios sociales pensada específicamente para cubrir esta acuciante necesidad. Gracias a este trabajo en red, pudimos reforzar el trabajo de las comisiones sociales e identificar casos que, sin la ayuda de los profesores, en contacto diario con los menores, sería difícil de conocer. Con el objetivo de dar una respuesta rápida y ágil a esta problemática, ideamos un sistema de gestión de becas comedor flexible y eficaz. En el 2017, hemos beneficiado a 7.000 menores, pero todavía hay muchos que quedan fuera de nuestro programa porque nos falta capacidad de llegar a ellos.

Cuando hablamos de atención a menores vulnerables, la flexibilidad debería ser una de las máximas, y somos conscientes de que la Administración es quien debería dar respuesta esta problemática. No obstante, este proyecto es nuestra forma de hacer un “activismo pragmático”, ya que, además de reivindicar la necesidad de reformular el sistema de alimentación en el ámbito escolar, demostramos que hay otras formas de hacerlo que son efectivas y viables.

Jornada intensiva en secundaria

Con la llegada de la jornada intensiva en los institutos de secundaria, descubrimos que los menores en riesgo seguían en la misma situación cuando accedían a la ESO pero sin opción de acceder a ayudas públicas por la falta de comedores escolares. Para cubrir esta necesidad, creamos RAI ESO – Dinem Junts!, un proyecto pionero a través del cual habilitamos un espacio-comedor para estos menores vulnerables. Los centros nos ceden un espacio en el que los jóvenes pueden comer y realizar actividades de refuerzo escolar y de tipo lúdico-deportivo, prolongando su jornada hasta las 17 horas. Así aseguramos que comen de forma equilibrada, al menos una vez al día,  en un espacio de protección, evitando que pasen demasiado tiempo solos sin supervisión de ningún adulto.

En el 2013 ampliamos el programa para organizar 'casals' de verano para llenar las horas libres

Siendo conscientes de que el riesgo social no hace vacaciones, en el 2013 ampliamos el programa RAI con la organización de 'casals' de verano para llenar las horas libres de niños y jóvenes cuyas familias, en muchos casos, no pueden permitírselo. Esta será la sexta edición de los 'casals' de verano, que organizamos en julio y también en agosto, cuando este tipo de iniciativas prácticamente son inexistentes.

Con la alimentación saludable como eje vertebrador proporcionamos un espacio protegido en el que promovemos actividades a lo largo del día de la mano de casi un centenar de entidades con las que venimos trabajando en los últimos años y que contribuyen al éxito del proyecto. Este verano, estaremos presentes en 44 localidades y llegaremos a más de 6.700 niños.

Este año cumplimos nuestro décimo aniversario y, mirando atrás, vemos que es mucho el camino recorrido, creando proyectos ad-hoc ágiles y eficaces para las necesidades que hemos ido detectando. Sin embargo, queda un largo trayecto por delante en el que, cada vez más, la colaboración con entidades públicas y privadas puede marcar la diferencia en un tema tan crucial como la alimentación y la salud de los menores. Es vital que vayamos de la mano para beneficiar a estos menores vulnerables y sus familias; nuestro apoyo y complicidad pueden ser claves para que la igualdad de oportunidades que muchos defendemos pueda ser una realidad.

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