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Penas por infracción que revierten en beneficio de la sociedad

Infracciones de tráfico o pequeños delitos han sido compensados con 1.204.268 horas de trabajos para la comunidad en Catalunya en el 2017

Carme Escales

Una de las mujeres que participan en el programa hace trabajos sociales con niños en Sabadell.

Una de las mujeres que participan en el programa hace trabajos sociales con niños en Sabadell. / Nuria Puentes

El debate sobre la reparación de delitos y faltas, el perdón y el pago por ello permite tantos prismas como experiencias, de cada persona penada y de quienes sufrieron las consecuencias de la falta o delito. También de familiares, amigos y testigos próximos a todos estos. Pero algo que sí tiene un enfoque y aprobación mucho más unánime es la posibilidad de que quien comete falta o un pequeño delito aporte algo a la sociedad, no dinero, sino tiempo y esfuerz- en beneficio de la comunidad.

Inspirándose en modelos de Europa, en la década de los 90, la Generalitat empezó a aplicar una serie de medidas penales alternativas, primero dentro de las propias cárceles. Son las tareas que realizan los presos, como barrer, limpiar o ayudar en la cocina. Pero también fuera. En determinados casos, multas o incluso entrar en un centro, privados de libertad, puede evitarse con una actividad que revierte en la comunidad. Según la infracción, la medida penal alternativa se acompaña de un curso formativo y/o sesiones de tratamiento por parte de un profesional. “Por ejemplo, a un joven de 19 años autor de un delito de violencia machista leve de amenazas, no castigado con prisión, se le puede asignar una medida penal alternativa, que deberá acompañar de una terapia y un curso formativo para reparar su comportamiento. Es la justicia restaurativa”, detalla la directora de ejecución penal a la comunidad de la Conselleria de Justícia, Pilar Heras.

El pasado año, 15.290 personas en Catalunya cumplieron una medida penal alternativa. 12.513 de ellas realizaron un trabajo para la comunidad; 2.179 siguieron programas formativos y a 598 se les aplicaron medidas de seguridad, o sea, seguimiento y control de la evolución del tratamiento que sigue la persona, con apoyo socioeducativo para su integración social.

1.204.268 de horas por la comunidad

148 profesionales median y acompañan la asignación y cumplimiento de los trabajos. Los delegados de ejecución de las medidas (DEM) –hay 126 en Catalunya- hacen todo el seguimiento de la persona penada, a la que un juez ha autorizado la prestación sustitutoria. Anna López es una de esas delegadas. Ante la llegada de un expediente, “leemos la sentencia para conocer los hechos y preparar la entrevista con la persona que los ha cometido. Exploramos su situación, son sus cargas laborales y familiares y su experiencia profesional para conseguir para ella el recurso más adecuado”, explica Anna López.

"Evitamos hacer infracciones por el miedo a la multa económica, no pensando en el riesgo que provocamos”

Más de 1.800 entidades –públicas y privadas- colaboran con el Departament de Justícia ofreciendo el espacio y actividades a través de las cuales los penados y penadas pueden revertir su infracción. El pasado año, la sociedad obtuvo fruto de ello 1.204.268 horas de trabajos. Ximena aportó las suyas en el Espai Social de Fundació Catalunya La Pedrera en Santa Coloma de Gramenet. Tres días a la semana, de 12 a 15 horas, preparó las mesas y sirvió la comida a los usuarios del programa Dina en Companyia con el que la Fundació Catalunya La Pedrera ofrece a personas mayores que viven solas menús en compañía de otras personas. Para Ximena fue tan buena la experiencia que una vez cumplidas las horas de trabajos establecidas por el juez, sigue colaborando en ello como voluntaria. “Descubrir esto, y a cinco minutos de casa, me ha ayudado mucho. Aquí he aprendido a tratar con personas mayores, y me siento útil”, precisa. “Aportas tu tiempo, sin remuneración económica, pero hacerlo te alegra la vida. Cumplía mi pena, sí, pero me ayudó a dejar la mochila de mis problemas fuera. Aquí descubres que cada cual tiene los suyos, y algunos más graves que los míos”, dice.

“Cuando pagas con dinero una multa no reflexionas sobre las consecuencias de tus actos. De hecho, evitamos hacer infracciones por miedo a la multa económica, no en el riesgo que provocamos. Compensar mi infracción con mi dedicación a una actividad para la comunidad, sí me ha llevado a reflexionar sobre lo que hice. Además veo cómo se aprovecha mi compensación”, expresa Jaume, que ha realizado sus trabajos en un instituto en su barrio, ayudando a los alumnos con dificultades de aprendizaje a adquirir hábitos de trabajo. Una pena motivadora, también para él. “Es una experiencia que levanta tu autoestima, te satisface que, tras el golpe por lo que llegas ahí, la autoreflexión llegue sola, y favorecer a tu entorno te enriquece a ti misma”, afirma Marta, que también ha compensado su infracción con tareas de refuerzo escolar, ella en el Espai Social que la Fundació Catalunya La Pedrera tiene en Sabadell.

Temas: +Personas

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