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«El verano es ideal para que los más jóvenes prueben el voluntariado»

Entrevista con Francina Alsina, presidenta de la Federació Catalana de Voluntariat Social

ROSA MARI SANZ

EN SU CASA.Francina Alsina, en uno de los espacios en los que habitualmente trabaja.

EN SU CASA.Francina Alsina, en uno de los espacios en los que habitualmente trabaja. / ÁLVARO MONGE

Desde el 2008 la participación de voluntarios en entidades sociales ha aumentado en Catalunya cerca del 25%, según el Tercer Sector Social, que destaca el crecimiento del altruismo en las oenegés que trabajan para ayudar a colectivos de pobreza, exclusión y enfermedades. Precisamente la mitad de los 600.000 altruistas estimados colabora en el ámbito social, un campo que durante las vacaciones continúa su labor con grandes esfuerzos por la falta de manos. Francina Alsina, presidenta de la Federació Catalana del Voluntariat Social (FCVS), anima a quienes no lo han probado nunca, sobre todo jóvenes, a que dediquen parte de su tiempo a un voluntariado.

-¿Hay un antes y un después de la crisis con respecto al voluntariado?

-En Catalunya las cifras de participación siempre han sido muy elevadas. El cambio más notable es que con la crisis hizo tomar conciencia a nuestra ciudadanía de que había gente en su misma escalera que estaba sufriendo. Antes se veía todo en plan cooperación y se tenía que hacer mucha pedagogía, ya que mucha gente creía que si alguien dormía en la calle era porque se lo habían buscado. A nadie, o a casi nadie, le oyes ahora decir estas barbaridades. Tampoco salían tanto las necesidades en los medios. La idea de lo que es un voluntario ha cambiado mucho.

-¿En qué sentido?

-Yo empecé en 1989 en Arrels. Iba los sábados, cuando dejaba a mis hijos en el cau. Recuerdo que no éramos ni conscientes de que éramos voluntarios. Íbamos simplemente a ayudar. A la que empezaba a hacer proselitismo había gente que me preguntaba que por qué lo hacía, si tenía trabajo. ¿Qué tiene que ver? Con el voluntariado olímpico se entendió lo que había detrás de la palabra, se entendió esa voluntariedad. Es trabajar para el bienestar de una persona y que no te den nada a cambio. El único objetivo es ayudar y con esta ayuda estás haciendo una denuncia a la sociedad. Entre todos podemos hace que esto cambie. El Estado no lo ha de solucionar todo, eso paternalismo no funciona. Todos tenemos corresponsabilidad con lo que está pasando el mundo.

-¿El voluntario se mantiene fiel y proactivo?

-Mucho. Y cada vez es más valioso. Hace unos cuantos años primaban las personas que no trabajaban, básicamente mujeres, y en los últimos tiempos hemos tenido una inyección importante de la parte masculina que era muy escasa, el prejubilado, gente preparadísima, profesionales de diversos ámbitos (informática, de la banca…). Y la franja joven, donde prácticamente hay paridad. Son perfiles muy valiosos para las entidades.

-¿A partir de qué edad se puede ser voluntario?

-Desde los 16 años con permiso familiar. En parroquias con 14 se puede hacer refuerzo escolar de niños.

-En verano muchas entidades padecen la falta de voluntarios.

-Todas tienen problemas porque la población normal de voluntarios se va de vacaciones y además las oenegés montan actividades extraordinarias como salidas de un día, de fin de semana. En mi caso, por ejemplo podré ir en julio pero en agosto no estaré y la necesidad es la misma. Es un buen momento para que los estudiantes se animen, incluso los adolescentes, que son muy bienvenidos en entidades que hacen casals.

-¿Qué les diría para empujarles?

-Que es una maravillosa oportunidad porque además pueden ver la acción reacción al momento, por ejemplo solo con jugar a la pelota con niños que difícilmente han salido de su barrio y no han tenido la suerte de ellos. Pueden ver que son niños igual que ellos. Te das cuenta de otras realidades, ves que no estás perdiendo el tiempo, estás favoreciendo a otros y además recibes una lección de realidad. Si abres los ojos te acabas haciendo mejor persona.

-¿Qué tipo de voluntariado aconsejaría a los jóvenes?

-Indudablemente las colonias. Se lo pasan todos bien, los niños y los jóvenes, y todos vuelven de la experiencia reforzados. Es una buena oportunidad para plantearse si continuar más adelante.

-¿La federación ayuda a buscar la entidad que mejor se ajuste a las preferencias del voluntario?

-Tenemos una bolsa del voluntariado (borsa.voluntaris.cat/ y borsa.voluntaris.cat/joves). Las oenegés cuelgan sus necesidades y la persona puede ver en cuál liga más. Si alguien tiene alguna duda nosotros también le ayudamos y le orientamos. Hay entidades que incluso nos piden voluntarios, sobre todo las más pequeñas.

-Siguiendo con el tema de los más jóvenes, se está introduciendo desde hace un par de años el voluntariado en las escuelas, en cuarto de ESO.

-Nosotros ya lo hacíamos desde hacía años. Desde la federación fomentamos el altruismo en las escuelas que nos lo piden. Organizamos exposiciones itinerantes y las dejamos en los recintos escolares para que las vean los alumnos. También les llevamos voluntarios que explican su experiencia y el resultado es realmente muy enriquecedor. A los niños de final de ESO y de primero de bachillerato les abres los ojos. Muchos, de según qué barrios de Barcelona, están en unas líneas de confort que les hace desconocer la realidad de su propia ciudad. La propuesta de Ensenyament es muy buena en tanto les forma en valores humanos. Todo lo que sea educar en valores es altamente positivo.

-El drama de los refugiados ha disparado la solidaridad ciudadana. 

-Cuando la alcaldesa Ada Colau anunció que Barcelona era una ciudad de acogida la gente se apuntaba y nos la derivaban. Nos tuvimos que poner rápido a trabajar porque en poco tiempo nos contactaron 1.000 personas. Ahora hemos creado una comisión de trabajo a la espera de que empiecen a venir, no con cuentagotas, y veremos cómo se reparten por entidades. La gente también nos llama para saber qué oenegés trabajan fuera con refugiados y les derivamos a Save the Children, Creu Roja, Cáritas, Acnur… Es un perfil joven y profesionales liberales.

-Se cumple en julio el primer año de la ley del voluntariado. ¿Qué ha mejorado con su aprobación?

-Hemos puesto en orden lo que es un voluntario y una persona asalariada y cómo no se pueden pisar estas funciones. La tarea del voluntario es una y muy concreta y la del asalariado otra. También hemos conseguido corregir la irregularidad de pequeñas administraciones que tienen sus bolsas de voluntariado. La ley les da un año para regular la situación y derivar a estos voluntarios a que se organicen.

-O sea, que dejen de utilizarlos como mano de obra no remunerada. 

-Efectivamente.

-Unos 600.000 catalanes hacen algún tipo de labor altruista. ¿Podemos sacar pecho?

-No. Estamos por debajo de la media europea, respecto a España tenemos más voluntarios, pero si miramos un país nórdico, por ejemplo, llegan al 70% de la población. Es cierto que allí es diferente, no existen las asociaciones como aquí, es como una obligación de los ciudadanos trabajar unas horas gratis por la sociedad. Por la educación que reciben están concienciados de que la sociedad se ha de hacer entre todos. Ahí radica la gran diferencia.

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