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Ayuda jurídica a personas con adicciones

El Proyecto David, de la santboienca Fundació Marianao, lucha por la reinserción de personas con problemas penales derivados de las drogas

BEATRIZ PÉREZ

Preparación de unas bolsas con lemas sociales.

Preparación de unas bolsas con lemas sociales. / FUNDACIÓN MARIANAO / ALBERT BERTRAN

David Barnús tenía 18 años en 1992 cuando murió víctima de una sobredosis poco antes de entrar en prisión. El joven tenía problemas de drogodependencia y también con la justicia. Desde la Fundació Marianao se le acompañó en su lucha. Es una entidad sin ánimo de lucro que desde 1985 desarrolla servicios socioeducativos al servicio de la comunidad en Sant Boi de Llobregat.

Barnús fue uno de los muchos jóvenes españoles que en aquella época, marcada por la heroína, pagó alto el precio de la droga. Su caso acabó por dar nombre a una de las líneas de trabajo más importantes de Marianao: el Proyecto David que, desde la muerte de aquel joven, ayuda a personas con problemas penales y que además presentan dificultades en su proceso de inclusión derivadas del consumo de drogas. Así, son dos las líneas que se que trabajan: por un lado, las medidas penales alternativas y, por el otro, la reinserción en la sociedad.

El jurista Marc Viu es quien lleva la alternativa penal del Proyecto David. «Es decir, todo lo que estas personas pueden hacer parar evitar ingresar en prisión», explica. Junto a él, Raquel Casanovas, educadora social, se encarga del estudio de sus circunstancias vitales o, lo que es lo mismo, «de los factores que han influido para que esa persona esté en la situación en la que está», cuenta.

Las entrevistas, el acompañamiento y la fijación de objetivos personales son algunos de los métodos empleados para que, en última instancia, deje de delinquir. «Tratamos de ser lo menos asistencialistas posibles --dice Viu--. Lo que pretendemos es empoderar a las personas».

Perfil

Tanto él como Casanovas son el motor de este proyecto, que atiende fundamentalmente a vecinos de Sant Boi y el Baix Llobregat. En el 2014, año al que pertenece la última memoria de la Fundación, 96 personas recibieron asesoramiento jurídico en el Proyecto David. Las intervenciones se realizan de manera interna (en los centros penitenciarios) y externa (por ejemplo, en la sede de la Fundació Marianao).

La mayoría de los usuarios, explican Viu y Casanovas, son adultos de todas las edades, pese a que, en sus orígenes, el Proyecto David estaba dirigido fundamentalmente a jóvenes. Todos padecen problemas con los tóxicos y/o de salud mental.

El Proyecto David ganó hace un año un premio convocado por el estudio de diseño gráfico Antídot Gràfic, que ofrecía una campaña de publicidad a un proyecto social. Fue así como nació Printing Freedom (Imprimiendo Libertad), una iniciativa en la que cinco personas, ya salidas de la cárcel, participaron en la serigrafía de seis bolsas de tela. Cada una se ilustró con un mensaje diferente, previamente propuesto por 11 internos en centros penitenciarios.

Para crear el diseño de las bolsas se realizaron talleres en las cárceles Quatre Camins y Brians 2. En ellos, las personas presas dialogaron y compartieron pensamientos sobre su cotidianidad en la cárcel y también sobre lo que piensan acerca de la futura salida y reinserción en la comunidad. «Durante ese tiempo, compartimos su día a día y reflexionamos acerca de lo que significa para ellos la libertad. Además, les preguntamos qué querían decirle a la sociedad, de ahí las frases de las bolsas», cuenta Raquel Casanovas.

El objetivo de Printing Freedom es establecer un diálogo entre las personas reclusas y la sociedad. Es por eso que las frases elegidas fueron «malas decisiones», «mi vida no es esta», «no es de paso», «viure sense sirenes ni recomptes», «no somos tan malas» y «buscant la sortida».

El resultado de este trabajo es una colección de ilustraciones únicas llevadas a cabo por seis artistas diferentes que recogen reflexiones de personas privadas de libertad. Puede verse en la web promocional www.printingfreedom.org, donde además se venden las bolsas por un precio de 10 euros la unidad. Los beneficios obtenidos se destinan exclusivamente a acompañar a todas aquellas personas que participan en el Proyecto David.

José Antonio Álvarez, de 45 años, fue uno de los participantes en Printing Freedom. «Conocí el Proyecto David estando en prisión, en el año 2012. Les escribí y, a partir de ahí, vinieron a verme una vez al mes», rememora. «Les expliqué mi situación penitenciaria y ellos me llevaron el tema jurídico --cuenta--. Gracias a ellos, me vinculé al Proyecto Hombre». Destaca que las personas que están en la cárcel necesitan «mucha ayuda y apoyo» y, en este sentido, agradece el «trato humano» que el Proyecto David le brindó. «Me sentí muy acompañado», dice.

Álvarez trabaja en una empresa de barnizados y lacerados, y en los últimos años se ha casado. «Estoy llevando una vida ordenada. Nada que ver con el José Antonio que entró en prisión», dice satisfecho este hombre que, entre una condena y otra, pasó 20 años de su vida entre rejas.

30º aniversario

En el 2015, la Fundació Mariano celebró su trigésimo aniversario. Lejos queda ya el año 1985, cuando un grupo de vecinos de Sant Boi de Llobregat decidió ocupar el edificio número 30 de la calle Gerona (actual plaza de Joan N. García-Nieto), en el barrio Marianao, que se encontraba en una situación urbanística irregular y era un foco de abandono y suciedad. «Yo tenía entonces 16 años y participé en este movimiento», desvela Josep Torrico, ahora director de la fundación. «En aquel momento, reivindicábamos espacios donde atender a jóvenes y niños en riesgo de exclusión --cuenta--. Ocupando este edificio queríamos ofrecer alternativas al tiempo de ocio».

A lo largo de estas décadas, en la Fundació Marianao (que se constituyó como tal en 1998, pues hasta entonces era un casal infantil y juvenil) se han ido creando talleres, una biblioteca, un esplai, un aula taller, un centro abierto, cursos de formación ocupacional, una emisora de radio y la revista Bretxa, así como el ya mencionado Proyecto David o la línea de inserción ocupacional.

Además, con el paso del tiempo, Marianao fue especializándose en nuevos ejes de trabajo: la salud mental y las nuevas tecnologías. El objetivo de su trabajo, sin embargo, no ha cambiado: «Acompañar a personas vulnerables en sus procesos de inclusión social», finaliza Torrico.