Ir a contenido
Doris Lessing, la voz lúcida e indómita

Anita Schiffer

CENTENARIO DE UNA NOBEL NECESARIA

Doris Lessing, la voz lúcida e indómita

Gemma Tramullas

11 de octubre del 2007. Una mujer de avanzada edad se apea con dificultad de un taxi frente a su casa de Londres. Lleva la melena blanca recogida en un moño desaliñado y un pañuelo rojo alrededor del cuello. Varios periodistas se le acercan: "¿Ha oído usted las noticias? ¡Ha ganado el Nobel de Literatura!". "¡Oh, Cristo! Hace 30 años que se habla de esto, no puedo estar más emocionada", responde ella con el típico tono socarrón inglés. La cámara la enfoca, aún con la bolsa de la compra, y también a su hijo Peter, que sostiene una alcachofa. La escena es de una pasmosa cotidianidad, 100% lessingiana.

Con motivo del centenario del nacimiento de la escritora, a continuación, repasamos su vida a través de cuatro ideas que ayudan a entender su pensamiento.

"Doris Lessing ha sido calificada como visionaria al tratar asuntos en su producción literaria que, con el tiempo, se han convertido en cuestiones candentes y de gran impacto para la sociedad –afirma Rosario Arias, catedrática y profesora del grado de Literatura Inglesa de la Universidad de Málaga–. Desde sus obras más tempranas, ha incidido en la responsabilidad del ser humano hacia el entorno, avanzando cuestiones que tanto nos preocupan en la actualidad, como el cambio climático, que se manifiesta en su novela más distópica".

  

ÁFRICA

El escenario de juegos de Doris May Tayler y su hermano era la sabana del sur de África, en lo que hoy es Zimbabwe (Rodesia del Sur hasta su independencia del Reino Unido), donde sus padres construyeron una granja que nunca rindió más allá de la pura supervivencia.

Ambos corrían descalzos por un terreno infestado de serpientes venenosas y con un rifle del calibre 22 en sus manos infantiles como defensa por si aparecía algún felino hambriento. "Nunca, en ninguna calle, en ninguna ciudad, me he sentido más en casa [como en la jungla]", escribió, ¡y eso que se mudó 70 veces a lo largo de su vida!

La naturaleza despertó en aquella niña solitaria una fabulosa capacidad de observación. Sin embargo, como se verá seguidamente, no fue el rifle lo que le permitió sobrevivir. 

EDUCACIÓN

En la era de Amazon vale la pena recordar cómo llegaban los libros a los confines del imperio británico. Tras hacer el pedido a Londres, los volúmenes viajaban tres semanas por mar, después eran trasladados en tren hasta la capital, la actual Harare, y de ahí en otro tren hasta Banket, donde la familia iba a recogerlos. "Abría los paquetes con el corazón palpitante", recuerda Lessing. "Leía para salvar mi vida".

Dejó la escuela a los 14 años, pero siguió devorando los libros que le llegaban desde Londres

Dejó la escuela a los 14 años, pero siguió devorando los títulos de la Everyman’s Library, que publicaba las mejores obras de la literatura mundial a un precio asequible para instruir a todas las clases sociales. Precisamente, en su discurso de aceptación del Nobel, Lessing denunció la desigualdad en el acceso a la lectura y la educación en África.

La prolífica autora dejó un legado de conocimiento basado en las lecturas y la experiencia propias, alejado de la pomposidad de la academia. Así fue cómo una chica aislada en la jungla pudo albergar ideas tan lúcidas sobre la vida y "cuestionar constantemente lo establecido", señala Rosario Arias. A los 10 años ya se preguntaba cómo era posible que una minoría blanca esclavizara a una mayoría negra: "Ni siquiera hoy sé explicar aquello que vivía, solo sabía lo que sentía", explica Lessing.

Un primer plano de la escritora. /KIERAN DOHERTY (REUTERS)

FAMILIA

Pese a su clarividencia, confesó no haber entendido nunca la relación con su madre, a la que dedica durísimas palabras en su autobiografía: "Luchaba por mi vida contra mi madre".

La profesora Arias aporta luz sobre este aspecto: "Lessing temía repetir la vida de su madre y, por ello, en su producción literaria (y en sus textos autobiográficos) se observa la necesidad de romper con los convencionalismos de la época que encorsetaban a las mujeres. Puso voz por adelantado a lo que las mujeres en los años 60 y 70 denunciarían".

La escritora
juzgaba 
un aburrimiento que una "mujer joven e inteligente" pasara el día con un niño muy pequeño

La lucha por huir de la vida convencional se prolongó hasta su muerte. Cualquier sistema, ya fuera la familia, el matrimonio, la institución escolar o el partido comunista no tardaban en provocarle urticaria.

Y si bien fue incapaz de racionalizar la  relación con su madre, sí pudo hacerlo cuando dejó a sus dos hijos pequeños con su padre. En sus propias palabras: "Tal vez no sea posible abandonar a nuestros hijos sin sentir convulsiones morales y mentales. Pero yo no abandonaba exactamente a mis hijos a una muerte temprana. Nuestra casa estaba llena de gente preocupada y cariñosa… Estaban mucho mejor que conmigo". 

Lessing consideraba que no había peor aburrimiento que "el de una mujer joven e inteligente que se pasa el día con un niño muy pequeño", pero no tardó en tener un tercer hijo, Peter: "Era consciente de mis contradicciones. Había decidio tener un hijo en el momento en que, por primera vez en mi vida, era libre para hacer lo que quisiera". Sin embargo, cuando se marchó a Londres se llevó a Peter y lo cuidó como madre soltera sin dejar de escribir.

FEMINISMO

Su autoestima física era envidiable. "Nunca se me ocurrió avergonzarme [de mi cuerpo], ni siquiera en mi fase rolliza –escribió–. Solía plantarme entre la gente, con el conocimiento de que mi cuerpo era fuerte y bonito…". Criticó la intervención médica en el cuerpo femenino, especialmente durante el parto y posparto, y planteó el sexo como un derecho al placer. Igual que criticaba el "cinismo político" de Roosevelt y Churchill, exponía su preferencia por los orgasmos vaginales sobre los clitoridianos. 

"Lessing planteó el sexo como un derecho al placer y expuso su preferencia por los orgasmos vaginales"

En los años 70 escribió una narración en la que se refería a "las matas de pelo dorado en los sobacos" de una mujer y varios editores se negaron a publicarla si no eliminaba aquella alusión. "En Norteamérica se puede narrar todo tipo de asesinatos, torturas, violaciones…, pero nada de pelo en el sobaco", denunció Lessing. Y, sin embargo, se mantuvo firme y no suprimió nada: "Por aquel entonces se había convertido para mí en una cuestión de principios".

En resumen, apunta la profesora Rosario Arias, "Doris Lessing adelantó cuestiones fundamentales sobre las mujeres por sus experiencias personales y su mirada crítica a la sociedad".Al mismo tiempo fue muy crítica con el feminismo, sobre todo con cierta tendencia a culpabilizar al sexo masculino de todos los problemas de las mujeres. Hace 20 años advirtió de que se corría el riesgo de inculcar un sentimiento de culpa a los niños, una reflexión que hoy se escucha en algunos círculos de mujeres. 

Pero la escritora lo hizo, como siempre, con absoluta independencia, resistiéndose a las fuertes corrientes de la época, asumiendo sus contradicciones (como las de la propia vida) y completamente ajena a la corrección política.


CRONOLOGÍA

La medalla del Nobel que fue subastada en el 2017. / matt dunham (ap)

1919
Doris May Tayler nace el 22 de octubre en Kermanshah, Irán.

1925
La familia se traslada a Zimbabwe (entonces colonia británica de Rodesia del Sur).

1933
Deja la escuela a los 14 años.

1934
Empieza a trabajar de niñera y vende sus primeras narraciones a revistas.

1937
Se muda a la capital, Harare (entonces Salisbury), donde trabaja de telefonista y mecanógrafa.

1939
Se casa con Frank Wisdom.

1940
Nace su primer hijo, John.

1941
Nace su hija Jean.

1942-44
Se mueve en los círculos comunistas de Zimbabwe.

1943
Se divorcia y deja a sus hijos con su padre.

1943
Se casa con Gottfried Lessing.

1946
Nace su tercer hijo, Peter.

1949
Se divorcia y se traslada a Londres, donde vivirá en condiciones muy precarias con su hijo Peter.

1950
Se publica su primera novela, 'Canta la hierba'.

1951
Ingresa en el Partido Comunista, "por razones –dijo– que aún no comprendo". Lo abandonará tras la invasión soviética de Hungría.

1956
Le prohiben la entrada a Sudáfrica y Zimbabwe por sus escritos 'antiapartheid'. Durante años, será vigilada por los servicios secretos británicos por su activismo comunista y antiracista.

[Cada vez más desencantada de la política, prosigue su búsqueda de conocimiento por otras vías, como el sufismo (la rama mística del Islam)].

1962
Publica 'El cuaderno dorado'.

1977
Declina el título de Oficial del Imperio Británico, la segunda más alta distinción que concede la reina.

1992
Declina el título de Dama.

2007
Se le concede el Premio Nobel, pero no asiste a la ceremonia de entrega.

2013
Muere el 17 de noviembre en Londres, dejando un ingente legado literario de 50 títulos.

2017
Su medalla del Nobel es subastada por 273.000 euros.