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Así me como una rosca en las redes

Sergi Conesa

examen a las 'apps' de contactos

Así me como una rosca en las redes

Seis usuarios de 'apps' de contactos explican su experiencia

Carme Escales

Las aplicaciones de contactos se han convertido en el método rápido y, en ocasiones, más eficiente para entablar relaciones afectivas y sexuales. Seis usuarios explican aquí los pros y los contras del ligue por internet.

Marta Galobardes. / jordi cotrina

MARTA GALOBARDES (27 años)

"Las 'apps' son un reflejo de la calle"

"Viviendo en un mundo en el que tenemos tan poco tiempo, especialmente con según qué trabajos, esta herramienta te permite conocer a gente que tal vez no estaría en tu círculo habitual de amistades". Marta Galobardes ha probado unas cuantas 'apps': Meetic, Adoptauntio, 3Fun y Feeld. Y sin fronteras. "Cuando viajas, con las 'apps' de citas puedes conocer a gente de otros países y abrir tu mente". "La mayoría están hechas para ligar, pero siempre acaba habiendo filtros para definir si buscas pareja, rollo, tríos…", resume.

Como en la vida misma, la imagen cuenta. "El filtro de la fotografía puede verse como una frivolidad, porque nos centra en la parte externa y no permite conocer el interior de la persona", señala. "Al final, no es más que un reflejo de lo que hay en la calle".

Ella no ha tenido nunca una mala experiencia, aunque reconoce que, con el tiempo, ha aprendido a filtrar. ¿Perfiles falsos o gente que engaña? "Siempre los hay, pero también están en la calle. Se trata de estar segura de lo que quieres y de lo que no, y de lo que estas dispuesta a ofrecer, si prefieres dejarte ir o fingir", afirma. Sobre quedar en casa, comenta: "Tienes más posibilidades de que te la líen. No es lo mismo si has intercambiado dos frases que si has tomado ya un café en un lugar público. A mí me gusta quedar en lugares públicos" .

Su experiencia le permite definir el panorama desde dentro. A ella le ha pasado casi de todo, desde una oferta para una relación poliamorosa, extranjeros de paso por Barcelona que buscan sexo de una noche, hasta desesperados emocionales. "Hay gente que sale tocada de una relación y se propone echar cuantos más casquetes mejor".

Rafa Iñesta. /sergi conesa

RAFA IÑESTA (51 años)

"Ahora busco una relación abierta"

Después de su divorcio, en el 2012, Rafa Iñesta pasó un año sin ninguna relación. Se centró en la custodia compartida de sus dos hijos, de 14 y 11 años. Al año siguiente empezó a salir con una chica que conoció en el trabajo. Al acabar aquella relación, entró en Meetic y conoció a otra chica. "Llegamos a convivir y, aunque acabamos la relación como pareja, ahora somos buenos amigos", explica. "Fue ella precisamente la que me sugirió que me apuntase a Tinder, y así lo hice, en verano del 2017". Rafa ha acabado modificando su idea sobre las relaciones.

"He pasado por muchas etapas, incluso la de no saber lo que quería realmente. Ahora lo sé. En todo este tiempo me he acostumbrado a vivir solo. No quiero una relación como las de antes. Claro que cuando algo empieza no sabes por dónde irá, pero siempre hay más respeto si los dos tenemos las cosas claras y nos las decimos. Yo ahora busco algo más que solo sexo, pero no una relación exclusiva". 

Sus hijos ya han conocido a diversas mujeres, con las que también comparten días festivos. "En este momento necesito mi espacio y mi tiempo para estar solo; ya me he acostumbrado a mi equilibrio interior. Practico mucho deporte y estoy a tope con mis hijos", dice.

Tinder es su puente de conexión con mujeres que también buscan lo mismo, y con humor, algo que valora mucho. "Mantener relaciones abiertas sin las 'apps' me hubiera sido imposible". Y, al contrario de la mayoría de hombres [decenas de ellos han rehusado participar en este reportaje], Rafa no esconde a nadie que es usuario de una 'app' de contactos. "En el trabajo lo saben, yo hablo de ello sin ningún problema. Insisto, si dejas claro qué buscas, hay mucho respeto".

N.F. y F.G., con su hija. / ferran nadeu

N.F. y F.G. (35 y 41 años)

"Él buscaba lo mismo que yo"

Llegar de otra ciudad a Barcelona para trabajar abría muchas y nuevas expectativas para esta joven que prefiere mantenerse en el anonimato. Ella, soltera, no conocía a nadie en la capital, y se acababa relacionando únicamente con la gente del trabajo. "Y soy de las que cree que es mejor no mezclar el trabajo y los amores", precisa.

A finales del 2012, un amigo le explicó que llevaba ocho meses saliendo con una chica que había conocido a través de Meetic. Así que pensó: "¿Por qué no probar también?". Y lo hizo. "En Meetic, si no pagas, solo puedes indicar que te gusta alguien, pero no interactuar; por lo tanto, pagué un mes para probar. Preparé fotos, mi presentación en el perfil y el primer día conocí a la que hoy es mi pareja. Además, sé que de otro modo no hubiéramos coincidido nunca", cuenta. "Somos muy diferentes; él cuando salía de fiesta, no iba a los mismos sitios que yo", añade. 

Pero aquella tarde de domingo oscura y fría, toparon sus perfiles y hoy son padres de una niña de 2 años. "El primer día ya sentimos que pintaba bien. Yo le había clicado 'like' porque su foto me atrajo. Pensé: "Qué guapo, pero a ver si busca lo mismo que yo". Y sí. Él también era reticente a las aplicaciones, como yo, pensaba que en las 'apps' solo se busca sexo, un pim pam. Yo pensaba que no tendría suerte, que a lo sumo viviría una noche loca y ya está. Pero, no. Él buscaba lo mismo que yo".

Para no perder la cuota de todo el mes que ella solo usó un par de días, le pasó su contraseña a una amiga para que la aprovechara. Y también le funcionó.

Noemí Aldana. / ramon gabriel

NOEMÍ ALDANA (38 años)

"Hay mucha gente que va a saco"

Noemí ya casi no recuerda sus inicios con las aplicaciones. "Juraría que fue en el 2004. Supongo que supe de ellas por algún anuncio en la tele y entré". Separada y con un niño y una niña pequeños, no tenía demasiadas ocasiones de salir de noche ni de conocer a gente. Más todavía viviendo en un pueblo pequeño como el suyo, Golmés (Pla d’Urgell). "Además, actualmente si sales a tomar algo a un 'after', te encuentras a chavalines de 21 años. Pero, sobre todo, no puedes dedicar tanto tiempo a salir como cuando tenías 20 años". Y matiza: "Ahora cuando sales es para cenar y, como máximo, tomar luego un gintonic; pero, generalmente, no te mueves de casa de uno o de otro, y si lo haces, vas siempre con la misma gente". 

"Las 'apps' te aportan la comodidad de entablar conversación con gente estés donde estés", comenta. "Vas hablando con chicos y vas detectando aquellos con los que tienes más afinidad". Así fue como conoció al hombre con quien llegó a mantener una relación a distancia durante dos años. "Nos veíamos el fin de semana, hasta que se terminó, como se hubiera podido terminar cualquier relación".

Noemí no le extraña la prevención que tienen muchos hacia estas aplicaciones. "Es cierto que hay mucha gente que va a saco, algunos abusan de la bondad y buena fe que tenemos los otros. Con la pantalla delante, es muy fácil mentir".  Ella es de las que confía –"quizás demasiado"– en este método para relacionarse. "Mientras esperas a los niños en el cole, a veces veo a alguna madre o padre con el móvil haciendo selección. Y pienso: 'Mira, otra u otro que se ha separado'".

Míriam Martín. /elisenda pons

MÍRIAM MARTÍN (38 años) 

"Te pones a mirar, y todo es muy fácil"

"Empecé a utilizar las 'apps' en septiembre del 2015, tras finalizar una relación de siete años. Fue difícil para mí. Y lo que no quería era quedarme en casa maldiciendo mi mala suerte. Decidí entrar en las aplicaciones para conocer gente. Necesitaba distraerme, contactar y ver si surgía algo". Míriam tenía ya algunas amigas que usaban las 'apps'. Una de ellas había conocido en el 2002 en un chat al que luego sería su marido.

Las experiencias que ha tenido con las 'apps' han sido buenas, aunque no ha encontrado a nadie con quien haya estado tiempo en una relación. "Todo ha sido muy esporádico y no ha cuajado nada suficiente tiempo, pero la experiencia no ha sido negativa. Sí curiosa en algún caso. Debo haber quedado a lo largo de este tiempo con unas 20 o 25 personas", dice.

¿Las ventajas? "La inmediatez y la proximidad. Cómodamente sentada en el sofá, tienes un rato, te pones a mirar y todo es muy fácil. Luego quedar con la persona también es fácil si usas los parámetros de la 'app' limitando el radio en el que están".

¿Los inconvenientes? "Solo puedes ver una foto y estableces una pequeña conversación, que yo aconsejo que no se alargue mucho en el tiempo. Es mejor conocerse en persona lo antes posible, que es donde en realidad te la juegas. Te evitas generar expectativas que tal vez no concuerden con la realidad".

Otro inconveniente que apunta Míriam: "Cuando inicias una conversación, esa persona puede estar en muchas conversaciones paralelas. Y te puedes sentir como en una carrera en la que no sabes nunca en la posición en la que vas. Aunque él tampoco lo sabe".

Marc Sánchez. /MARTI FRADERA

MARC SÁNCHEZ (28 años)

"En las 'apps' es muy fácil mentir"

"No soy tímido ni vergonzoso", sentencia Marc Sánchez de buenas a primeras. "Pero cuando llegas a casa después de todo el día trabajando –explica-, las 'apps' te ofrecen muchas oportunidades de conocer a gente desde el sofá. Si hacemos la compra 'online' por falta de tiempo, ¿por qué no aprovechar la comodidad y la inmediatez de internet para buscar también relaciones?".

Él lo empezó a practicar hace un par de años. Reconoce que al principio sentía sobre todo curiosidad, y pensaba más en citas casuales que no en encontrar pareja. "Si estaba tres o cuatro días seguidos entrando a diario, podía llegar a quedar con seis o siete personas cada dos semanas", cuenta. "No soy selectivo en exceso, soy más 'sapiosexual'. Si veo algo interesante en el perfil, ya es suficiente para darle una oportunidad a la cita", confiesa. La sinceridad es lo que más valora y reconoce que "en las 'apps' es mucho más fácil mentir; por lo tanto, trato de quedar lo más rápido posible cara a cara, y comprobar así si continúa la conexión".

Para él, las aplicaciones son "como cualquier bar: puedes entrar y estarte un ratito, sabiendo que siempre habrá alguien con quien podrás conectar". Marc, que reconoce que en las 'apps' se producen actitudes que en la vida real no aceptaríamos, como desaparecer sin más, confiesa que comparte mucho más de él en Instagram que en Tinder. "En Tinder te ofreces como un producto, en cambio Instagram es la vida y acabas socializando también, como personas. Yo he conocido a tanta o más gente por Instagram, no como pareja, pero sí en relación de amistad".