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El gallinero 'pantojil'

El gallinero 'pantojil'

Isa P., la pequeña de Cantora, ha puesto en marcha el ventilador después de que sus parientes no la arroparan en su debut musical

Ramón de España

Si los americanos disponen del universo Marvel para su entretenimiento, nosotros tenemos a la familia Pantoja, fuente inagotable de diversión para los adictos a Tele 5, empresa que tiene a la matriarca en nómina y al resto a su disposición cada vez que alguno de ellos va tieso de pasta y necesita unos euros para llegar a fin de mes. 

Estamos ante un gallinero permanentemente alborotado. En estos momentos, Isa P está rebotada con su madre adoptiva porque esta no apareció por la presentación de su 'hit' incuestionable 'Ahora estoy mejor'. Su hermano Kiko –antes Paquirrín, en arte DJ Kiko– también anda a la greña con ella, intuimos que azuzado por su mujer, Irene Rosales, que no soporta a su cuñada.

  

Isabel Pantoja, por su parte, lleva un cabreo de órdago con su hija adoptiva por el modo en que se comportó en la última edición de 'GH Vip' y por los novios que se gasta la niña: al actual, un tal Asraf Beno, que sale mucho por la tele y siempre llorando, no lo puede ver ni en pintura, y dicen los 'pantojólogos' que la diva no acudió a la presentación del disco de Isa para no toparse con él.

"Nadie ha obligado a la benjamina del clan a sumarse al cancaneo. Podría haberse inscrito en la universidad"

Como éramos pocos, parió la abuela. O, en este caso, la prima: Anabel Pantoja –que no cumple ninguna misión social conocida desde que cerró 'Interviú' y dejamos de verla en pelotas– se ha sumado al follón, aunque no se sabe muy bien de parte de quién está, o si su solidaridad depende de lo que le paguen en televisión por poner a la familia a caer de un burro.

Y como nunca va mal una opinión ajena al núcleo doméstico, ahí ha salido Jorge Javier Vázquez para acusar a Isa de ser una niña mimada que ya no hace llorar a nadie con el cuento de la pobre cría adoptada a la que no se quiere como a alguien que es carne de la carne y sangre de la sangre de la Pantoja (por cierto, JJ sufrió hace unas noches un ataque de lucidez imprevisto y dijo que, si en España hubiese cultura, no podría hacer un programa como 'Sálvame de Luxe': nadie le llevó la contraria ni amartilló la pistola a lo Millán Astray).

Como de costumbre, el miembro más digno del clan Pantoja está siendo Kiko Rivera. El hombre solo acude a los platós cuando necesita dinero. El resto del tiempo lo dedica a su descacharrante carrera musical: yo creo que le vendría de perlas un dueto con Pitbull, pero me temo que el cubano de Miami no está por la labor. Soy consciente de que todo el mundo lo considera un cantamañanas y un vago de siete suelas, pero yo siento cierta debilidad por él. 

Que se queje cuanto quiera la hermanastra de su infancia como hija adoptiva, pero la del pobre Kiko es tremenda: perdió a su padre, el torero Paquirri, en la más corta edad, y luego, lo más parecido que encontró en su entorno a una presencia masculina fue Encarna Sánchez. Después apareció María del Monte, tonadillera de consumo estrictamente andaluz, que dicen que es muy buena gente, pero no sé qué pensaría Paquirrín de esa amiga de mamá que parecía la prima de Falete.

Tras sobrevivir a Encarna y a María del Monte, nuestro zagal se topó con 'Cachuli', aquel alcalde de Marbella que se ataba los pantalones a la altura de los sobacos y al que Kiko nunca visitó en prisión argumentando que el talego le daba muy mal rollo.

Que una infancia así haya producido a la mayor estrella de 'realities' de la televisión española es prácticamente un milagro. Sí, ya sé que siempre abandona antes de tiempo porque le da una insolación o sufre un ataque de gota, pero el muchacho se esfuerza, aunque solo sea para abandonar unos instantes el sofá y acercarse a la nevera a por algo de comer.

‘The next generation’

En cuanto a su hermanastra, nadie la obligaba a sumarse al cancaneo y se podría haber matriculado en la universidad. Aunque también es verdad que resulta más divertido vivir como si cada día fuese Nochevieja, liarse con gañanes a granel, hacer como que canta y baila y tocarse el níspero a dos manos.

Hay que reconocerle, eso sí, que ahora es el elemento principal del espectáculo multimedia Pantoja: 'the next generation', mientras que su prima, la pobre Anabel, solo puede soñar con la resurrección de 'Interviú' y la llamada de Tele 5 cuando no hay otro miembro del clan con ganas de largar.