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Natàlia Arroyo: "Los clubs han tenido que actuar"

JORDI COTRINA

ENTREVISTA

Natàlia Arroyo: "Los clubs han tenido que actuar"

La seleccionadora catalana opina que la presión social para el fomento del fútbol femenino ha obligado a crear equipos

Eva Melús

Natàlia Arroyo (33 años) es la seleccionadora del femenino de Catalunya desde el 25 de noviembre del 2014. Cuando  la Federació Catalana de Futbol (FCF) decidió recuperar el equipo, desaparecido en 1998, ella era la mejor opción. Jugó nueve años en el Barça y uno en el Espanyol del 2008, que venía de ganar la liga, pero su ligamento cruzado le dijo basta a los 22 años y entonces se dedicó a defender el fútbol femenino desde el banquillo y desde el periodismo. "Las lesiones, al final, precipitaron un adiós que me sirvió para llegar antes a otros sitios", explica.

Arroyo sabe colocar bien el balón. "Si no hubiera niñas que quieren jugar, no habría debate", explica. "Pero hay un interés real de las familias y de las mismas protagonistas que ha llegado a los equipos y a las instituciones. Sin embargo, aún hay problemas estructurales que hay que solucionar". "Catalunya es una potencia muy importante y nos hemos ido avanzando, y los grandes clubes han recibido mucha presión social, que también les ha obligado a actuar. Todo eso es lo que completa una apuesta seria", añade. 

El 'boom' actual no se explica por una sola vía. "Es multifactorial y debemos aprender de los 'booms' anteriores. Hemos tenido otras veces la sensación de estar viviendo un antes y un después, pero necesitamos que esta vez la apuesta sea sostenible", afirma. Arroyo cita momentos esperanzadores que finalmente no fueron, la eclosión de estrellas como la norteamericana Mia Hamm o de las aventuras del Rayo y el Levante. 
El fútbol femenino, concluye, es un laboratorio nuevo. "No sé cuál es la fórmula, pero tenemos que encontrar un camino a la profesionalización que no explote y se desmonte", afirma. 

Porque el fútbol femenino es, sin lugar a dudas, distinto: "Los espectadores que lo descubrieron en el mundial lo han disfrutado mucho, porque es un fútbol con mucho espacio. Hay jugadoras muy potentes que marcan la diferencia física, una diferencia no tan marcada en los hombres. Hay menos fricción y por eso las jugadas se ven de una forma más clara y limpia. Es algo que podría cambiar en el futuro, pero hoy por hoy, es así".