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Playa de Carvalhal, en Comporta, a 120 kilómetros de Lisboa.

Comporta: los Hamptons portugueses de moda entre la jet

Atraídos por su discreción y paisajes, cada año nuevas figuras de la alta sociedad europea se apuntan a pasar el verano en las playas al sur de Lisboa

Juan Fernández

Por delante, 60 kilómetros de playa ancha y arenosa abierta a la brisa del océano Atlántico que impide al termómetro superar la raya de los 28 grados. Por detrás, un parque natural enclavado en el estuario del río Sado en cuyos humedales crece el arroz. En medio, una línea de pinares entre los que se camufla una dispersa constelación de cabañas y discretas edificaciones de baja altura.

Uno de los paraísos en la Tierra está aquí al lado, en Portugal, a 120 kilómetros al sur de Lisboa. Los paisajes que enmarcan el enclave turístico de Comporta dan para convertirle en un destino obligado para los amantes del surf, la vida playera y el relax en plena naturaleza, pero lo que ha hecho mundialmente famoso a este segmento del litoral luso no han sido sus cualidades, que podrían, sino la exquisita colección de 'celebrities' que en los últimos años lo han ido eligiendo como escondite ‘ecochic’ para pasar sus vacaciones.

Albert Rivera y su entonces novia, Beatriz Tejuelo, en Comporta, refugio en el que ahora se le ha visto con Malú.

La lista de rostros conocidos de alto copete que suele veranear en este paraje, unos con casa propia, otros de alquiler pero con asistencia frecuente, daría para montar un número especial de la revista '¡Hola!' Personajes del mundo de la moda como los diseñadores Christian Louboutin, Adolfo Domínguez y Patrick Cox, el fotógrafo Mario Testino o la modelo Eugenia Silva, comparten aquí destino estival con figuras de la alta sociedad internacional, como los hijos de Carolina de Mónaco, Andrea y Carlota Casiraghi, la reina Rania de Jordania o la pareja formada por Nicolas Sarkozy y Carla Bruni.

Madonna, que lleva dos años afincada en la costa portuguesa, suele colgar fotos cabalgando por la playa. 

También es fácil encontrar en sus playas a actrices del prestigio de la inglesa Kristin Scott-Thomas y a famosos profesionales como Antonia Dell’Atte y Luis Medina. Hasta Albert Rivera eligió este rincón de la costa portuguesa para desconectar de las elecciones del 28-A y se perdió en sus arenales junto a la cantante Malú en el pasado puente de mayo.

Convertido en una meca del descanso para un selecto sector de la ‘jet set’ europea, probablemente quien más haya ayudado a promocionar Comporta en todo el planeta ha sido Madonna. Durante los dos últimos años, el cuartel general de la diva del pop ha estado situado en Lisboa. A menudo, la cantante se dedicaba a subir a sus redes sociales vídeos que la mostraban cabalgando a lomos de caballos sobre esta infinita línea de la playa.

Carlota Casiraghi acude a Comporta con su hermano Andrea, cuyo suegro tiene allí casa. / charles sykes (ap)

Carente del glamur de Saint Tropez, el prestigio de Capri y la intensa vida nocturna de Eivissa, Comporta aporta al famoso de postín la oportunidad de vivir una experiencia playera salvaje en un entorno natural y de horizontes lejanos sin abandonar nunca las comodidades y el lujo más exigentes. Junto a las múltiples fincas privadas que se camuflan entre la vegetación, en la zona hay escondites como el Tróia Design Hotel, un resort de cinco estrellas situado en la punta de la península de Troia, y establecimientos ‘ecochic’ como el Sublime Comporta, las Casas Na Areia y el Cocoon Lodge, formados por 'bungalows' y antiguas cabañas de agricultores arroceros reconvertidas en chozas minimalistas con todo lujo de detalle, pero que conservan su suelo de arena.

Sarkozy y Bruni han encontrado un santuario vip en estas playas. / JEAN-PAUL PELLISSIER (reuters)

Sin embargo, el atractivo que más fuertemente ha seducido a los ilustres huéspedes de Comporta ha sido el de la discreción y la tranquilidad. Aquí no hay el bullicio de la Riviera francesa, ni existe la posibilidad de toparte con una nube de fans como ocurre en otros fondeaderos turísticos. Los únicos vecinos que el famoso puede cruzarse por la playa forman parte de la alta sociedad lisboeta, que empezó a elegir este arenal como lugar de ocio cuando lo descubrió hace dos décadas el magnate portugués Ricardo Salgado.

El entonces dueño del imperio bancario Espirito Santo, que años más tarde caería en desgracia, adquirió un latifundio de 12.000 hectáreas junto a la playa para convertirlo en un destino turístico elitista. A su reclamo, primero acudieron las familias más acaudaladas de Lisboa, y tras ellas fue llegando, año a año y sin hacer ruido, el rosario de nombres ilustres que ha acabado convirtiendo a Comporta en una suerte de ‘Los Hampton Ibéricos’ a dos horas de autovía de Badajoz.