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Los protagonistas de ’Lo dejo cuando quiera’: David Verdaguer, Ernesto Sevilla y Carlos Santos.

'Lo dejo cuando quiera': así se urdió el último pelotazo del cine español

Beatriz Martínez

Se ha convertido en uno de los grandes éxitos de taquilla del cine español del año. Se estrenó el pasado 12 de abril y después de 80 días en cartelera sigue manteniéndose en 83 cines con una recaudación de más de 11 millones de euros.

La comedia de Telecinco Cinema 'Lo dejo cuando quiera' ha sorprendido con su mezcla gamberra y desinhibida, situándose como la quinta película más vista del año detrás de 'blockbusters' norteamericanos como 'Vengadores: Endgame', 'Aladdin', 'Dumbo' y 'Capitana Marvel'. Dentro del mercado español, su reinado resulta aplastante: casi dos millones de espectadores frente a los 929. 427 de 'Dolor y gloria', de Pedro Almodóvar, la segunda mejor posicionada, con cinco millones de euros.

¿Cuáles son las claves de este fenómeno que ha conseguido romper con los clichés que habían dominado desde 'Ocho apellidos vascos' e insuflar un poco de aire fresco a un género, la comedia, que comenzaba a encontrarse en estado catatónico?

Buscando nuevos caminos

Justo antes de que se estrenara 'Lo dejo cuando quiera', fueron muchas las voces que comenzaron a sentirse alarmadas por el penoso estado en el que se encontraba la comedia española, que parecía haberse especializado en anécdotas inanes alargadas hasta el paroxismo y repletas de chistes de baja estofa. Ghislain Barrois, consejero delegado de Telecinco Cinema, y Álvaro Augustin, director general de Telecinco Cinema, fueron conscientes de que se había llegado a un punto sin retorno y que era necesario buscar nuevos caminos para conectar con las nuevas audiencias. 

«Teníamos claro que, para renovar la oferta, era necesario cambiar la receta porque la fórmula estaba agotada, así que intentamos hacer un producto diferente, pero no sabíamos cómo iba a recibirlo el público», cuenta Barrois.

Romper límites

El director Carlos Therón acababa de firmar 'Es por tu bien' y le apetecía seguir explorando la comedia, pero desde otro registro. «Queríamos romper con ciertos límites, meter la cabeza en lo políticamente incorrecto, llegar a la frontera de lo incómodo y convertirlo en fuente de humor», dice el director.

El proyecto contó con el beneplácito de la productora Mod y Telecinco Cinema, y a la hora de hacer el guion, según Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, los responsables, las indicaciones eran: «Más salvajes, más gamberros, más locos». 
Sin embargo, Álvaro Augustin reconoce que finalmente rebajaron el nivel de gamberrismo. «Había momentos que pensábamos: ‘¿No nos estamos pasando un poco?’ Después nos dimos cuenta de que el público disfrutaba con chistes más transgresores y nos cambió el chip».

¿La consecuencia? «Hemos vuelto abrir un cajón donde habíamos metido proyectos más desatados y los estamos desempolvando porque nos hemos dado cuenta de que sí se pueden abordar», dice Barrois. 

Trío con chispa

Otro de los elementos diferenciadores es que al frente del reparto no encontramos las mismas caras de siempre. Tanto David Verdaguer como Carlos Santos y Ernesto Sevilla tenían una amplia experiencia previa, pero su unión y su manera de abordar el humor desde diferentes técnicas y puntos de vista muy distintos ha resultado un acierto.  «Ernesto no tiene que abrir la boca para que te rías, Carlos hace un trabajo más físico y Verdaguer se encuentra en el punto medio», dice Therón. 

«Es cierto que al pertenecer a un grupo mediático a veces se buscan nombres conocidos, porque es más fácil vertebrar una campaña a su alrededor», dice Barrois. «Pero también es verdad que nosotros como productores apostamos por nuevos talentos, como pasó con Dani Rovira, que no tenía experiencia en cine antes de hacer 'Ocho apellidos vascos'», completa Álvaro Augustin. 

Conexión social

«Todo el mundo conoce a alguien cercano que no ha podido ejercer la carrera que estudió. A todos nos vendieron la mentira de que íbamos a triunfar cuando termináramos, llegó la crisis y nos encontramos con que no había nada al otro lado», dice Cristóbal Garrido. «Y después está otro tema: ¿qué pasa cuando haces dinero fácil en España? Pues que no te lleva a nada bueno. Se junta el fracaso como sociedad con la generación perdida». De hecho, la cultura del éxito en nuestro país también se encuentra presente como reflexión soterrada en la película.

La sorpresa para todos los implicados es que no solo ha gustado a los treintañeros que se pueden sentir identificados con lo que cuenta la película, sino también a la gente joven y al público maduro. «Nuestro referente en ese sentido era 'Resacón en Las Vegas' y las nuevas comedias americanas, porque gustan a todos los sectores, a hombres y mujeres, a adolescentes y adultos», apunta Cristóbal Garrido. «Es complicado llevar a los jóvenes al cine, se necesitan películas-evento para eso, y creo que hemos conseguido que vayan y que, además, les guste», dice Barrois. 

Valor y Garrido añaden un último factor de éxito que les hace especial ilusión: por fin los protagonistas no son 'cuñaos', ni catetos que a través de sus meteduras de pata generen comicidad. «Es gente lista, pero divertida, y también se puede hacer humor con ellos». 
 

Temas: Cine español