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Carola Rackete: la conciencia de Europa

EL PERSONAJE DE LA SEMANA

Carola Rackete: la conciencia de Europa

Carles Planas Bou

"No tengo palabras […] Si los jueces quieren hacer política, que se presenten a las elecciones". Incapaz de guardar las formas contra la justicia de su propio país, un furioso Matteo Salvini reaccionaba así ante la decisión de la jueza de Agrigento de poner en libertad y sin medidas cautelares a Carola Rackete, capitana del barco de la oenegé alemana 'Sea Watch' que se enfrenta a penas de cárcel por haber llevado sin permiso al puerto de Lampedusa a 40 personas que habían rescatado en el Mediterráneo.

Con a penas 31 años, Rackete ha sido capaz de hacer enmudecer por unos instantes al ministro del Interior italiano, indignado porque la magistrada Alessandra Vella no apoyó sus tesis y sostuvo que el salvamento marítimo es un «deber» humanitario, no un crimen. Pero más allá de cabrear al también líder de la extrema derecha italiana, la activista se ha convertido en un espejo simbólico que refleja una amarga dualidad de Europa: la que rescata a los más vulnerables y la que encumbra la ola neofascista que los sepulta.

Tras su liberación, espera su próximo interrogatorio en un lugar que no se ha hecho público a causa de las amenazas que ha recibido

Como la política migratoria comunitaria que ha puesto en entredicho, Rackete despierta tanta admiración como odio, algo que quedó claro la noche del 29 de junio. Tras atracar en el puerto de la isla de Lampedusa ignorando la prohibición de Salvini, la capitana fue detenida por la policía fronteriza ante los aplausos de sus partidarios y los insultos racistas y homófobos de sus detractores, que incluso le desearon ser violada «por negros». Tras su liberación, espera su juicio en un lugar que no se ha hecho público a causa de las amenazas que ha recibido.

Nacida en 1988 en la pequeña localidad norteña de Preetz, cerca de Kiel, tuvo claro desde niña que su vida pertenecía al mar. Se licenció en ciencias náuticas en la escuela marítima de Elsfleth y más tarde su mudó al Reino Unido para realizar un máster en conservación del medio ambiente. Su dominio de cinco idiomas y esa pasión por la naturaleza la llevó a unirse a Greenpeace, trabajar en un programa británico de investigación polar y en un parque natural de Escocia. Desde el 2011 ha navegado por China, la Antártida y los confines árticos rusos.

Capitana contra ‘capitano’

Cansada de las «pobres excusas de los Estados de la UE» ante la tragedia que se vive en el Mediterráneo –donde se han ahogado al menos 10.165 personas desde el 2014–, Rackete dio un valiente paso al frente. En el 2016 se prestó voluntaria en una misión de rescate en Libia y poco después fue promovida como coordinadora de las operaciones. Cuando el 'Sea Watch 3' zarpó el mes pasado, un capitán renunció al puesto y ella asumió las responsabilidades.

Su actitud racional, reflexiva y calmada, que contrasta con el populismo narcisista y ególatra de Salvini, la llevó a tomar el timón del barco de rescate. «Es una mujer fuerte y siempre sabe lo que hace», explicó su padre, antiguo teniente coronel del Ejército alemán, al 'Corriere della Sera'. La prensa alemana la ha descrito como una «rebelde silenciosa» o una «sensata luchadora de la resistencia».

"Soy blanca, alemana y tengo el pasaporte adecuado; siento el deber moral de ayudar a quienes no tienen las mismas oportunidades", ha asegurado

Con su afrenta abierta a 'Il Capitano', como se conoce a Salvini, la capitana se ha convertido en el centro de una atención no deseada, algo que, según su progenitor, es «desagradable». Sus amigos en la tripulación apuntan en la misma dirección y explican que, aunque no es tímida con la cámara, fueron ellos quienes le pidieron grabarse para informar de su situación. "Esto no es en absoluto una autopromoción", ha añadido Ruben Neugebauer, portavoz de la oenegé.

Para el líder de La Liga, la capitana del 'Sea Watch 3' es una mujer «peligrosa para la seguridad nacional», algo que la enfrenta a más de 13 años de cárcel por resistencia a la autoridad o a ser expulsada de Italia. El próximo día 9, Rackete se someterá un interrogatorio, acusada de fomentar la «inmigración irregular» por llevar a territorio italiano a 40 personas que navegaban a la deriva desde el 12 de junio. La oenegé remarca que actuó bajo la legalidad y el principio de «emergencia»; sus detractores sostienen que cometió un acto criminal.

«Soy blanca, alemana, nacida en un país rico y con el pasaporte adecuado», dijo al diario 'La Repubblica'. «Siento el deber moral de ayudar a los que no tienen las mismas oportunidades». La amarga dualidad de Europa espera ahora en el banquillo de los acusados.