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Pocholo Martínez-Bordiú, un aristócrata con mochila

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Pocholo Martínez-Bordiú, un aristócrata con mochila

Núria Navarro

Entre otros méritos, a Pocholo Martínez-Bordiú hay que agradecerle tres cosas: 1/ demostrar que el pelo no se cae por más que zarandees el cráneo; 2/ popularizar la mochila antes de que Mary Kate y Ashley Olsen la convirtieran en un 'must have', y 3/ dar la razón a la antipsiquiatría sobre lo imprecisa que es la línea divisoria entre estar cuerdo y estar como una regadera.

Esas tres cosas son las que precisamente han dado al primo de Carmen Martínez-Bordiú –los padres eran hermanos, y hasta ahí su conexión con el franquismo– el acceso a la fama desde que debutó en el 2003 en 'Hotel Glam' (Tele 5), para pasmo de su entorno y dentera del presidente José María Aznar, quien, pese a vivir en aquel momento su propio 'reality' en las Azores, calificó el programa de "telebasura".

Fue en 'Hotel Glam' donde Pocholo montó el antológico pollo porque otro concursante –el cubano Dinio García, según se descubriría 15 años después– le rompió la mochila con un cuchillo. El 'momentazo hidra' ingresó en los anales del pop peninsular y en lo sucesivo no ha pasado un día en que a Pocholo no le pregunten por su 'backpack', como le ocurría al finado Manolo Escobar con el carro.

Mucho Pocho

Después se metió en 'Aventura en África' (Antena 3), sacó la nariz en el 'late night' 'Crónicas marcianas' y estrenó sus propios programas: 'Pocholo Ibiza 06', un 'docu-soap' de La Sexta en el que propagó el grito de "mucho Pocho", y 'Pocholo 007 SDF' (siglas de Sin Domicilio Fijo), en el que viajaba en una furgoneta-cabina de diyei. Pero, salvo apariciones relámpago en 'Masterchef' y 'First dates' y confesiones en casa de Bertín Osborne, desde el 2011 no se le veía la melena. "Solo me ofrecían cosas de cotilleos –se lamentaba– y a mí eso no me gusta".

Pocholo, que en realidad se llama José María pero que le conocen así porque nació con una hepatitis vírica ("está pocho, se va a morir", decía su familia) y no porque fuera una pocholada, estaba destinado a ser un pijo de manual. Descendiente de una estirpe que entronca con el Papa Luna, fue el primogénito del 17ª barón de Gotor –título que ostenta tras la muerte del padre– y de Clotilde Bassó, una aristócrata de Lloret de Mar. Desde que Luis Miguel Dominguín lo apadrinó en el bautismo, todo parecía encarrilado. Estudios en el privadísimo Alameda de Osuna; márketing y finanzas en Suiza y EEUU, y nómina en el Intercontinental Bank de Miami con algún escarceo en el 'showbiz' (intervino en dos capítulos de 'Miami Vice').

Noche, fiesta, Eivissa

En Miami conoció a Ricardo Urgell, fundador del imperio Pachá, y a la voz de ya, cambió el traje por las bermudas. "Estar encerrado en un despacho no era lo mío, me largué a Eivissa y me dediqué a la noche", dijo. Se doctoró en fiesta en el Pachá y se hizo cargo de una discoteca en Punta del Este (Uruguay), donde pasó cuatro meses entre rejas por posesión de drogas. Y en 1992 se casó con Sonsoles, la hija de expresidente Adolfo Suárez –según testigos, en la boda hubo tal desmadre que el líder de la UCD tardó más tiempo en recuperarse que de la reunión clandestina con Carrillo–, se fueron a vivir a una finca con caballos en Argentina, ella no lo resistió y huyó a Mozambique.

De regreso, Pocholo se convirtió en rareza nobiliaria asidua a 'Tómbola' –le tiró un vaso de agua a Karmele Merchante por insinuar que era un traficante– y en profeta de fiestas ilegales en Baleares, algunas celebradas en espacios protegidos. Pero no se echó a perder definitivamente. Antes de Airbnb, ya arrendaba propiedades  –una de ellas, situada en la Rambla de Barcelona, fue precintada en el 2017 porque el inquilino la usaba como 'meublé'–,  y es accionista y 'brand ambassador' de Scoobic, una firma de 'scooters' eléctricas para servicios de reparto.

Estas semanas podremos seguir sus enloquecidas dotes de anfitrión y saber qué tal se las apaña en la cocina. Solo hay que rezar porque Lomana, Saavedra y Canales Rivera no le toquen la mochila. O sí.