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El misterio que esconde el nombre de Archie

UNA EXPLICACIÓN VEROSÍMIL

El misterio que esconde el nombre de Archie

Ni un niño de Nueva Zelanda, ni un gato inspiraron a Enrique y Meghan Markle para llamar a su bebé. Todo indica que se trata de un homenaje del príncipe a su amigo Tom Archer-Burton

Begoña Arce

Los que todo lo saben de árboles genealógicos, rancios abolengos y sangre azul en la familia real, no dieron una. Nadie pensó en Archie, cuando se barajaron posibles nombres para el primogénito de los duques de Sussex, nacido a principios de este mes. Tras la sorpresa, vino la especulación. Por qué Archie, abreviación de Archivaldo, nombre muy popular en otro tiempo, que aún abunda en Estados Unidos, pero fuera de uso en Gran Bretaña. A falta de una explicación de los padres, de la nueva estrella en Instagram, los medios británicos se han puesto a especular. Las teorías son varias.

Una de ella sugiere que Enrique y Meghan lo decidieron cuando, al comienzo del embarazo, saludaron a un niño llamado Archie Somerville-Ryan el pasado mes de octubre, durante una gira por Nueva Zelanda. De acuerdo con el chico, que ha hablado en el Canal 5 de la televisión, el príncipe le dijo que le gustaba su nombre. ¿Coincidencia?  Quién sabe.

Meghan Markle y el prínicpe Enrique, con su hijo Archie. / REUTERS-POOL (DOMINIC LIPINSKI)

El diario 'The Sun' ha buscado una inspiración de muy distinto pelaje. De acuerdo con una antigua amiga de Meghan, de las que tanto abundan, la hoy duquesa tuvo de pequeña un gato llamado Archie, que su madre, Dora, había rescatado. El felino murió al parecer a causa de un atracón de uvas. Un dulce final de cuentos infantiles, el de un gato convertido ahora en príncipe. ¿Credibilidad? Poca, poca.

El oficial tiene
41 años, está
casado, es
padre de tres
hijos y posee
la medalla de
oro del Ejército
británico

La explicación más verosímil apunta hacia un miembro del ejército británico, el oficial de mando Tom Archer-Burton (en la foto que encabeza este artículo, a la izquierda). Al que todos llaman 'Archie', acompañó al príncipe durante su estancia en Afganistán, done sirvió durante 10 semanas. Ambos se conocieron en la escuela militar de Sandhurst, donde el «oficial cadete Gales» se graduó. La relación entre ambos se fraguó en los años en el frente y quienes los conocen afirman que fue determinante en la vida de Enrique. Cuando éste pensó en dejar el ejército, frustrado por tener que suspender su misión debido a una indiscreción de la prensa, Archer-Burton le convenció para que no lo hiciera. La amistad ha continuado después. El oficial fue uno de los invitados a la boda de los duques. «Los dos se mantienen en contacto regularmente y Archie conoce a la mayor parte de la familia de Enrique, incluida Meghan». Cuando nació el primogénito, la pareja habría decidido ponerle el nombre de Archie, en signo de agradecimiento.

Genuino, decidido, bravo

Archer-Burton, de 41 años –siete más que el príncipe–, despertó la admiración del joven Windsor, que descubrió en la vida castrense una disciplina desconocida hasta entonces. Su mentor, casado, padre de tres hijos, cristiano militante, recibió el pasado otoño la medalla de oro por su conducta y prologados servicios en las fuerzas armadas. Descrito como un hombre discreto, sin ánimo de notoriedad, hace un año recorrió 120 kilómetros en bicicleta por Kenia, para recaudar fondos para una ONG. También contribuyó a la construcción de una escuela en Lesoto, a cargo del príncipe y su equipo.

Archie significa «genuino», «decidido», «bravo», un nombre que escapa a la tradición real, para un niño 'archifamoso' desde la cuna.