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Los seis mejores capítulos de 'Los Soprano'

20 años de una serie mítica

Los seis mejores capítulos de 'Los Soprano'

Quim Casas

'LOS SOPRANO’

Temporada 1. Episodio 1.

Como buen episodio piloto, presenta a los personajes relevantes y las situaciones de base, así como uno de los escenarios centrales, la consulta de la psiquiatra clínica Jennifer Melfi, a la que acude el capo mafioso Tony Soprano tras un ataque de pánico. Un gánster va a terapia, algo absolutamente inesperado en cualquier tipo de ficción hasta la fecha. Por consiguiente, este episodio inicial se construye en ‘flash back’ a partir de las explicaciones que Tony le da a Jen sobre lo ocurrido el día que tuvo el colapso. «La mañana que enfermé estuve pensando: mejor estar en algo desde el inicio. Llegué demasiado tarde a eso, lo sé. Aunque últimamente siento que llegué al final. Lo mejor acabó», le explica Tony. «Muchos norteamericanos sienten lo mismo», contesta Jen. El fin del cacareado sueño americano según David Chase, director y guionista de este primer episodio. Aparecen los patos en la piscina, las controversias con la madre, las palizas y reuniones en la terraza del café. ‘Los Soprano’ empezaba a lo grande.

‘UN TIPO ENTRA EN EL DESPACHO DE UNA PSIQUIATRA’

Temporada 2. Episodio 1.

Al ser el primer episodio de una nueva temporada, recapitula en sus primeras imágenes en qué situación se encuentran los protagonistas de la serie. Lo hace con el fondo musical de ‘It was a very good year’, la canción de Frank Sinatra en la que un hombre recuerda sus amores en distintas etapas de su vida. La madre de Tony está en el hospital, tío Junior está entre rejas y Jennifer Melfi recibe a sus clientes en una habitación de motel. Pero aunque Christopher, el sobrino y protegido de Tony, ve por televisión un filme de gánsteres con Edward G. Robinson, este es el episodio recordado por la imitación que, en el Bada Bing, Silvio Dante realiza de Al Pacino en la saga de ‘El padrino’. Encarnado por Steven van Zandt, conocido también como Little Steven en sus funciones de guitarrista de Bruce Springsteen, Silvio homenajea a la vez que se ríe del célebre mafioso. No es solo un chiste que Tony y compañía aplauden a rabiar: las películas de Coppola sobre los Corleone son muy importantes para la familia Soprano.

‘DISTORSIONES’

Temporada 2. Episodio 13.

La segunda temporada termina con una intoxicación y un asesinato: es el episodio en el que Tony, Silvio y Paulie matan a uno de sus amigos, Pussy Bompensiero, tras descubrir que colabora desde hace un año y medio con el FBI. La secuencia sucede en un pequeño barco y comienza suavemente, con el estándar ‘Baubles, bangles and beads’ de Frank Sinatra y Antonio Carlos Jobim. Pero es un espejismo. «Eras como un hermano para todos», le dicen antes de acribillarlo a balazos. Tony y sus dos compañeros aparentan frialdad, pero la secuencia tiene el poso trágico de tantas historias sobre familias mafiosas y traiciones. La muerte de Pussy viene precedida de la fiebre y pesadillas que sufre Tony tras comer pescado en mal estado. En sus delirios, entre vómitos y diarreas, el protagonista tiene tres sueños premonitorios. En uno se prende fuego pero antes observa que no está Pussy. En otro, mata a un amigo íntimo. Y en el tercero, Pussy es un pez que habla y le confiesa que trabaja para el gobierno. 

‘EL EMPLEADO DEL MES’

Temporada 3. Episodio 4.

En un episodio pródigo en afortunadas sentencias («Ser padre es un curro más fuerte que todo lo demás», suelta impertérrito el mafioso Tony), el verdadero protagonismo recae en Jennifer Melfi. Primero porque le revela a su mentor, el psiquiatra encarnado por el cineasta Peter Bogdanovich, el nombre de su paciente. Segundo porque justo después de decirle a Tony que quizá debería cambiar de médico y de terapia, Jen es violada en las escaleras de acceso a un ‘parking’. Debido a un fallo burocrático en su detención, el agresor es puesto en libertad. Más tarde, en un plano tan tenso como sarcástico, la doctora descubre que el violador es el empleado del mes de una hamburguesería. Durante la mitad del episodio, Jen se debate entre explicárselo o no a Tony para que la vengue. En la última escena, en plena sesión, él le pregunta: «¿Quieres decirme algo?». «No», contesta ella en el seco y rotundo final de un capítulo donde la tentación de la violencia ha puesto a los personajes a un mismo nivel.

‘PINE BARRENS’

Temporada 3. Episodio 11.

Este magistral capítulo vendría a ser algo así como una fuga abstracta en la serie. Vemos la importancia que en la vida de Tony está adquiriendo su amante, Gloria Trillo (interpretada por Annabella Sciorra), a la que ha conocido en la consulta de la psiquiatra: Tony le dice a Jennifer que estar con Gloria le hace más feliz que toda la terapia y el Prozac juntos. Vemos también una reunión familiar de los Soprano. Pero el núcleo del episodio se encuentra en un bosque nevado en la zona de Pine Barrens, donde Christopher y Paulie divagan sobre la existencia mientras se mueren de frío persiguiendo a un matón ruso malherido. Ciertamente resulta un episodio muy al estilo de los hermanos Coen. No en vano está dirigido por el actor Steve Buscemi, uno de los protagonistas de ‘Fargo’, otro enorme ejemplo de ‘thriller’ abstracto y nevado. Del guion se encarga Terence Winter, quien una década después crearía otra gran serie de gánsteres, ‘Boardwalk Empire’, protagonizada precisamente por Steve Buscemi.

‘HECHO EN AMÉRICA’

Temporada 6. Episodio 21.

El final de una serie es siempre insatisfactorio. Pasó con ‘Twin Peaks’ y ‘Perdidos’. Pasará también con ‘Black mirror’. El telespectador abandona a sus compañeros de viaje durante tres o más temporadas. Hay un duelo. Pero el final de ‘Los Soprano’ es mayúsculoRobert McKee, el gurú del guion, ha escrito en su libro ‘El diálogo’ (Alba) en relación al intento por parte de Tony de seducir a Jen que «el valor principal de la vida de Tony es el poder. Su disfraz de Romeo enmascara un apetito subconsciente, no de sexo, sino de posesión. Necesita dominar a la única persona que ha ejercido algún poder sobre él en toda su vida, la doctora Melfi». Pero el poder se desvanece. Tony Soprano ya no es lo que era. Por eso el final de la serie, ese ‘smash cut’ (corte que impacta al espectador) radical en el epilogo familiar en un restaurante, lo termina todo a la vez que lo deja todo en suspenso. Cómo le contó John Banville a Rodrigo Fresán, «el mundo se divide entre los que piensan que el final de la serie es absolutamente perfecto y los que lo consideran una estafa».

Temas: Series