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Carlos Torretta y Marta Ortega.

EFE / CARMEN MARTÍN

Marta Ortega vuelve a dar el 'sí'

La heredera del imperio textil más pujante del país se casará este viernes con Carlos Torretta seis años después de hacerlo con Sergio Álvarez-Moya

Marta Altarriba

Seis años y medio después de su primera boda, con Sergio Álvarez-Moya (33 años), Marta Ortega (34) volverá a dar el sí quiero este viernes, en este caso a Carlos Torretta (34), hijo del diseñador Roberto Torretta y dedicado profesionalmente, cómo no, al mundo de la moda.

La hija de Amancio Ortega contraía matrimonio por primera vez el 19 de febrero del 2012 con un reconocido jinete y empresario con el que estuvo casada solo dos años, a pesar de venir de una larga relación, que se inició en forma de amistad cuando aún eran unos niños, y que ha dado como fruto un hijo, el pequeño Amancio, que ya tiene cinco años. Tras su divorcio, el jinete (único español entre los 50 mejores del mundo) se centró en su nuevo proyecto profesional, un centro de alto rendimiento para caballos que próximamente abrirá sus puertas en La Moraleja. Con Marta, conserva una buena relación ahora por el bien de su hijo, aunque su separación no fue nada calmada. Que las aguas han vuelto a su cauce se desprende de las palabras de agradecimiento del jinete hacia su exfamilia política, que fue un soporte económico importante para su despegue profesional. No en vano, el dueño de Inditex le regaló a Carlo 273, un caballo valorado en nada menos que 12 millones de euros.

Marta Ortega, junto a su padre, camino del altar en su primera boda con el jinete Sergio Álvarez-Moya. /CABALAR (EFE)

Poco tendrá en común la boda que la hija del hombre más rico del país protagonizará dentro de unos días con la primera. Veamos cuáles son las diferencias:

Escenario

Si para contraer matrimonio por primera vez, los novios eligieron como escenario el Pazo de Drozo, en Cambre, propiedad de la familia de Marta (previamente hubo una 'preboda' en el Hotel Finisterre), en esta ocasión la ceremonia tendrá lugar en otra de las casas de Amancio Ortega, concretamente la ubicada en el coruñés paseo de la Dársena. Posteriormente los invitados se dirigirán al Real Club Náutico, que el empresario ha alquilado por 25.000 euros. La fiesta aún se alargará hasta el día siguiente en el Centro Hípico Casas Novas, que el padre de la novia mandó construir en su día para ella en Larín.

Invitados

La boda actual se prevé mucho más íntima que la que protagonizó en su día con Sergio Álvarez-Moya. Si a aquella asistieron 200 personas, que tuvieron que seguir en su mayoría la ceremonia –religiosa– en una pequeña capilla virtual que fue construida especialmente para la ocasión (solo cabían 12 personas y el resto siguió la ceremonia a través de pantallas de plasma), el segundo matrimonio –por lo civil– solo contará con medio centenar de invitados. Aunque, eso sí, los fastos del día siguiente en Casas Novas podrían llegar a albergar a 400 personas entre familiares y amigos, que han recibido la invitación a la boda con un wasap a modo de 'save the date' ('resérvate el día'). Protagonismo especial tendrá evidentemente el pequeño Amancio. En su primer enlace figuraron VIP’s como Athina Onassis –que podría repetir ahora– y Ainhoa Arteta, esposas de jinetes a la sazón, y en la actualidad divorciadas de ellos. La soprano incluso cantó en la ceremonia el 'Ave María' de Gounod.

Sergio Álvarez-Moya, con su madre, en el automóvil nupcial. /CABALAR (EFE)

El vestido

Aunque nada se sabe del diseño que lucirá –no en vano el vestido es el secreto mejor guardado de cualquier novia–, hay quien apuesta por que el diseñador elegido será su suegro, Roberto Torretta. Para su primera boda, Marta Ortega confió en su íntimo amigo, el estadounidense de origen cubano Narciso Rodríguez, un 'look' que completaba un precioso ramo elaborado por el francés Thierry Boutemy.

Regalos de boda

Igual que hizo en su primer enlace, Marta Ortega ha rehusado regalos de boda. En aquella ocasión, pidió a sus invitados que el dinero que pensaran destinar a ello fuera ingresado en las cuentas corrientes de Cáritas y Cocina Económica de A Coruña. Ahora de nuevo ha recurrido a la solidaridad y tanto ella como Carlos Torretta quieren destinar esos fondos a una ONG que trabaja con niños que padecen parálisis cerebral.