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De izquierda a derecha, Alberto Fernández, Fran ’Paquillo’ Fuente, Sergio Olmos y Gloria Ramos.

DOCUMENTAL

Así son los protagonistas de 'Campeones'

'Ni distintos ni diferentes' se adentra en las vidas de los protagonistas de la película española elegida para competir en los Oscar

La cinta derriba tabús y nos acerca a un lenguaje más inclusivo con las personas con discapacidad intelectual

Beatriz Martínez

La película ‘Campeones’ no solo se ha convertido en un éxito de taquilla, también en un auténtico fenómeno sociológico. Lleva más de 22 millones de euros recaudados, ha sido elegida como la representante española en los premios Oscar, pero lo más importante es que ha logrado introducir un mensaje de tolerancia y respeto hacia un colectivo, el de las personas con discapacidad intelectual, que quizá no había sido retratado de una manera tan próxima y con ese espíritu de derribar definitivamente toda una serie de barreras y tabús que por desgracia continuaban presentes en el seno de nuestra sociedad.

 

Sin duda, el mérito de todo esto lo tienen ellos, esos 10campeones que, sin ninguna experiencia previa, desafiaron sus limitaciones para embarcarse en una aventura que les cambió la vida a ellos y también a todos nosotros. Por eso ahora se ponen de nuevo delante de la cámara en el documental 'Ni distintos ni diferentes: campeones', dirigido por Álvaro Longoria, pero en esta ocasión para contarnos su propia historia, invitándonos a adentrarnos en su espacio privado, con sus familias y sus seres más queridos y para expresar en voz alta los retos a los que se enfrentan a diario.

El lenguaje

Es sin duda uno de los grandes desafíos que se plantean desde el inicio, desde la propia búsqueda del título para el documental. ¿Sería correcto considerarlos como "distintos" o "diferentes"? “Distintos y diferentes somos todos”, dice Allende López, responsable del Grupo Amás y asesora en la película. “No existe un nombre o una definición que los englobe”.

"Intentamos que se abandone el término 'discapacitado', preferimos 'persona con discapacidad", explica la asesora Allende López

Gloria tiene síndrome de Down, también Fran; Sergio un 68% de discapacidad intelectual y Juan, un 65%; Alberto, síndrome de Sotos, que se caracteriza por un sobrecrecimiento; Stefan, trastorno general del desarrollo; Roberto, esclerosis tuberosa de Bourneville; José tuvo una hemorragia cerebral por una negligencia durante el parto, no le administraron la vitamina K reglamentaria. Por último, Julio tiene síndrome de Noonan.

“Desde las entidades estamos trabajando para que se instaure un lenguaje inclusivo”, continúa Allende, “Pero es cierto que a veces se genera un efecto contrario, una barrera porque la gente tiene miedo a ofender. Estamos intentando que el término 'discapacitado' se abandone. Hay otros que empiezan a utilizarse, como 'diversidad funcional', 'capacidades diversas', pero no terminan de ser representativos y preferimos el de 'personas con discapacidad'”.

La familia

El núcleo familiar es uno de los pilares del documental. Como nos cuenta López, por mucho que se intente avanzar a través de ciertas proclamas, uno de los ejes fundamentales de los programas de apoyo sigue siendo responder a las necesidades de los padres, trabajar con sus miedos y angustias, que son los mismos ahora que hace 30 años.

Roberto Sánchez Chinchilla, Stefan López y Julio Fernández / martín sampedro

Cada realidad es diferente y en el documental encontramos todo tipo de testimonios que vienen a ratificar lo importante que es para estas familias mantenerse fuertes y unidas. El padre de Stefan reconoce que el día a día resulta complicado, requiere mucho tiempo. “Al final, te cambia la vida. A todos los niveles”, reconoce.

"Primero el mundo se te viene encima, pero pronto se te quita la pena y tiras adelante", asegura Loli, la madre de Gloria

Alberto tuvo a su hijo Alberto cuando tenía solo 24 años. Le dijeron que las perspectivas de vida iban a ser mucho peores, que no tendría autonomía. Casi todos los padres que aparecen en el documental reconocen que se les cayó el mundo encima en un primer momento, pero, como dice la madre de Gloria, Loli, "se te quita la pena muy pronto y tiras hacia adelante”.

Inclusión

“Durante muchos años, las personas con discapacidad han estado metidas en su casa, pero ha llegado un punto en que era necesario que formaran parte de la sociedad”, dice Mercedes, la madre de Juan. El primer paso es la educación. Algunos padres consideran que lo mejor es la inclusión dentro del sistema convencional, pero otros prefieren los colegios especiales. Como dice la asesora y responsable del grupo Amás, no existen los suficientes apoyos y si en una clase con 30 personas hay alguien con discapacidad, siempre será más complicado que esté bien atendido.

Hay niños, como le pasó a Roberto, que fueron víctimas de 'bullying' por parte de sus compañeros. Por otro lado, la lista de espera en los centros de atención temprana es kilométrica porque no se abren más plazas públicas. Las personas con discapacidad pueden optar a una educación especial hasta los 21 años y a partir de ese momento, llega otra etapa también complicada.

Trabajo

Julio es consciente de que se tiene que ganar la vida de alguna manera. Él es operario de taller y lleva 11 años en el puesto. Le gusta leerse los convenios porque piensa que la ley laboral es un asco y todos tienen derecho a un trabajo digno. Le habría gustado votar a Izquierda Unida, pero tuvo que conformarse con Podemos después de que se unieran.

"Nosotros creemos que tienen derecho a casarse o a vivir en pareja, como cualquiera", asegura la especialista Allende López

Gloria trabaja en la tienda de Adidas de la Gran Vía de Madrid. Y Roberto en Special Olimpycs de la capital, donde entrena a chicos con discapacidad. Allende López piensa que el trabajo continúa siendo una gran traba. A veces las empresas generan beneficios jurídicos y fiscales, pero… ¿qué hay de los programas de formación? Para eso se necesitarían ayudas institucionales. Además, no todas las personas con discapacidad tienen la misma autonomía para realizar un trabajo.

Los talleres ocupacionales son importantes para que puedan aprender un oficio y cuando se consideran productivos pueden pasar a un centro especial de empleo, donde tienen un contrato y un sueldo. Stefan, por ejemplo, trabaja en uno de ellos como jardinero.

Pareja

Muchos de los campeones tienen pareja. Es el caso de Jesús y también de Sergio, que en el documental nos presenta a su novia. El sueño de ambos es poder estar juntos, y dicen que lucharán por conseguirlo, incluso hablan sin problema de la posibilidad de tener hijos. Pero los padres toman las relaciones de sus hijos con cautela. La madre de Gloria pidió consejo a un sexólogo porque sabía que era algo que no se podía obviar, pero necesitaba información.

“Hay mitos en torno a la discapacidad y a la pareja, tanto por exceso como por defecto”, continúa Allende López. “Muchas familias están ancladas en el sobreproteccionismo, pero nosotros creemos que tienen derecho a casarse o vivir en pareja, como cualquiera”.

Aficiones y autonomía

Gloria tiene tantas actividades diarias que a veces llega a casa agotada. Aprendió judo para poder defenderse y le gusta la tele, la música, cantar y salir con sus amigas hasta las ocho de la mañana. Eso sí, cambiaría la natación por más cursos de teatro, porque le ha cogido el gusto a eso de actuar.

"Ellos son positivos de verdad, y tienen muchas cosas que enseñarnos", afirma el director, Álvaro Longoria

A Stefan le encanta el cine de terror y su película favorita es ‘La noche de los muertos vivientes’, aunque su mayor sueño sería tener amigos, algo que le resulta muy difícil. A Fran le gusta jugar a los bolos y a Julio montar en bici y el ping pong.

Muchos de ellos viven en pisos tutelados, como Sergio, junto a 6 compañeros y 2 personas de apoyo. “Se han puesto en marcha nuevos modelos de vivienda”, dice Allende López. “Por ejemplo, estudiantes con pocos recursos que comparten pisos con otros chicos con discapacidad. Es una forma de equilibrio ideal”.

‘Ni distintos ni diferentes’ trata todas estas cuestiones, pero no desde un punto de vista didáctico o reivindicativo, como dice Álvaro Longoria, sino desde la más absoluta transparencia y lanzando un mensaje positivo. “Ellos son positivos de verdad, espontáneos, con muchas cosas que enseñarnos. Espero que, conociéndolos mejor, podamos entenderlos y aceptarlos como se merecen”.

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