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La modelo sudanesa Anok Yai.

La moda expía sus pecados (raciales)

Anok Yai capitanea la nueva generación de 'tops' racializadas que se abren paso en un sector con cuentas pendientes también con el acoso y la falta de diversidad de tallas, género y edad

Noelia Sastre

Nueva York, Londres, Milán, París. Los desfiles arrancan entre los rascacielos neoyorquinos el 6 de septiembre y acaban en la capital francesa el 3 de octubre. Por estas cuatro ciudades (Madrid adelantó sus fechas de septiembre a julio para no coincidir con la cita londinense) pasarán este mes miles de modelos, diseñadores, compradores, periodistas e invitados para presentar las colecciones de primavera-verano 2019. Como cada septiembre, veremos desfiles y novedades en medios y redes. Y quizá un cambio en una industria que intenta expiar sus pecados. De todos ellos (el sector tiene cuentas pendientes con la raza, la edad, las tallas, el acoso o la representación transgénero), la falta de diversidad racial es el pecado original, el más obvio, demostrado con solo ver un desfile o abrir una revista, pero también con estadísticas: las mismas que ahora reflejan más color en publicidad y pasarelas.

Según 'The Fashion Spot', el 84,7% de las modelos que protagonizaron campañas de moda en la primavera del 2015 eran blancas. En el 2016 fueron el 78,2%. Entonces solo el 8,3% de las maniquís eran negras, el 4% asiáticas y el 3,8% hispanas. Dos años después se han encontrado con la temporada con más diversidad racial hasta la fecha, cuando en la primavera del 2018 aparecieron modelos negras o asiáticas en el 34% de los anuncios. «Esa es la buena noticia. La mala es que todavía queda mucho por hacer», afirma la editora de esta web, Jennifer Davidson.

Adut Akech, modelo de familia refufiada de Sudán del Sur, es embajadora de Zara.

Lo mismo ocurre en las pasarelas. En el 2016 hubo presentaciones como las de Kanye West o Zac Posen en las que solo desfilaron mujeres de color. Pero todas las maniquís de Vetements o Balenciaga eran blancas, así que las mujeres tomaron calles, camisetas y bolsos con el hashtag #blackmodelsmatter (las modelos negras importan) para pedir que cuenten con ellas. En los desfiles de febrero del 2018, el 32,5% eran negras, frente al 17% en el 2015. Un gran avance para quienes llevan décadas pidiendo paso en un sector en el que la mismísima Naomi Campbell lo tuvo mucho más difícil que sus compañeras de aquella primera generación de 'top models'. 

Cuentas pendientes en Prada y 'Vogue'

Campbell fue la primera negra que apareció en la portada francesa de 'Vogue' en 1988 después de que Yves Saint Laurent amenazara con retirar su publicidad si se negaban a llevarla. Y en su libro confiesa: «Entendí desde muy pequeña lo que significaba ser negra. Tenía que ser el doble de buena que el resto». Ella fue también la última modelo negra que abrió un desfile de Prada en Milán en 1997, una firma criticada por su falta de diversidad. Han tenido que pasar 21 años para que la sudanesa Anok Yai hiciera historia por eso mismo, el 22 de febrero. 

Eniola Abioro nació en Nigeria, tiene 19 años y ha trabajado para Prada y Versace.

«Abrir el desfile de una de las casas de moda más importantes es un mensaje al mundo y en especial a las mujeres negras, cuya belleza merece ser celebrada», dice Yai en entrevista con 'Vogue'. La nueva estrella tiene 20 años, acaba de fichar como embajadora de Estée Lauder, ha sido imagen de la colaboración de Riccardo Tisci con Nike y protagoniza la última portada de 'I-D'. De padres sudaneses, nació en Egipto y ha crecido en EEUU, donde llegó como refugiada en el 2000, con solo 2 años. Su meteórico ascenso ha sido cosa de meses. Los que pasaron desde que un fotógrafo la vio un festival de música, publicó su imagen en Instagram y fichó por la agencia Next. «Tenía 150 seguidores que aquella noche se convirtieron en 30.000 y al día siguiente en 50.000». 

Entre las que más desfilan

Poco después firmó el contrato en exclusiva con Prada para esta temporada. «Cuando Naomi me felicitó me quedé alucinada. Siempre he querido ser como ella». Yai tiene claro que pertenece a la nueva generación de modelos que está cambiando la industria. Como su amiga Aube Jolicoeur, haitiana, o Shanelle Nyasiase, de Sudán del Sur (aunque nacida en Etiopía y criada en Kenia), ambas en el 'top ten' con más campañas de publicidad, junto a nombres como Gigi y Bella Hadid. Nyasiase fue una de las más vistas en la pasarela el pasado septiembre: hizo 43 desfiles. «Estoy aprendiendo mucho. Soy modelo, soy negra y la gente debe aceptarme», apunta desde la campaña de McQueen. 

Radhika Nair, de 27 años, fue la primera india en desfilar para Balenciaga.

Otra promesa es Naomi Chin Wing, de Trinidad y Tobago, que ha desfilado en exclusiva para Saint Laurent. La nigeriana Eniola Abioro ha trabajado con Prada, Versace y Altuzarra. Adut Akech, que llegó a Australia como refugiada desde Sudán del Sur, ha sido embajadora de Zara este verano (fotografiada por Steven Meisel); abrió el desfile crucero de Chanel y cerró el de alta costura escoltada por Karl Lagerfeld. Un privilegio solo reservado a las más importantes del momento. Akech, que debutó en un centro comercial de Adelaida en un desfile organizado por su tía, aprendió a escribir gracias a su hermana mayor, la única que podía ir a la escuela en el campo de refugiados. Ahora estudia Económicas a distancia. «En Nueva York los afroamericanos me paran por la calle y me dicen que ojalá su piel fuera como la mía. Es como el chocolate más puro», cuenta. 

Llevar sus propios productos

También de Sudán del Sur son Nyakim Gatwech y Nykhor Paul. Esta última se quejó en Instagram por tener que llevar sus propios productos a las sesiones de fotos «mientras las compañeras blancas solo tienen que sentarse y esperar a que las maquillen». Una queja repetida por Naomi Campbell a lo largo de los años: a estas alturas, no todos saben gestionar el pelo y la piel de las negras. 

Ting Chen, nacida en Pekín y de 25 años, ha trabajado para Jason Wu, Missoni y Carven.

Ahora tienen las redes sociales para alzar la voz en una profesión que durante décadas fue silenciosa: las mujeres solo podían ser vistas, nunca oídas. Y eso se traduce en denuncias como la del director de 'casting' James Scully contra sus colegas por maltratar a las modelos en Balenciaga o Hermès. O contra Lanvin por pedir que no le envíen «mujeres de color». Scully fue apoyado por famosas como Jourdan Dunn: «¡Gracias por contar la verdad!!». 

Racismo, abusos y sentirse vieja a los 25

El diario 'The New York Times' publicó el pasado septiembre un vídeo en el que un grupo de modelos habla de abusos, racismo y sentirse vieja a los 25. «Casi siempre soy la única negra en el set. Incluso en el edificio entero», apuntaba Precius Lee, de Atlanta. «Suelo ser la más exótica, la de la piel más oscura, una locura teniendo en cuenta que no se refleja lo que vemos en las calles», añadía Ashley B. Chew, de Chicago.

Y en este cambio de paradigma llegan rostros desde Asia como la pequinesa Ting Chen, que ha trabajado con Jason Wu, Missoni o Carven; la coreana Yoon Young Bae, descubierta en Instagram, o la india Radhika Nair: «La gente cree que este mundo es limitado, pero es un torbellino de diversidad», dice. «Cuando crecí solo estaban Naomi y Grace Jones. Ahora somos muchas y tenemos una gran responsabilidad. Esto va despacio, pero está pasando», concluye Anok Yai. 

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