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¡Salvemos el mar!

CANTO A LA PRESERVACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

¡Salvemos el mar!

El actor Arnold Schwarzenegger pone voz a un documental pilotado por la familia Cousteau que pretende sensibilizar sobre la urgente necesidad de conservar nuestras aguas

Nando Salvà

Echamos tanta basura al mar –ocho millones de toneladas al año, dice Greenpeace–, que en pleno Océano Pacífico se ha formado una isla de desechos plásticos que ya mide más que las extensiones de Francia, Alemania y España juntas; tanta basura que miles de ejemplares de fauna marina mueren a causa de ella: hace solo unos días, 80 bolsas de plástico fueron extraídas del estómago de una ballena que acababa de morir en el sur de Tailandia tras vómitos y convulsiones. No está de más, en otras palabras, que se nos urja a dejar de convertir nuestras aguas en un vertedero. 

Jean-Michel Cousteau, de 80 años, y sus hijos, Fabien, de 50, y Céline, de 46.

Sin duda ese es uno de los principales objetivos de 'Las maravillas del mar', el documental que este próximo viernes llega a la cartelera y que tiene entre sus principales responsables a un actor cuyos actos desde el otro lado de la pantalla nunca se han caracterizado precisamente por el respeto al entorno: Arnold Schwarzenegger. «Cuando era joven jamás pensé que algún día haría una película sobre el medio ambiente, pero así es la vida», comentaba el que fuera héroe del cine de acción durante el pasado Festival de San Sebastián. «Durante buena parte de mi carrera lo más importante para mí era la salud de mi propio cuerpo; pero ahora soy más sabio, y sé que importa la salud del planeta». 

Cerebro creativo

El que fuera gobernador del estado de California ha coproducido la película y le presta su voz en calidad de narrador. Pero en todo caso el cerebro creativo tras ella tiene otro apellido, igualmente célebre. Jean-Michel Cousteau es el primogénito del famoso explorador marino y divulgador científico Jacques Cousteau; y tanto él como sus propios hijos, Fabien y Céline, se han pasado la vida siguiendo los pasos del patriarca. Mientras los contempla cruzar el Pacífico entre Fiyi y Bahamas, Las maravillas del mar utiliza el formato 3D para capturar la majestuosa belleza del fondo del mar y entrar en contacto con especies de los tamaños, formas y colores más diversos. 

 

Imágenes inéditas

«Gracias a las nuevas tecnologías, ahora podemos mostrar al público imágenes que yo, a lo largo de mis siete décadas como buceador, nunca antes tuve acceso a verlas a simple vista», asegura Jean-Michel Cousteau. Gracias a esas cámaras subacuáticas casi podemos tocarles la piel al pez león, al tiburón martillo, a las rémoras y a los gobios; zigzagueamos entre tentáculos para observar cómo las anémonas florecen, las tortugas nadan a velocidad de crucero y almejas gigantes expulsan nubes de arena hacia las aguas cristalinas. «Mi padre solía decir, ‘la gente protege aquello que ama’, y yo le preguntaba una y otra vez: ‘Pero, ¿cómo vas a amar algo que no entiendes?’», recuerda Cousteau, que junto al codirector Jean-Jacques Mantello ha tardado cinco años en completar la película. «Los científicos tan solo hemos explorado el 5% o el 6% de las aguas superficiales del océano, pero durante años hemos sido incapaces de saber nada de los cientos de miles de especies que habitan las profundidades. Ahora, afortunadamente, ya podemos».

Contra los escépticos

Además de ofrecer un deslumbrante espectáculo visual, la intención es insistir en que la existencia de toda esa vida resulta absolutamente esencial; en que, aunque el mar quizá estaría mejor sin el hombre, sin el mar el hombre no es nada. «El plancton de los océanos genera la mitad del oxígeno que respiramos y, por tanto, sin un mar limpio no puede haber vida en la tierra», advierte Cousteau. «La pesca excesiva, la acidificación y sobre todo el vertido de desechos son una amenaza para la vida submarina y por lo tanto para la humanidad». Es algo que hasta un niño podría entender, pero eso no impide que líderes políticos como Donald Trump abanderen el escepticismo respecto al medio ambiente. 

Imagen de una langosta que aparece en 'Las maravillas del mar'.

«El vertido de desechos es una amenaza para la vida submarina y, por tanto, para la humanidad», advierte Jean- Michel Cousteau 

«Creo que en California hemos demostrado que es posible proteger el medio ambiente, reducir los gases invernadero, promover el uso de vehículos con combustibles alternativos y en general adoptar actitudes más verdes», asegura Schwarzenegger. «En todo caso, la protección del planeta no debería considerarse una cuestión política: no existe un agua con calidad republicana y otra con calidad demócrata, todos bebemos la misma. En última instancia, es una cuestión de las personas. La pregunta que cada uno de nosotros debe hacerse cada día es: ¿estoy haciendo lo suficiente?».  

Una vida en el agua

Jean-Michel Cousteau se sumergió por primera vez en los océanos en 1945 y podría decirse que ya nunca más salió de ellos. Desde entonces, acompañó a su padre en sus sucesivas aventuras a bordo del mítico 'Calypso'; y desde de la muerte aquel, en el año 1997, se ha dedicado a mantener vivo el legado y ampliarlo. Ya sea haciendo campaña en favor del Acuerdo de París o presionando a las autoridades de Japón para intentar detener el tratamiento abusivo de las ballenas, o produciendo películas como 'Las maravillas del mar', el explorador francés ha demostrado un compromiso con la causa ecologista que, asegura, no hace más que aumentar día a día. «Llevo buceando desde que tenía siete años, y tengo intención de seguir al menos hasta que cumpla 107. Hay mucho trabajo por hacer, así que más nos vale dejar de perder el tiempo antes de que sea demasiado tarde», zanja Jean-Michel Cousteau. 
 

Temas: Cine

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