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El misterio de la mujer muerta al pie de una escalera

SERIE DE CULTO EN NETFLIX

El misterio de la mujer muerta al pie de una escalera

¿Mató Michael Peterson a su esposa? ¿O fue un accidente? 'The staircase' busca respuestas

Juan Manuel Freire

La fiebre por los relatos de crímenes reales disparada hace cuatro años con el podcast 'Serial' no cesa. En el 2015, la serie 'The jinx' prorrogó la tendencia en televisión, apostando por la creatividad visual y la sofisticación. De esto último andaba menos sobrada 'Making a murderer', también estrenada hace tres años, pero el material de base era tan fascinante que poco importaba. La nueva serie, quizá, más comentada del 2018 no es de ficción, sino una exploración documental de la secta de Baghwan Shree Rajneesh: también fascinante 'Wild wild country', cuya verdadera protagonista, Sheela, mano derecha del gurú, fue la estrella del último festival Primera Persona.

'Serial', sea como sea, no lo inventó todo. Hace ya más de medio siglo, Truman Capote estableció las bases del 'true crime' con 'A sangre fría'. Y en el 2004 ya hubo una serie que causó sensación allí donde pudo verse: 'The staircase', creada por el director Jean-Xavier De Lestrade para Canal+. En ella (cuidado, no sigan leyendo si quieren acercarse a la historia sin información previa), De Lestrade seguía el caso de Michael Peterson, un escritor acusado, juzgado y finalmente condenado por el asesinato de su mujer, la ejecutiva de telecomunicaciones Kathleen Peterson (en la fotografía de arriba, junto a su marido y su familia).

La historia no acabó entonces, sino que los giros siguieron a lo largo de la década siguiente. En el 2012 llegó 'The staircase: Last chance', secuela de dos episodios sobre la lucha de Peterson por un nuevo juicio. Y el próximo viernes, día 8, llega a Netflix (además de, en principio, los diez capítulos anteriores) una nueva miniserie de tres entregas sobre la vida del novelista fuera de prisión. Acabó siendo liberado, para sorpresa y enojo de quienes todavía dudan de su inocencia, que no son pocos.

Esta segunda secuela llega precedida de un estreno estelar en el festival de Tribeca, cofundado por Robert De Niro, quien recomendó la serie en una previa del festival para 'The New York Times'; a su lado, pequeños asuntos como 'La lista de Schindler' y la versión restaurada de 'El precio del poder'. De los capítulos originales afirmaba: "Simplemente, necesitas saber qué pasó". Cuánta razón, Bob. Lástima que quizá nunca sepamos la verdad.

Un crimen sin respuesta

El título de la serie hace referencia a la escalera de la mansión de Durham (Carolina Del Norte) donde Kathleen Peterson vivió sus últimos segundos de vida el 9 diciembre del 2001. No se sabe del todo bien (no, no todavía) si la causa de su muerte fue una complicada caída o algo peor. Algunas heridas en la cabeza eran sospechosas, pero no había arma del crimen, ni motivo aparente.

Bueno, tanto la policía como el fiscal del distrito sí creyeron ver un motivo en la bisexualidad de Michael Peterson, quien había contactado secretamente con un prostituto y guardaba porno gay en su ordenador. ¿Había descubierto ella las inclinaciones de su marido y se había desatado la tormenta? Según el escritor, su esposa conocía su orientación sexual y eso no había sido un impedimento para la armonía conyugal.   

La policía y el fiscal creyeron ver un motivo para el asesinato en la bisexualidad del marido

Antes de abordar 'The staircase', De Lestrade había ganado el Oscar al mejor documental por 'Un coupable idéal', sobre un adolescente negro falsamente acusado de asesinato. Aquí veía otra muestra de discriminación, en este caso basada en la sexualidad. Todavía no está claro si Peterson mató o no a su esposa, pero De Lestrade siempre ha visto claro que el escritor no tuvo un (primer) juicio justo.

Según el director, si Peterson no hubiera sido bisexual, el caso no habría llegado tan lejos. "Podía ser –dijo en la revista 'TV Week' en el 2006– una historia de exclusión, de segregación". El juicio dejó a la vista del público todas sus intimidades sexuales, aunque no hubiera pruebas concluyentes de que esa parte de su vida, de su persona, condujera de algún modo al crimen. Dice su hija adoptiva Martha en un momento de la serie original: "Pueden coger toda tu vida, sacar de contexto todo lo que has hecho, y ponerlo en un póster y traer a gente para que hable de ello y que los expertos comenten. Es muy desagradable".

Un acceso sin precedentes

Los creadores de 'Serial' han reconocido la influencia de 'The staircase' a la hora de contar el asesinato de Hae Min Lee y la historia de Adnan Syed. También contiene su ADN 'Making a murderer', concentrada como ella en mostrar todos los detalles, incluso los más triviales, de un juicio de alto perfil.

Al acabar el rodaje, De Lestrade y su equipo habían amasado más de 600 horas de material, incluyendo entrevistas al círculo íntimo de los Peterson (sus hijos Todd y Clay, de un matrimonio anterior, y las adoptadas Martha y Margaret, en particular) y un seguimiento cercano de la defensa de Peterson en el camino hacia el juicio. El acusado no se anduvo con tonterías en su intento de escapar de las rejas: pagó una fianza inicial de casi un millón de dólares y se gastó una fortuna en un equipo de defensa liderado por el carismático David Rudolf, estrella de la serie, con permiso de Henry Lee, el científico forense que saltó a la fama con casos también integrados en la cultura popular y objeto de series o películas como el de O. J. Simpson; el crimen de la azafata de Pan Am y la trituradora de madera que inspiró 'Fargo', o el asesinato de la reina de la belleza infantil JonBénet Ramsey.

La sombra de la duda

Rudolf apenas deja de sufrir un momento durante la serie. Está consternado por las decisiones de la fiscalía y también por giros que complican su trabajo, como ese que le lleva a mirar a cámara en el tercer episodio para decir: "Hala, ahora tenéis una serie mejor".

Se reveló, en medio del proceso, que una amiga del acusado había fallecido de forma muy parecida

Se refiere a la revelación por televisión de un precedente inquietante en la saga de los Peterson: 17 años antes, en Alemania, otra mujer cercana a Peterson, Elizabeth Ratliff, amiga de la familia, había sido hallada muerta a los pies de una escalera. Elizabeth era, para más señas, la madre biológica de Martha y Margaret Peterson. Es decir, las hermanas podrían haber visto a sus dos madres morir del mismo modo a manos de la misma persona. Pero ellas creen a Michael.

Una de las razones por la que el espectador puede dudar de la culpabilidad de Mike Peterson es, precisamente, esta fe ciega de sus hijas. Pero algunos giros se obstinan también en oscurecer la figura del escritor. Lo que parece menos clara es la teoría de un vecino y abogado: el culpable de todo esto fue, en realidad, un búho que se coló en la mansión.

Coletazos infinitos

"Netflix, nadie quiere ver cuatro documentales sobre el mismo asesinato", decía la humorista Michelle Wolf en la primera entrega de su nuevo programa en, precisamente, Netflix. "La mató el marido. ¡A otra cosa!".

Pero no todo el mundo lo tiene tan claro, de ahí que tantos quieran seguir sabiendo, seguir siguiendo a Peterson, incluso en su vida fuera de prisión, que es en lo que se concentra la nueva entrega. El supuesto criminal consiguió ser libre acogiéndose a la declaración Alford, según la cual uno mantiene su inocencia a la vez que reconoce suficientes pruebas para una condena. Fue la misma rara estrategia legal seguida por… Sheela.

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