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Xavier Aragay: "Un maestro es un experto en la vida, no en el conocimiento"

Xavier Aragay: "Un maestro es un experto en la vida, no en el conocimiento"

El consultor en innovación educativa propone que la construcción del proyecto personal de los alumnos sea la base de la organización escolar

Albert Sáez

Xavier Aragay es experto en transformación digital... de las escuelas. Ha identificado mejor que nadie el fenómeno: lo digital no es una tecnología sino una mentalidad que impacta en el corazón de la educación. Publica 'Reimaginando la educación. 21 claves para transformar la escuela' (Paidós).

Visitar uno de los centros educativos que participan en el programa Horizonte 2020 de Jesuïtes de Catalunya es entrar en un universo transgresor: aulas sin tarima y sin pizarra, exposiciones temporales en los pasillos, gradas en lugar de pupitres, mesas modulares sin espacio para el profesor, alumnos trabajando solos sin ningún adulto a su lado,... La escuela lucha por hacerse un lugar entre las pantallas de los adolescentes actuales. Sabe que tiene que cambiar, pero demasiado a menudo no sabe cómo. Aragay ha recogido su experiencia en ese programa para expandirla  a través de su consultora, Reimagine Education Lab.

 

¿Cuál es la clave de las 21 claves que usted propone para reimaginar la educación? 

Ha llegado el momento de poner a la persona en el centro del proceso de enseñar y de aprender. El modelo educativo que tenemos es tributario del siglo XIX. La idea de un señor que lo sabe todo y enseña a un alumno que no sabe nada nació en la época del enciclopedismo y  se centra en el currículum, en los contenidos. Se basaba en pensar que por arte de magia, teniendo  a un chico o una chica en la escuela durante quince años,  se conseguía llenarle la cabeza de todas las cosas que le servían para no tener que volver a aprender jamás. Esto ha entrado en crisis, estamos en una sociedad que cambia muy rápidamente y en la que lo más importante en el proceso educativo es que seamos capaces de hacer que la persona saque aquello que lleva dentro, se estructure... Aprender cosas es una excusa para construir algo, porque la mitad de lo que enseñamos a un chico o chica quedará obsoleto. La idea principal es poner a la persona en el centro y asegurarnos de que un chico o una chica que se pasa quince años en la escuela, como mínimo, descubre quién es, para qué sirve, cómo se relaciona con los demás, cuál es su proyecto. Porque desgraciadamente esto es lo que nos encontramos hoy que los jóvenes no tienen. Aprender sirve para construir personas.

"Ha llegado el momento de poner a la persona en el centro del proceso educativo, aprender es contruir un proyecto"

"El error es pensar que se senseña y se aprende siempre de la misma manera, la escuela sigue anclada en el siglo XIX" 

 

 

 

¿Cuál es la palanca para conseguir este cambio? ¿Qué es lo que desencadena que una escuela se convierta en una escuela innovadora? 

Lo básico es reimaginar. Los ingredientes están, es como si quisiéramos deconstruir la tortilla de patatas y volverla a hacer. Tenemos metros cuadrados, metodologías,  materiales, profesores, padres, madres, unas familias que confían y  que quieren llevar a los niños a la escuela, pero todo esto lo tenemos que combinar de otra manera. El error es pensar que se enseña y se aprende siempre de la misma manera. Podemos poner a los profesores de otra manera, agrupar a los alumnos de otra manera y no por la edad de nacimiento, podemos hacer que los alumnos expresen sus intereses, podemos hacer que sean ellos los verdaderos protagonistas, que aprendan haciendo. Solo hay una cosa que muy importante: cambiar los marcos mentales, cambiar las visiones, cambiar la mirada.

 

¿Y eso cómo se concreta? 

Cuando me preguntan qué quiero decir pongo un ejemplo muy claro: si vas a hablar con una maestra de niños de tres años, al observar cómo trabaja no te queda ninguna duda de que ella ve a las personas que tiene delante. Si te vas a una clase de ESO, con chavales de 14 años, el profesor solo ve matemáticas, historia, inglés, no ve al chaval, ha perdido la perspectiva de que lo importante no es que el chaval aprenda cosas, sino que estructure su mente. La escuela tiene una inercia muy grande que le viene del siglo XX y no ha entrado en el siglo XXI. Hablamos de escuelas, pero también podemos hablar de universidades. Porque al menos la escuela hoy tiene la inquietud del cambio y quiere innovar. La universidad, no y le viene un tsunami muy importante.

 

¿Los maestros están quemados?

Creo de verdad que no. Al maestro lo que le quema es pensar que, por un lado, hay una sociedad que opina sobre educación, que todo el mundo tiene la solución, pero después como tal sociedad no está dispuesta a poner los recursos para que las cosas se puedan hacer. Lo que le quema es que haya políticos que en 40 años han hecho seis leyes de educación y no han escuchado nunca al que está en el aula. Y la tercera razón que le quema es que en los últimos años se han reducido mucho los recursos y la escuela aguanta por una especie de tracción sanguínea basada en una vocación increíble que tienen nuestros maestros y profesores, las escuelas tienen gente con vocación, con ganas, que lo da todo y muchas veces las escuelas aguantan por eso.

"Los padres, deben volver a entrar en las aulas, no para exigir sino para construir, ahora son útiles para los proyectos" 

"Lo que quema a los maestros es que los políticos hayan hecho seis leyes en 40 años sin escuchar nunca los que están en el aula"

 

Pero se sienten amenazados: por la televisión, por los móviles, por los padres… porque los padres tienen una actitud más de clientes… ¿Por qué los maestros tienen esta relación tan complicada con su entorno?

Internet es una amenaza porque les ha robado la exclusividad del saber. Eso intranquiliza. Mi propuesta es que el maestro cambie el foco, que deje de mirar los contenidos -que cada vez serán más relativos, que cada vez serán más fáciles de encontrar- y ponga el foco en ayudar al alumno a constituirse como persona, a crecer, a saber aprender a aprender, a saber buscar información, a saber relacionarse con los otros, a saber trabajar en equipo, a sacar la creatividad  y la curiosidad que llevan dentro. Los maestros que pueden ofrecer esta nueva mirada dejan de sentirse amenazados, se entusiasman porque ven que aquí no podrá sustituirlos nadie.

 

¿Cómo definiría entonces el papel del maestro?

Como aquella persona que es experta en la vida, no en el conocimiento, porque le será muy difícil mantenerse experto en el conocimiento puesto que avanza muy deprisa. Es el experto en la vida que se convierte en referente para el alumno porque se muestra como tal, como persona, con sus defectos y sus virtudes, porque no tiene que hacer ver que lo sabe todo porque es imposible. Entonces acompaña a los alumnos en la búsqueda de conocimiento, en la crítica del conocimiento al tener más experiencia. Al final, cada alumno aprende de una manera diferente. El maestro debe tener vocación, debe saber transmitir vitalidad.

 

¿Qué papel deben tener los padres en esta escuela renovada?

 En el método clásico de la educación, los padres y las madres fueron expulsados del proceso de enseñar y aprender con la excusa de que no sabían dar clases y por lo tanto no tenían que entrar en las aulas. Cuando cambias el método, con pedagogías activas y el alumno aprende haciendo proyectos que acaban en una exposición, en un musical, en una obra de teatro…,  entonces los padres tienen aficiones, conocimientos, experiencias, contactos que son muy útiles para desarrollar esos proyectos. Los padres pueden volver a entrar en la escuela, no para exigir sino para construir.

 

¿Y la administración?

La administración debe dejar de pensar que la educación cambiará porque haga una nueva norma, es propio del siglo XX. La administración debe empezar a acostumbrarse a poner marcos, a marcar líneas y a dar confianza. Marco, líneas y animar, incentivar la innovación, el cambio, dar autonomía a los centros para que hagan sus proyectos educativos  y después observar, analizar, evaluar… Ya ha pasado la época de hacer normas para  que todo el mundo las cumpla.

 

¿Hablamos de una escuela sin libros de texto? 

Libros de todo tipo. La idea de que para estudiar una asignatura necesito un libro de texto está superada. Ahora bien, aparecen otras oportunidades  para las editoriales de libros. Lo que necesitamos son bases de datos semiestructuradas en las que los profesores puedan encontrar fácilmente las combinaciones que necesitan para construir retos de forma más fácil.

"La culpa de la distracción, no es el móvil sino que en las clases lo único que haya que hacer es escuchar al profesor"

 

Las aulas, ¿Cómo deben ser? 

La educación la hacemos con aulas y sin aulas. El comedor, el pasillo, la calle, el parque y el aula es donde desarrollamos nuestro proceso de enseñar y aprender, de manera que el aula se ha de reestructurar totalmente. No es lo mismo una aula en la que el profesor explica y los alumnos escuchan, que una aula donde hacemos y deshacemos grupos, nos juntamos o no, proyectamos pero también necesitamos que las paredes sean blancas y podamos escribir... La escuela que se diseñó  en el siglo de la industrialización, un pasillo con aulas a lado y lado queda a atrás. La escuela acabará siendo una especie de contenedor con muchos espacios, que quizás seguiremos llamando aulas, pero que no se parecerán en nada a las aulas.

 

La tecnología ¿distrae a los alumnos o es el epicentro de la nueva escuela?

Distrae si lo que tienes que hacer es escuchar a un profesor que habla, pero es que hay profesores que hablan mucho, algunos muy bien, quizás uno de cada diez te atraen, y escuchar cansa, y al cabo de diez minutos -que es tiempo que la neurociencia dice que es el máximo que puedes escuchar con atención-, si tienes un móvil te distraes, pero la culpa no es del móvil sino de que no se está trabajando bien.

 

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