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Berlusconi y Lario: el divorcio de nunca acabar

El exprimer ministro italiano y su exesposa batallan por una pensión de manutención de 1,4 millones de euros mensuales

Irene Savio

"Sabía que no te habías casado conmigo por amor", se leía en una de las últimas viñetas que han inspirado en la prensa Silvio Berlusconi Veronica Lario, en la que también se veía a la pareja disputándose una bolsa llena de dinero. Hace tiempo que cayó el telón sobre la vida matrimonial de esta antigua actriz y el controvertido exprimer ministro italiano, después de 19 largos años (1990-2009) de casados, pero el epílogo que está escribiendo la batalla judicial entre "el dragón" –como lo llegó a llamar ella en alguna ocasión, indignada por las andanzas extraconyugales del político, de 81 años– y esta mujer de 61 es público y muy ácido. 

"Veronica no se rinde", titulaban esta semana los diarios italianos, incluso los más serios, exaltados por el tono que ha ido adquiriendo la pelea por el divorcio. En esta ocasión, la noticia era que Veronica no ha aceptado el fallo de los jueces del Tribunal de Apelación de Milán, que en noviembre establecieron que la mujer no tiene derecho a una pensión de manutención ("al ser económicamente autónoma", escribieron). La cifra en disputa son los 1,4 millones de euros al mes que el tribunal de primera instancia había impuesto a Berlusconi como pensión y que los abogados del político luchan por no pagar.

Un matrimonio de "fábula"

Según han contratacado los abogados de Lario, ella abandonó "su exitosa carrera como actriz para dedicarse por completo a las tareas del hogar y a la educación de sus tres hijos, BarbaraEleonora y Luigi". La decisión de Veronica, a petición de su entonces marido, aportó a Berlusconi la posibilidad de vender "la imagen de familia feliz que con tanta frecuencia explotó" en sus campañas políticas, aseguran los letrados. El hecho, añaden los abogados en su apelación ante el Tribunal Supremo, es que Berlusconi pudo continuar "con total libertad" con “sus labores empresariales y políticas”.

Todo ha sido posible, a la vez que increíble, en la unión de Lario y Berlusconi. En 1990, su boda fue calificada de "fábula italiana" por la revista 'Sorrisi e Canzoni', de la cual él era dueño. Y el libro 'Una historia italiana', de 125 páginas y con fotos de la familia, incluso fue enviado en el 2001 a todos los votantes italianos, con motivo de la campaña electoral de ese año. "Veronica, el gran amor", aparecía escrito sobre una fotografía de Lario con dos de sus tres hijos. 

Enamorado de una treinteañera

Fue entonces, sin embargo, cuando Berlusconi empezó a mostrarse al mundo en medio de un vaivén de jóvenes mujeres que iban y venían de sus mansiones, y muchas de las cuales luego acababan de candidatas en las citas electorales. Poco a poco, el político, cuyo rostro empezó a consumirse, se dormía en los desfiles militares, en el Parlamento, en las cumbres internacionales. “Que sus amigos lo ayuden”, había pedido entonces Lario. "He soportado con respeto y discreción los inevitables contrastes y momentos dolorosos que una relación larga comporta”, le escribió Lario en el 2007. Pero su comportamiento, añadía, se había vuelto "lesivo" contra su "dignidad” y le exigió disculpas públicas por coquetear a la luz del día con otras mujeres. Fue entonces la gota que hizo rebosar el vaso en lo referente a su marido, hoy de 81 años y emparejado con una joven napolitana, Francesca Pascale, medio siglo más joven que él.

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