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Frances McDormand, una 'outsider' en Hollywood

Su papel de madre coraje en 'Tres anuncios en las afueras' le ha valido el Globo de Oro y camina firme a las nominaciones a los Oscar

Beatriz Martínez

"Las mujeres de esta sala no estamos aquí por la comida, sino por nuestro trabajo", decía Frances McDormand al recoger el Globo de Oro a la mejor actriz dramática por 'Tres anuncios en las afueras', la película gracias a la que ha regresado con fuerza a la actualidad cinematográfica después de un tiempo alejada de las cámaras.

  

Y es que a la intérprete no le ha hecho falta que se pusiera de moda el feminismo en Hollywood porque siempre lo ha llevado en las venas. No solo eso, sino que también lo ha aplicado a buena parte de los personajes que ha interpretado a lo largo de su carrera: mujeres fuertes, con una dignidad a prueba de bombas, luchadoras y contestatarias, con la valentía suficiente de poner a cualquier hombre en su sitio con solo una mirada, como hace en su último trabajo, en el que interpreta a una madre coraje que lucha contra todas las estructuras de poder de su pequeña comunidad para que el crimen de su hija no quede impune.

Nació en Gibson City, Illinois, con el nombre de Cynthia, pero su familia adoptiva (que pertenecía a una congregación presbiteriana, los Discípulos de Cristo) la rebautizó como Frances, aunque ella prefiere que sus seres más cercanos la llamen Fran. Reconoce que no era una alumna muy brillante, pero adoraba los libros. A los 14 años descubrió a Shakespeare y el bardo inoculó el veneno del teatro en sus venas para siempre. Por eso lo tuvo claro a la hora de estudiar arte dramático en la universidad, culminando sus estudios en Yale.

Joel Coen, director y marido

En 1982 conoció a los hermanos Coen, Joel y Ethan, que le ofrecieron el papel protagonista en su ópera prima, que se titularía 'Sangre fría', una película de cine negro en la que los cineastas debutantes querían homenajear el cine negro desde su particular perspectiva. Dos años más tarde, Frances se casó con Joel. En la actualidad, son una de las parejas más longevas de la industria de Hollywood. Y para completar la familia, Frances quiso adoptar a un niño paraguayo, Pedro Coen McDormand, que se ha convertido en un veinteañero al que le gusta enseñar sus músculos en Instagram. Una imagen completamente alejada de la austeridad de la que siempre ha hecho gala la pareja.

Pedro Coen McDormand, el hijo adopotivo de Frances. / BRENDAN MCDERMID (REUTERS)

Con la cara lavada

Frances McDormand siempre le ha gustado permanecer fuera del foco de atención. Es una auténtica 'outsider' dentro del sistema. Eso se traduce en que no está dispuesta a entrar en la rueda de imposiciones que Hollywood exige a sus actrices, sobre todo si rebasan la barrera de los 40 años. Y por eso es de la pocas 'celebrities' capaces de hacer una alfombra roja con la cara lavada. A ella, lo de pasar por un quirófano para quitarse años le parece una aberración. En alguna ocasión ha declarado que ha de morderse la lengua cuando alguien de su profesión recurre a la cirugía estética para aparentar menos edad porque le entran ganas de decírselo a la cara.

Lo de pasar por quirófano para quitarse años le parece una auténtica aberración

No quiere que nadie la considere una estrella. Le gusta decir que pertenece a la clase trabajadora de su país. Por eso, no siempre ha necesitado estar en primera línea. Como ella dice, se encuentra cómoda en los márgenes de la profesión.

Se labró parte de su prestigio como actriz secundaria, pero cuando lograba un buen papel como protagonista, su carisma eclipsaba casi todo, como ocurrió en 'Agenda oculta', de Ken Loach. Ha trabajado con directores míticos como Robert Altman en 'Vidas cruzadas', y con iconos de la modernidad como Wes Anderson, en 'Moonrise Kingdom'.

  

Y llegó 'Fargo'

Aunque resulta inevitable que su carrera se identifique en buena parte con la de su marido Joel y su cuñado Ethan, ya que aparece en buena parte de su filmografía. Pero hay un papel indispensable en su trayectoria, el de la agente embarazada Marge en 'Fargo', gracias al que se convirtió en un rostro popular. Algo que precisamente no le hace demasiada gracia, ya que detesta que le pidan autógrafos.

McDormand prefiere ir a lo suyo. No es que se prodigue mucho por la pantalla, pero cuando lo hace, no da puntada sin hilo. En el 2011 representó la obra de teatro 'Good people' y gracias a su interpretación, ganó el premio Tony. Y en el 2014 produjo la adaptación del Pulitzer de Elizabetz Strout 'Olive Kitteridge' y se llevó a casa el Emmy. Así que es de las pocas actrices que han alcanzado la 'Triple Corona' de la actuación, entre las que se encuentran grandes damas como Vanessa Redgrave o Maggie Smith.

  

Ahora, gracias a 'Tres anuncios a las afueras', podemos disfrutar de su garra y su personalidad. Dice que su personaje es una mezcla entre John Wayne y Marlon Brandon. Pero en realidad, es cien por cien Frances McDormand. Puro carácter.

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