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A Mariah Carey le mola la Navidad

PERFIL

A Mariah Carey le mola la Navidad

A la autora de 'All I want for Christmas is you', el villancico estrella de los centros comerciales, estas fiestas le salen rentables

Ramón de España

¿Sabían ustedes que Mariah Carey (Long Island, Nueva York, 1970) disfruta de un registro vocal de cinco octavas? ¿Sabían que su estilo canoro ha sido descrito como melismático? Yo no. De hecho, he tenido que consultar el diccionario para averiguar que melismático viene del griego melisma y consiste en la habilidad para subir o bajar el tono de la voz en la sílaba de una canción. Lo cual explica sus gorgoritos y puede que hasta los de Shakira. Hay que ver las cosas que descubre uno con un simple vistazo a un librote gordo, ¿verdad?

Antes de enterarme de lo de las cinco octavas y el melisma, Mariah Carey me parecía, simplemente, una pelmaza descomunal cuya aparición me obligaba a cambiar de canal de televisión o de emisora de radio, lo cual no era óbice para que la considerase también una gran trabajadora de lo suyo. Es indudable que esta mujer se lo ha currado para llegar a lo más alto, y que su influencia sobre las concursantes de 'Operación Triunfo', 'La Voz' y programas por el estilo es tan intensa como continuada: entre ella y la difunta Whitney Huston impusieron un estilo vocal, probablemente melismático, que pasaba del susurro al berrido en nanosegundos y que causó una profunda impresión en cientos de aspirantes a estrella de la canción. Personalmente, ese estilo siempre se me antojó melodramático y exhibicionista, destinado a forzar el aplauso más que a solicitarlo amablemente, pero su eficacia está fuera de toda duda, como bien sabemos todos los que hemos sido sometidos a la escucha de 70 versiones distintas de 'I Will always love you'. Carey y Huston, por cierto, unieron sus gorgoritos en el dueto 'When you believe' (1998), perteneciente a la película 'El príncipe de Egipto'.

200 millones de discos

La nominación de Mariah a los Globos de Oro por su canción 'The star', de la película 'Se armó el belén', es el último reconocimiento concedido a la chica de Huntington, Long Island, de la que hay que decir que cuenta en su haber con cinco premios Grammy, 21 World Music Awards, 11 American Music Awards y 14 galardones de la revista 'Billboard'. No contenta con eso, lleva despachados unos 200 millones de discos, y en Estados Unidos es la tercera superventas local, solo superada por Madonna y Barbra Streisand.

  

Su infancia no fue muy alegre. Su madre, Patricia Hickey, de origen irlandés, excantante de opera y profesora de canto, y su padre, Alfred Carey, ingeniero aeronáutico de procedencia venezolana y raza negra, se divorciaron cuando la niña tenía tres años. Parece que en su barrio abundaban los racistas, y la cantante asegura que, entre las muchas muestras de hostilidad que recibieron, figuran en lugar destacado el envenenamiento del perro de la familia y el incendio provocado de su automóvil. La vocación de Mariah, eso sí, encontró en su madre una eficaz colaboradora, financiando todas las clases de canto que hicieran falta y animándola a emprender una carrera musical.

  

Su influjo sobre concursantes de ‘OT’ y ‘La Voz’, y programas similares, es intenso 
y continuado

A finales de los ochenta, Mariah se había trasladado a Manhattan y le hacía coros a la cantante puertorriqueña Brenda K. Starr. Fue ésta quien le presentó en una fiesta a Tommy Mottola, mandamás de Columbia Records, quien flipó con una maquetilla de nuestra heroína y enseguida le ofreció grabar el que sería su primer álbum, titulado, sencillamente, 'Mariah Carey' (en 1993 se casaría con ella, aunque el divorcio llegaría cuatro años después, en 1997). A partir de ahí, la cosa fue rodada y Mariah se lanzó a publicar disco tras disco: 'Emotions' (1991), 'Music box' (1993), 'Merry Christmas' (1994) –que incluía su exitazo navideño 'All I want for Christmas is you' y que no tiene nada que ver con el desquiciado disco de villancicos de Bob Dylan, que es una de las cosas más perversas jamás grabadas: a Mariah le mola de verdad la Navidad–, 'Daydream' (1995), 'Butterfly' (1997)…

Berridos y susurros

Con el divorcio de Mottola llegó también el cambio de compañía discográfica, aunque el contrato con Island no acabó muy bien que digamos. Y es que hasta en la vida perfecta de Mariah Carey hay decisiones que salen caras. En su caso fue la de actuar en la película 'Glitter' (2001), que unió a la rechifla de la crítica el desinterés del público. En el 2009, eso sí, nuestra amiga vivió una cierta redención cinematográfica al participar en 'Precious', a la que los críticos colmaron de elogios. Desde entonces, por si acaso, Mariah no se ha dejado ver en la gran pantalla, pero sus berridos y susurros siguen siendo tan eficaces y comerciales como siempre.