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SEIS HISTORIAS POR CUENTA PROPIA

"El sistema actual solo favorece el empobrecimiento del autónomo"

Carme Escales

Marta Pastor y Òscar Torregrossa. / LYDIA CAZORLA Y MIQUEL LLONCH

Un trabajador, una empresa. En Catalunya, más de medio millón de profesionales trabajan por cuenta propia y conforman un sector diverso tanto en perfiles como en ingresos que bascula entre la libertad y la precariedad y que está en expansión debido a las pocos oportunidades que brinda el mercado laboral y a la tendencia de las empresas de externalizar la ocupación. Aquí, seis historias que trabajadores que ayudan a poner las coordenadas al fenómeno.

MARTA PASTOR Y ÒSCAR TORREGROSSA

Artesanos

Marta Pastor renunció a su antiguo empleo como productora cinematográfica para buscar trabajo en un sector más estable. Sin embargo, en plena crisis, no lo encontró. Había empezado a hacer collares para sus amigas, y muchas personas de su entorno, al verlos, le encargaban uno. Como no salía trabajo, dedicó cada vez más tiempo en hacer colgantes.

Un día le ofrecieron una producción de cine. "Firmé el contrato, pero volví a casa llorando y llamé para decir que no empezaría, porque me quería dedicar a mi proyecto como creadora de artesanía", explica la fundadora de Fauna y Flora (www.faunayflora.es).

Eso fue en el 2011. Convirtió su afición en su trabajo. "Aunque empecé sola y sin apenas ingresar nada, me di de alta de autónoma y por fin pude ganar mi primer salario. Es fascinante cómo aquel coraje y el cambio de mi energía fue capaz de transformarlo todo", asegura ahora.

"Nadie nos despedirá de un día para otro, pero olvidamos el reloj muy a menudo"

"Yo era autónomo. Combinaba un trabajo asalariado en una empresa de gestión cultural con proyectos como 'freelance'. Y ayudaba a Marta a montar colgantes y con la contabilidad . Me gustaba implicarme. Cuando llegó el momento de contratar ayuda, decidimos convertirlo en negocio familiar", asegura la pareja de Marta, Òscar Torregrossa.

Han pasado de ser dos autónomos a formar una pequeña empresa, y dejaron la ciudad para instalarse en La Garrotxa. "Nuestro trabajo está en nuestras manos", dicen. "Nadie nos despedirá de un día para otro, pero olvidamos el reloj muy a menudo. Si facilitaran la contratación, verían el potencial económico de pymes y autónomos", coinciden.

Manel Alcaraz. / ricard cugat

MANEL ALCARAZ

Electricista


"Soy el estereotipo de mi generación", dice Manel Alcaraz, que ahora tiene 46 años. "Cursé BUP y COU, pero no me motivaba seguir estudiando. No había nada que me motivara. Bueno sí, la electricidad y la electrónica", apunta. Así que hizo la FP para emplearse como técnico electricista y enseguida empezó a trabajar. "Me gustaba mucho". Por eso, desde los 18 años, ya quería trabajar por su cuenta. Pero hasta los 25 estuvos en empresas. "Trabajando en el mantenimiento de un gimnasio, con nómina, me plantearon sacarme el carnet de instalador oficial y en ese momento decidí hacerme autónomo", cuenta Alcaraz.

Preguntó a su jefe si sería su cliente en caso de hacerse autónomo,
y este aceptó

Le planteó a su jefe si querría ser su cliente en caso de hacerse autónomo y aceptó. Veinticinco años después todavía trabaja para él. "Yo siempre tuve la manía de no representar una carga para nadie. Quería buscarme la vida de manera independiente. Yo me lo trabajo, yo me lo gano, en el sentido pleno de la palabra autónomo", expresa el electricista, vecino de Santa Perpètua de Mogoda.

"Y pensaba: si algún día puedo dar trabajo a más gente, sentiré que hago una labor social creando lugares de trabajo", añade. Alcaraz reconoce, sin embargo, que "sí hay empresas que han presionado para convertir al trabajador asalariado en autónomo". "Pero no fue mi caso", subraya.

En cuanto a la nueva ley de autónomos, reconoce que está más pensada para quienes empiezan. "Hay incentivos para los nuevos, pero a quienes ya somos autónomos, no nos ayuda", asegura. "También parece que elimina problemas para cobrar el desempleo, pero ¿a cuántos autónomos vemos en la cola del paro?", expresa. "Yo estoy afiliado al Gremi d’Instal·ladors de Barcelona. La gran mayoría somos autónomos. El gremio nos ofrece asesoramiento de ingenieros para grandes proyectos que podamos llevar y nos ayuda con la gestión de certificados eléctricos. Nos agiliza la relación con la administración pública", asegura.
 


 

Jordi Serrano y Santiago García. / ricard cugat

SANTIAGO GARCÍA Y JORDI SERRANO

Creadores de Future for work

Santiago García y Jordi Serrano trabajaron durante años en el mundo de la dirección y recursos humanos de diferentes empresas. Su experiencia les llevó a establecerse por su cuenta como consultores autónomos. Se convirtieron en conferenciantes, divulgadores especializados en innovación en el sector de las RRHH. Y hace un año pusieron en marcha el Future for work institute (www.futureforwork.com). Es un observatorio de las tendencias en el mundo laboral: transformación de empresas y relaciones de estas con los trabajadores y nuevos empleos.

"La relación laboral se convierte en mercantil. Todo lo posible se externaliza"

A las investigaciones y datos que facilitan esta pareja de autónomos constituidos ahora como pyme, se abonan grupos empresariales o cooperativas como Mondragón, Banco Santander, la UOC o L’Oréal pagando una cuota para conocer las tendencias. "Hoy las empresas están sometidas a una presión bestial de cambio, también con las personas", apunta Jordi Serrano. "La tecnología facilita la velocidad del cambio, ayuda a producir mejor, más rápido y más barato", precisa.

"Planificar a 5 o 10 años vista ya casi no tiene sentido", añade. "Hasta ahora se habían centrado en hacer bien el trabajo, y ahora la prioridad es la agilidad, la capacidad de adaptarse lo más rápido posible al cambio", dice. "Y eso pasa por formar plantillas lo más flexibles solo cuando las necesitas. Así se generaliza la polarización del mercado laboral y la relación laboral se convierte en relación mercantil. Todo lo que se puede se externaliza", añade.

Y en paralelo nacen plataformas que ocupan a autónomos, como Uber o Deliveroo, que en países como Gran Bretaña, ya han empezado a perder juicios en los que esos autónomos reclaman derechos de asalariado.

Nataline Pomar. / danny caminal

NATALINE POMAR

Propietaria de la tienda Rollitoasí

Nataline Pomar estudió Bellas Artes en Leeds (Gran Bretaña). Tenía 24 años cuando regresó a Barcelona y buscó trabajo. En Ldl estuvo cuatro meses, tres en un museo como ayudante de sala. Lo dejó porque no la motivaba. Y se empleó en un bar los fines de semana. "Mis padres nunca lo entendieron", dice. "Me iba estupendo, porque tenía toda la semana para hacer lo que me gustaba", afirma.

"Lo más duro es sentirme muy sola en este camino y con pocas ayudas"

"Empecé a coser bolsos y complementos para mí y mis amigos, como hobi, y gustaban mucho", añade. Tanto, que los llevó a tiendas, y se vendían muy bien. Fue incluso a ferias. Sin ningún plan inicial, acabó creando su marca Rollitoasí (www.rollitoasicom). Aquello sí que la motivaba. Y mucho. "Me dije que cuando tuviera 3.500 euros ahorrados dejaría el trabajo en el bar. Y así lo hice", rememora.

"Nunca me he considerado empresaria, aunque soy consciente de que lo soy. Lo más duro para mí es sentirme muy sola en este camino y las pocas ayudas para mejorar el negocio. Tienes que estar enamorada de tu proyecto porque es el motor que hace que en los momentos duros sigas adelante", constata.

La emprendedora regenta su tienda en el 141 de la Travessera de Gràcia, en Barcelona. A esta mallorquina de 40 años la pasión le viene de niña. Sus padres eran los propietarios de la tienda Tejidos Soler en Palma de Mallorca.

Otra cosa es la burocracia financiera del negocio. "Yo tuve que buscar un gestor que me llevara todo el papeleo, esa parte que a los creativos no nos gusta nada". Tal como dice Julieta Goldstein, una economista que ayuda a autónomos y pequeñas empresas a poner orden a sus acciones e identificar recursos: "El autónomo es responsable de todos los departamentos de una empresa".

Vanesa Carrasquilla. / ricard cugat

VANESA CARRASQUILLA

Periodista

Crear algo propio siempre rondó por su cabeza. Por eso, después de 12 años de trabajar en diferentes emisoras de radio, Vanesa Carrasquilla pidió reducción de jornada y se dio de alta de autónomos para poder poner en marcha Comunicraft. Es una agencia de prensa para pequeñas marcas, emprendedores y proyectos creativos. Durante más de un año mantuvo su condición de asalariada y autónoma simultáneamente, hasta que dio el salto y se convirtió en freelance.

"No tiene sentido que alguien que factura 800 euros pague lo mismo que el que factura 5.000"

¿Qué echa en falta? "La estabilidad económica, saber que a final de mes te llegará una cantidad que te permite hacer planes. No es fácil de aceptar y puede generar mucho estrés", dice la periodista. "Por eso, cuando me viene este pensamiento, me recuerdo a mí misma que soy yo la que ha elegido este camino y conecto de nuevo con los motivos que me llevaron a hacerlo", explica.

También para ella una cuota de autónomos proporcional al volumen de facturación sería ideal. "No tiene sentido que alguien que factura 800 euros pague lo mismo que quien factura 5.000. El sistema actual solo favorece el empobrecimiento del 'freelance'", lamenta.

Por eso ella se ha especializado en la comunicación que ayuda a visualizar pequeñas producciones artesanales, como las mochilas de Núria Hernández, creadora de Numon (www.numon.org); las ilustraciones de Verònica Maraver, autora de Flortropía (www.flortropia.mozello.com) o el Atelier Bio de Rocío Rivera y Carla Díaz (www.atelier–bio.com). "Creo en la capacidad que tenemos de generar negocio y pequeñas redes entre autónomos. Y comparto con ellas filosofía de vida y valores, nuevas formas de producción y consumo más sostenibles y respetuosas con el territorio", asegura.

Jordi Casanova. / Antoni bofill (LICEU)

JORDI CASANOVA

Tenor

Jordi Casanova iba para violinista, pero se le atravesó un duro examen del instrumento, y un profesor le propuso pasarse al canto. Tenía 22 años. "Todavía estudiaba en el Conservatori de Barcelona cuando me empezaron a llegar peticiones como solista", recuerda. Fueron sus primeros bolos, que alternaría durante 13 años con su labor docente en la Universitat Ramon Llull.

"Cobras a tres meses vista pero debes avanzar el IVA aunque no hayas cobrado"

Desde hace 16 años es autónomo, salvo algún periodo de inactividad. "Cuando preveía que no tenía que facturar, me daba de baja. Era una cuestión de ahorro", explica el tenor. "Lo que más cuesta de ser autónomo es tener que pagar la cuota tanto si facturo como si no, o si facturo poco. Debería adaptarse. Cobras a tres meses vista pero debes avanzar el IVA aunque no hayas cobrado aún. Eso me ha pasado varias veces", lamenta Casanova.

Además, "en el mundo de los músicos hay poca conciencia de colectivo, como sí ocurre entre abogados, maestros o arquitectos que velan por sus derechos y deberes, defienden una facturación mínima y requisitos para poder trabajar. Los músicos no tenemos condiciones mínimas para realizar nuestro trabajo", apunta. "Mientras que un lampista debe estar agremiado, en el mundo de los músicos no hace falta y hay mucho intrusismo", constata Casanova.

Para ser contratado, normalmente, el representante habla con teatros, auditorios y grandes orquestas y recibe el 15% de las actuaciones que se contratan. "Estaré encantado de pagar mucho dinero porque querrá decir que también gano más", declara el cantante, a punto de viajar a actuar a Valladolid y a Francia.