Ir a contenido

LIBERTAD CONDICIONAL

Más diálogo y menos testosterona

Lucía Etxebarria

El otro día, en informativos de una cadena de televisión, hablando de la vicepresidenta del Gobierno, le llamaban  Soraya. Al presidente de la Generalitat le decían Puigdemont, no Carles. Me dijeron que eso era porque Saénz de Santamaría es muy largo. Repliqué que Méndez de Vigo es muy largo también y nadie dice ÍñigoRodríguez Zapatero es muy largo, y le llamamos Zapatero. Podríamos decir Santamaría.
En periódicos, en la radio y en la televisión, Sáenz de Santamaría ha sido cien veces Soraya. Y así la llaman profesionales con título universitario y muy bien pagados. Que nunca llamarían Mariano a Rajoy en un informativo o en un artículo. Rajoy solo es Mariano cuando hacemos bromas a su costa.
Me dijeron que era una exagerada por darle tanta importancia a este dato. Fue entonces cuando vi que tenía verdadera importancia, ya que todos lo hemos normalizado tanto.

La política es cosa de hombres, como vemos. De hecho, el mundo entero lo es

Decimos Susana e incluso Susanita. Pero es Pedro Sánchez, o Sánchez. Jamás PedroIglesias es Pablo Iglesias o El Coletas, jamás Pablo. La reina Letizia es Letizia a secas, su marido siempre es el rey FelipeHillary Clinton ha sido HillaryCristina FernándezCristinaSégolène RoyalSégolène; Fernández de la VegaMaría Teresa

En casos de mujeres que den una imagen muy fuerte o masculina, hay otro sistema: María Dolores de Cospedal es La CospedalPilar Rahola es La RaholaLa Le PenLa GabrielLa Arrimadas. El sexismo se usa para poner a las mujeres en inferioridad de condiciones. Cuanta más competencia hay –y en la política y en el periodismo la hay, y mucha– más se utiliza el femenino para señalar. Para menospreciar y minusvalorar.

O puta o vieja y fea

Es decir, si una mujer se mueve en entornos predominantemente masculinos, o bien se la llama por el nombre de pila o bien se pone un 'la' en el apellido para que se vea que es una mujer. Solo hubo una excepción. Felipe González, hace años, fue Felipe, para presentarlo como cercano. Ahora es González.
Recientemente, Nuria Roca y Juan del Val declararon que son una pareja abierta. Les insultaron a los dos, pero a ella mucho más. Ella era una puta y una cornuda. Él no era un chapero o un gigoló. Paula Vazquez era, de nuevo, una puta. Y luego, las amenazas de muerte. FallarásNuria VarelaIrantzu VarelaAymeYlenia, ni se sabe la de mujeres que hemos recibido este mensaje o parecido. «Ya estamos cansados de ti, puta. Vamos a violar tu cadáver, zorra». Un tuit que suele ir acompañado de una fotografía de una pistola.

Muchos políticos reciben amenazas de muerte, pero no les dicen que los van a violar

No dudo de que muchos políticos y periodistas reciban amenazas de muerte. Pero a ninguno le han dicho que le van a violar.
Yo he comprobado una cosa. Si la mujer a atacar es incuestionablemente bella, como lo son Paula VázquezNuria Roca o Susanna Griso, entonces esa mujer es una puta y la van a violar. Si por edad o por físico ya no entra en esos cánones normativos, como en el caso de Cristina AlmeidaPilar Rahola o yo misma, entonces eres vieja, fea, y a ti no te tocarían ni con un palo. (Como si estuvieras deseando que semejante energúmeno te pusiera una mano encima, vaya). El caso es que parece que lo importante es tu físico y tu sexualidad, no tu cabeza. Por eso precisamente Soraya es la cerdita Peggy, aunque su sobrepeso sea mínimo. Pero a Junqueras, que está bastante más orondo que ella, nadie le llama el 'porquet llest'.

Si eres mujer, no hay salida

La cuestión es que si eres mujer no hay salida. Si tienes poca vida sexual, eres una frustrada, una malfollada y/o una estrecha. Si mucha, una puta. Si pareces joven y eres bajita, eres Soraya. Si ya eres más mayor y más alta eres La Rahola. Si no te acosan en el trabajo (cosa casi imposible, prácticamente todas las mujeres hemos vivido esa situación), eres La Gorda de La Oficina o Betty La Fea. Y si te han acosado, no sabes marcar distancias, o te lo estás inventando, o mientes.

El Govern catalán, el más paritario de la historia de Catalunya, solo tiene un 36% de mujeres. El autonómico de Madrid tiene aún menos: 26%. Y cualquiera diría que las ponen en la foto para hacer bonito, porque en los segundos niveles de gobierno, es decir, las secretarías y direcciones generales, domina la presencia masculina: 85% de hombres.
La política es cosa de hombres, como vemos. El mundo entero lo es. Sospecho que si hubiera más mujeres en política y medios, habría más diálogo y menos testosterona.

0 Comentarios
cargando