Ir a contenido
Andrés Iniesta, en su finca de Fuentealbilla.

JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ

Trump y los famosos que exprimen la oliva de la discordia

La ofensiva del presidente de EEUU a la aceituna española no arruga a elaboradores de aceite como Andrés Iniesta, Bertín Osborne o Cayetano de Alba

Núria Navarro

El 'America first' de Donald Trump ya tiene víctima española: la aceituna. El republicano ha puesto el 'modo antidumping' y da la matraca con que se vende por debajo del precio de mercado gracias a las "injustas" subvenciones que recibe de Bruselas.

Mientras los olivareros discuten qué hacer –en el 2016 facturaron a EEUU 65 millones de euros–, Norteamérica sigue regando la mitad de sus ensaladas con aceite de oliva español. Una porción de ese éxito se a llevan sus 'embajadores', sea por la calidad del producto o por la celebridad de los apóstoles.

Para el cuerpo y la cara

Centrémonos en estos últimos. A la cabeza del ránking de las famosos aceiteros figura Carlos Falcó, 'ex' de Isabel Preysler. "A mi novia [esposa desde el pasado julio] le gusta echarse mi aceite por la cara y el cuerpo antes de dormir", se ufana el marqués de Griñón, refiriéndose a Esther Doña, 42 años menor que él. Un reclamo estimulante, ¿eh? Falcó puso en marcha una moderna almazara a principios de este siglo donde nacieron sus AOVE, como el premiado Oleum Artis, que mezcla picual y arbequinas de su finca de Malpica de Tajo (Toledo). Como al caballero no le sobra energía –tiene 80 años–, las riendas las lleva su hija Xandra, que ha llegado a exportar un 50% de la producción a 28 países.

En la franja de los aceiteros con título está Cayetano Martínez de Irujo. Tras una vida errática dedicada a la hípica, el conde de Salvatierra parece dispuesto a defender los productos de Casa de Alba Fine Food. Entre ellos, el AOVE Reserva Familiar Casa de Alba, un aceite de olivas picual procedentes de la finca Buenavista, en El Carpio (Córdoba). En tres años ha sido considerado por los Evooleum Awards 2017 como uno de los 100 mejores aceites del mundo. 

Mi olivo es el tuyo

Otro apóstol es Bertín Osborne, que ejerce más de perfecto anfitrión que de aristócrata pero que es el primogénito del octavo conde de Donadío de Casasola. Así se llaman sus bodegas, que en el 2009 se aliaron con el Grupo Ybarra para producir vino –que le fue mal–, y aceite. Ybarra salió en el 2011, y este año se ha producido la tercera modificación accionarial: el cantante y su esposa, Fabiola, siguen teniendo el 55% y destinan las ganancias a la fundación de ayuda a las familias de niños con parálisis cerebral.

Olivos y aceite requetesingulares son los de la familia Botín. En la ciudad financiera del Grupo Santander en Boadilla del Monte (Madrid) tienen una colección de 1.100 olivos procedentes de Las Alpujarras, Tarragona, Portugal, Calabria y Creta. Unos 420 son milenarios (los más antiguos pueden pagarse hasta 40.000 euros en el mercado internacional), y entre ellos está 'Santander', con 1.200 años, del cual ya se ha secuenciado el genoma. Recolectan una a una las olivas y, antes de dos horas, llegan a la almazara para elaborar un fluido que regalan a clientes especiales.

Otro productor noble (de corazón) es Andrés Iniesta. Tres años después de debutar como vinatero, el capitán del Barça creó su propia marca de aceite, Corazón Loco Oleo Bodegas Iniesta, 100% de arbequinas cultivadas en su finca El Carril, en Fuentealbilla. Y está Vicente Todolí, exdirector de la Tate Gallery, en cuya finca del valle de Gallinera (Alicante) elabora Tot Oli con manzanilla, picual, arbequina y blanqueta.

Aventuras sin recorrido

También los ha habido que han iniciado la aventura con ímpetu, sus botellas acumularon polvo y lo dejaron estar. "Se creen que hacer aceite es pan comido", se duele un experto del sector. Casos como el de Alejandro Sanz, que lanzó el Sombra by Alejandro Sanz con aceitunas procedentes de El Sueño de los Parrales, la finca que posee en Jarandilla de la Vera (Cáceres). O Antonio Banderas, que compró la mitad de las acciones de Anta Bodegas de Ribera del Duero –en concurso de acreedores– y ahora saca su "yo verdadero" diseñando ropa.

En todo caso, Donald Trump no tiene este tipo de propagandistas. Brad Pitt y Angelina Jolie, que siguen elaborando su aceite Miraval, ya no son marca y encima lo producen en el château de Correns, en la Provenza, con aceituna "injustamente" subvencionada.