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ENTREVISTA

Ian McEwan: "La gente debería acostumbrarse a oír opiniones distintas a las suyas"

El escritor británico presenta en Toronto la adaptación al cine de su novela 'Chesil beach'

Nando Salvà

Ian McEwan: "La gente debería acostumbrarse a oír opiniones distintas a las suyas"

FERRAN NADEU

Se le considera cabeza visible de la aristocracia de la literatura británica actual; un grupo de escritores, entre quienes también se encuentran Martin Amis, Salman Rushdie y el ya fallecido Christopher Hitchens, surgidos en los años 70 y con el tiempo convertidos en generación de oro. Él es el más prolífico y celebrado de todos ellos y, en realidad, uno de los más prolíficos y celebrados del mundo. También es uno de los escritores que mayor número de sus libros ha visto adaptados a la gran pantalla. La última de sus novelas en convertirse en película–él mismo ha escrito el guion– acaba de estrenarse en el Festival de Toronto. Se trata de 'Chesil beach', historia de dos recién casados que experimentan una desastrosa noche de bodas en el contexto del puritanismo sexual de principios de los años 60.

Usted ambientó 'Chesil beach' a principios de los años 60, ¿por qué? El poeta Philip Larkin dijo que en Gran Bretaña el sexo fue inventado en 1963, y algo de razón tenía. Hasta entonces muchas parejas jóvenes se casaba sin saber nada del asunto, y eso sin duda era un peligro para la salud de sus relaciones. En todo caso, el miedo a la primera vez no ha cambiado demasiado. Nos engañamos si pensamos que los adolescentes de hoy llegan al sexo sabiéndolo todo y relajados. Hay una distancia tremenda entre lo que aprendemos del sexo a través de las películas, o las revistas, o la televisión, o lo que nos cuentan los amigos, y lo que realmente sucede cuando nos metemos en la cama por primera vez. Creo que muchos coincidirán conmigo en que no es tan fantástico como te quieren hacer creer antes de que lo pruebes.

Entre la Inglaterra de 'Chesil beach' y la de hoy, ¿qué diferencias hay además de la actitud ante el sexo? Está claro que entonces mi país estaba más marcado por la diferencia de clases y culturas. Hoy Londres es un crisol de nacionalidades. Por otra parte, ¿cómo ignorar la xenofobia que subyace en el 'brexit'? En ese sentido en Gran Bretaña, y en realidad en toda Europa, estamos volviendo al oscurantismo.

"El 'brexit' ha sacado lo peor y más oscuro del espíritu británico, sus impulsos más crueles y provincianos"

Hablando del 'brexit', hace unos meses usted fue muy criticado al afirmar que en un par de años, cuando miles de quienes votaron a favor de él estén en la tumba, su país sería más receptivo a permanecer en Europa. ¿Se arrepiente de lo que dijo? No me considero un provocador. Pero creo que lo que está pasando en Gran Bretaña es evidente: las viejas generaciones, nostálgicas de un pasado imperial que nunca vivieron, están poniendo en peligro el futuro de las nuevas. Apoyados por la prensa amarilla, ciertos políticos reaccionarios propagaron el miedo entre la gente. Y, como resultado, el 'brexit' ha sacado lo peor y más oscuro del espíritu británico, sus impulsos más crueles y provincianos. La Unión Europea es una institución imperfecta, sí, pero nos ha permitido vivir en paz y bienestar durante 60 años.

Aquella no fue la única polémica provocada recientemente por palabras suyas. La comunidad transgénero estalló de ira al oírle decir que «La mayoría de personas con pene son hombres». Sí, a juzgar por su reacción cualquiera diría que negué el Holocausto. En realidad dije una obviedad, ¿no cree? Creo que la gente, y especialmente los niños, debería acostumbrarse a oír opiniones diferentes a las suyas sin sentirse amenazada por ellas. En todo caso, me parece bien que las personas encuentren nuevas formas de expresar su identidad. Mi crítica no iba por ahí.

"Me entristece que la gente solo se comprometa políticamente cuando lo que está en juego es su propia individualidad"

¿Por dónde iba? Me entristece que la gente solo se comprometa políticamente cuando lo que está en juego es su propia individualidad. Nuestro mundo es más problemático ahora de lo que recuerdo haberlo visto en toda mi vida adulta; hay desigualdades económicas, peligro nuclear, cambio climático, crisis migratorias… Y la gente mientras tanto solo presta atención a su propia identidad. Además, actualmente el individuo ya no trata de desafiar a la autoridad, sino solo intenta ser reconocido por ella. Hay algo de narcisista en eso.  

¿Diría que vivimos en un mundo en el que la gente se ofende con demasiada facilidad? En efecto. Diga lo que diga siempre acabo haciendo que alguien se sienta insultado. De hecho, hay mucha gente predispuesta a ofenderse. Están ahí, esperándote. Las redes sociales son un foro en el que cualquiera que esté en desacuerdo contigo es tu enemigo. Y eso es especialmente frustrante si hablamos de los intelectuales de izquierdas, que siempre dan la sensación de defender lo que se supone que deben pensar, más que lo que piensan realmente. 

¿Alguna vez ha sentido que se le considere un elitista? Es inevitable, puesto que me dedico a la literatura y me he pasado la vida leyendo libros. Pero es que leer es uno de mis placeres. Yo, por ejemplo, no sigo el fútbol, que es algo que para mucha gente resulta enormemente placentero, y a mí jamás se me ocurriría considerar elitistas a esas personas. En muchos casos buscamos el placer en función de nuestras circunstancias. Yo crecí en un hogar donde los libros simplemente no existían. Por eso en cuanto tuve acceso a ellos simplemente me abalancé. Y hasta hoy.

Usted se dio a conocer con historias llenas de perversiones sexuales y asuntos turbios; y en sus primeras novelas siguió explorando esos temas. Sin embargo, poco a poco se fue suavizando. ¿Qué pasó? Fui padre. Cuando eres joven y soltero, y libre, te puedes permitir tener una visión tan oscura y pesimista de la vida como te plazca, y de hecho es hasta gratificante. Pero en cuanto tienes hijos empiezas a desear que la humanidad funcione, y que esté fuera de peligro, y te comprometes a aportar tu grano de arena en ese sentido. No te queda más remedio que ser optimista. Debemos convencer a nuestros hijos de que en el mundo hay mucha más gente buena que gente mala; de que los criminales y los terroristas son solo una fracción minúscula de la humanidad. Aunque algunos tengan mucho poder.

"Las redes sociales son un foro en el que cualquiera que esté en desacuerdo contigo ya es tu enemigo"

¿Qué opinión le merece Donald Trump? La misma que a cualquier persona sensata. Es una persona ignorante, inadecuada para el cargo y probablemente enferma. Es alarmante que siga donde está pero, como digo, soy optimista: no creo que vaya a durar mucho.

Usted dijo una vez que el mundo sería mejor si lo gobernaran las mujeres. ¿Lo sigue creyendo? Eso fue hace mucho, creo que antes de que Margaret Thatcher gobernara mi país. Luego la vida me enseñó que la maldad puede estar distribuida equitativamente entre ambos sexos. 
 
Señor McEwan, después de escribir tantos libros, ¿se le siguen ocurriendo fácilmente historias que contar? Cada vez menos. Y, a ratos, me harto de mi propia prosa, siento que me repito más que el ajo, y me empiezo a sentir como un viejo vendedor de enciclopedias.

¿Qué le impulsa a seguir escribiendo? El momento en el que acabas una novela, en el que te das cuenta de que no le quieres añadir ni quitar nada al texto, es maravilloso. Es lo que me provoca más placer de escribir. No me importan las ventas. Es decir, nadie quiere que sus libros no vendan. Pero ser un 'best-seller' no es mi prioridad.

¿Cree que ya ha escrito su mejor novela? Mire, yo estoy a punto de cumplir los 70, y a medida que uno envejece inevitablemente pierde facultades. Nadie es más listo a los 70 de lo que lo era a los 40. Creo que sigo escribiendo bien, y sigo teniendo curiosidad. En cuanto escriba una novela terrible espero tener la fortaleza necesaria para retirarme, aunque posiblemente querré escribir una más para reparar el daño. El problema es que se escriben demasiadas novelas malas, y no quiero contribuir a ello.

"Donald Trump es una persona ignorante, inadecuada para el cargo y probablemente enferma"

¿Qué futuro diría que le espera a la literatura? Seguirá aumentando la producción de novelas gráficas y todo el mundo seguirá diciendo cosas como «son tiempos duros para la industria editorial» o «la gente joven no tiene la capacidad de concentración que leer novelas requiere». Pero no soy apocalíptico: los libros resistirán.

¿Escribirá finalmente un libro de memorias? He trabajado intermitentemente en uno, pero no creo que saque nada en claro de ello. El problema es que las memorias de los otros no me interesan, así que no me parece ético escribir las mías. Además, no quiero compartir estantería con exconcursantes de Gran Hermano y futbolistas. Quizá sí soy un elitista, después de todo. 

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